viernes, 15 de diciembre de 2017

Desnúdate a los Manotazos.




...quizá una centella
que abrase mis dedos, los chamusque
al intentar asir la luminaria. Quiero
el estallido inaugural del cosmos:
que descienda a mi lengua y a mi sexo; quiero
preñarte en esta tarde
con soles y galaxias.

La lentitud se asienta en el sendero:
terso animal con multitud de ojos,
 Conserva en sus tres vientres
las tormentas sin nombre que engendraran el cosmos.


Acuéstate en su lomo; quiero
acariciarte y llenar las puntas de mis dedos
con  tus ríos, tus visiones, tus llamas. Quiero
estallar  tu sexo 
con langostas de luz.

Más tarde,
alguien colocará en el centro de la noche
ese punto lustroso,
oblongo, 
oblícuo; el ojo llamado a detenernos,
a sumirnos
en el ombligo de la realidad.
Una presencia cálida y bermeja
indicará el sendero
que nos hará salir por las raíces del árbol detenido
debajo de las cuevas del crepúsculo.

Desnúdate a los manotazos. Quiero
Encender las llamas de tu algarabía; quiero
engendrar mundos de tu gozo. Quiero
soñarte poro a poro; 
a ti
y a las estrellas. 


GOCHO VERSOLARI

jueves, 14 de diciembre de 2017

Tu Desnudez



La  desnudez se emancipa de tu cuerpo 
y se convierte en una niña
que recorre un prado sin espacio ni tiempo
y más tarde,
volverá  a tu perímetro:
puñal tibio y piadoso
y entrará  por tu sexo 
como arrayán de luz;
 se mezclará  a tu sangre
 y se disolverá
para volver a refulgir en tu contorno
y  emanciparse nuevamente
entre péndulos incansanbles 
de relojes antiguos.

Tu desnudez exhibirá 
 huesos, introitos;
albañales de tu alma.
Tu desnudez que soltará
los roedores azules 
de tu mundo de arriba.
. Tu desnudez,

azul y cálida 

como un beso 

del pan

GOCHO VERSOLARI

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Las entrañas azules de la luna lejana







Parado en un asteroide de vacío
Vocifero mis versos
de una nada 
a otra nada.

Estas  palabras
que no son otra cosa que vacío
y sólo puedo dirigirlas
a esa nada enorme que me observa sin ojos. 
 y un leviatán de niebla 
 devora los versos uno a  uno
antes que hayan llegado a pronunciarse. 

Universo sin pan,
sin silencio ni ruido. 
Infierno destellante
donde algunas veces
observo tu transitar descalzo
tu desnudez rosada, tu danza sin dolor
como profecías que se hunden
en este crepúsculo perenne.

Universo sin pan, 
sin añoranzas, Tan sólo estos versos 
que pugnan por llegar
a las entrañas 
azules 
de la luna lejana. 

GOCHO VERSOLARI

martes, 12 de diciembre de 2017

Cuatreros en mi sangre



Cuatreros en mi sangre
roban los animales que siempre me recorren
y los llevan al corral 
en la parte baja de mi espalda

Desde entonces 
te preocuparás por mi mirada débil
por esta extraña indecisión 
cuando te amo,
por  la debilidad creciente de mis piernas. 
En  las noches
apenas duermes escuchando las quejas
de los animales prisioneros
en la parte baja de mi espalda.

A veces llueve
a lo largo mis vértebras
y ellos beben el agua tibia de mis cielos
Entonces me pides caminar descalza por mi espalda
como lo hacías 
años atrás
cuando eras el sueño de una sílfide
y al beasr tu rostro
mis labios se hundían en la almohada;
y en esos atardeceres
entrabas por mi cuarta costilla
y te precipitabas en los abismos del azur
que siempre rodeara  mi clavícula. 

Ahora
temo que tus pasos leves dañen los animales
exiliados,
lentos,
doloridos
que guardo en la caída de mi espalda...

Escucha:  Aldebarán planta sus gritos
y lloran los silencios de la entraña. 

GOCHO VERSOLARI

lunes, 11 de diciembre de 2017

Recostado contra el alféizar





Recostado contra el alféizar
un pedúnculo que anoche me cosquilleara en el Occis me mira y mira y cuando parpadea siete veces con sus ojos muy violetas recostados en los míos,
advierto que tiene un obús azul para obsequiarme
y me pongo debajo de sus patas
luego de haber adelgazado con unas élficas gotas de silencio
y uno granos amarillos de silicio. 

Recostado contra el alféizar
ocupo el lugar del ´pedúnculo en un diálogo silente y escamado que me ofrece el oro de los dioses, las perlas de los cielos y tu cuerpo tu cuerpo cuando baja por la ladera todas las tardes y cimbrea focos y alimañas en nis ojos. 

Reclinado contra el laféizar 
vuelvo a verte pasar, y nos separa el terraplén y quiiera tener alas para caer junto a ti
como por si acaso,
mirarte con una sonrisa de disculpas
y ofrecerte mi compañía para que llegues a tu casa, llena de bestias luminosas, de sierpes de calor
mientras barrenderos invisibles se preparan 
para limpiar el sendero que transitamos
y cuando llegue a tu palacio 
se detendrán a quitarnos los zapatos, ya que tu tía desea lo sutil para su alfombra
y no los gruesos arrecifes del calzado mientras que una doncella se despliega
desde la niebla
y entra a la sala y baila conmigo y cuando la abrazo
suspira un momento, se adelgaza se apaga
y entra en mi pecho como una mariposa
de la que no sabemos si existío si existirá, 
o si se arrojará desde el pecho de la noche
a las últimas estrellas
 de la madrugada. 

GOCHO VERSOLARI

domingo, 10 de diciembre de 2017

A veces el amor colapsa




A veces, cuando llega al cielo, 
el amor colapsa; 
la beatitud lo vuelve  anémico
apartado de las terrestres caricias,
de la s hondas raíces, 
de los pantanos, 
de las arañas y los buitres
que también se aman entre ellos;
que nos aman;
que por la noche trepan nuestras nalgas
y el obsesivo amor rompe las barreras de la atmósfera
y llega al cielo envuelto en llamas,
expresando el equilibrio  
en  una danza jubilosa
para luego descender y descender}
hasta encender la danza  de los cerros
y detenerse en tu desnudez soberbia
cubierta de lodo,
dispuesta a bañarte en los helados manantiales ;
dispuesta a entregarte 
en esta mañana lustral,
lustrosa,
sostenida por cuatro querubines
que palidecen y se desintegran
mientras la tierra se llena de vacío
y el silencio de camas.

Modelemos el amor, 
no lo hagamos simplemente. 
Construyamos esta pequeña estatua de nosotros
ávida de dolores y de goces...

..explota el sol. 

GOCHO VERSOLARI

sábado, 9 de diciembre de 2017

Descubrí que mis Poemas son Orgasmos



Desde que descubrí que mis palabras
detienen la caída de los montes del alba,
siento la urgencia del poema. 
Durante el día
los versos conforman un orgasmo;
desde mi bajo vientre
insiste en estallar.
(Vocación de volcán leve 
en los ínclitos ríos de la aurora). 

Desde que descubrí que mis palabras
sostienen tus pies y tu mirada,
mis manos tiemblan en busca de vocablos
y garrapateo cuartillas vírgenes, 
silentes
hasta que puedo levantar las rodillas del día
y así  logro que el gigante del cielo nos contemple
desde los andamios glaciares  de mis versos.

He construido una cama de cuartetas silentes
con vocablos de vidrio,
consonantes de pájaros;
he construido una cama para que nos amemos:
cierra los ojos y reclínate;
  inmóvil, 
las manos sobre el pecho.
Te despertaré con dos versos,
quizá tres. El cuarto
te quitará la ropa y el resto del poema
será un orgasmo atorado de júbilo,
estallando en otros cielos, 
en otros ríos;  llenando el universo
de oclusivas  azules 
y vocales de pan.

GOCHO VERSOLARI

viernes, 8 de diciembre de 2017

La Súbita Serenidad de las Estrellas.





Un pequeño energúmeno,
del tamaño de una mosca
grita en tu oído. Desde tu nacimiento,
sus aullidos se extienden por tu cráneo
y con el paso del tiempo
te llevaron a recorrer los puentes elevados;
a mirar hacia abajo
 con el ansia de un hambriento. 

Un pequeño energúmeno descendió del sol,
se transformó en gaviota
y se dedica a planear por tu cabeza
y por todo tu cuerpo
en busca de aberturas celestes y terrestres

Me dices que con uno de mis besos,
el que te diera cuando el monstruo del crepúsculo
se filtraba por las rendijas del granero, 
aquel ser diminuto hizo silencio.

Entonces la paz 
se precipitó por  tus costillas
y caminaste en círculos, 
y balbuceaste versos
y lloraste 
y lloraste
como una niña, a quien de pronto la hubiera emborrachado
la súbita serenidad de las estrellas. 

GOCHO VERSOLARI

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Un Par de Homúnculos copulan en tu Palma






Miro tus pies en el arroyo 
helado y trasparente. A la luz de la hoguera
veo  un estremecimiento casi inmóvil
en tus uñas pintadas de azul,
en tus empeines, en tus tobillo. Un temblor
que agita como viento tus albas plantas,
que promete la marcha, la larga marcha
por mis costillas, 
hacia mi corazón. 

 El fuego
repica en tu mejilla izquierda
y la kajira trasparente, levemente azulada
que usas para coquetearme,
me muestra  por completo
tu seno y tu pezón. 

Algo hierve más allá del fuego. El campamento
está rodeado por serpientes. 
Enormes, venenosas. "Nos moveremos lentamente
- afirmo - 
De llegar  a amarnos,
tan sólo una caricia
debería  demorar toda la noche". 

Agrego que una mirada intensa; 
un silencio que se agite de pronto,
podría  enfurecer a las serpientes.
Ahora debo incrementar las llamas
pero me tomará una hora alimentarlas;
necesitamos el  fuego que impida a los ofidios
llegar a nuestros corazones.

Abres tu mano y en la palma
un par de figuras 
grandes cono dos briznas
se contemplan desnudas. 
Te reconozco a ti. Me reconozco
en esa danza feroz, desenfrenada
a prueba de serpientes. 

Bajo el cielo de las tres 
 los homúnculos tendrán sexo en tu palma
y el orgasmo hará estallar astillas;
derramará ciruelas líquidas
sobre el pan de la noche. Las serpientes
recibirán una súbita alborada
y cuando den las cuatro se habrán ido.

Seguiremos inmóviles. Los homúnculos
volverán a fornicar
una vez,
otra 
hasta que las luminarias de la noche
 se fundan en la llama
que arde en tu palma,
que arde en tus ojos
y en tu cuerpo desnudo :
y así tu fuego agitará el firmamento
hasta romper 
una
por una
 las  estrellas.  

GOCHO VERSOLARI

martes, 5 de diciembre de 2017

Tu Desnudez respira Tardes






Estos bosques umbríos de la tarde de agosto
se abren para que sólo yo pueda observarlos:
 materia musgosa,
monstruos etéreos;
acuchillan a veces las bestias de las sombras
esas  brillantes líneas
del  sol entre las hojas.

Y  de este lado, 
la tarde que deriva pacífica
por las sendas del parque:
 ojos de ancianos 
 juegos de niños

Sé que estás en el bosque
desnuda y silenciosa.
 Tus senos
tropiezan a veces con la serenidad del parque
y los paseantes sienten una inquietud instantánea
que se disuelve con la certicumbre
de  aquellos policías heróicos;
que apenas  cruzando la avenida
velan las veinticuatro horas
almas y bienes,
risas y lágrimas, 
cielos y tierra. 

Sólo yo percibo el bosque como un monstruo,
 capaz de tragar súbitamente
enamorados,
pensionistas,
niños, 
perros y silencios. 

Respiro profundo;  me interno en  la foresta;
te busco por  veredas sombrías;
te descubro apoyada
contra  un  baobab:
tu desnudez respira tardes,
ángeles,
arañas y alacranes.

Te acaricio;
me detengo en el meneo  casi inconsciente
de tu cintura. Mientras te hago el amor
corremos por arroyos, tomados de la mano,
perseguidos por abejas destellantes,
por cormoranes súbitos que se disuelven
en  los arroces de las luces celestiales. 

Te hago el amor
como si levantara una torre en el desierto.
Te hago el amor y los bosques del planeta
explotan cada orgasmo.
Te hago el amor a ti, a la tierra
a las rocas de la próxima caverna
y al cielo de las seis. 

De pronto 
el bosque se funde  nuevamente
con  ese monstruo oscuro que sostiene el cosmos. 
Regresan el parque, los gritos de los niños,
el andar lento de los jubilados
y el sol enhiesto que arrasa los senderos
y que descubre la realidad encandilante.
El sol que impera sobre todas las cosas,
 que decreta
la irrealidad de todo bosque umbrío 
y afirma irrefutable la falta de existencia 

del sexo 

de los árboles

y de la muerte. 

GOCHO VERSOLARI

lunes, 4 de diciembre de 2017

El Desaforado Sexo de los Mejillones





"Este mejillón moribundo que se arrastra contra el suelo
he sido yo,
seré yo,
soy yo
que regreso en esta tarde de sol 
a encontrar mi rostro,
mis pechos
 mi sexo
en un fugaz malabarismo de aquello
que por error llamamos tiempo"

La punta de tu desnudo pie derecho 
rozó apenas  el trozo de carne tumefacto
en la basura del viejo callejón.

Entonces explicaste que solías derivar por los caos
pequeños como ese lunar
en tu empeine derecho. 
Y hablaste de eones,
 de lunas violetas, 
de pájaros sin cuerpo;  de ti misma
como una exhalación 
ondulada y azul por los abismos.

Mientras hablabas, avanzó la noche
y los mejillones descendieron del cielo 
para resucitar al que aguardaba
 en las marismas putrefactas.

Te pedí que volviéramos a casa. 
El callejón ardía de peligros 
bajo  los animales de la sombra
Te negaste.
Insististe en que te hiciera el amor
sobre un lecho de rafia que alguien desechara. 

Entre mis brazos,
arañaste, 
gritaste, 
acariciaste, 
suplicaste 
insultaste;
tu boca se llenó de espuma;
las convulsiones de tu cuerpo
arañaron las paredes del cosmos. Los orgasmos
fueron obuses en tu vientre
y luego caíste como muerta:
los ojos entornados y respirando apenas. 

Te cubrí como pude y te llevé a horcajadas; 
enhiestos mejillones aplaudían
desde los piélagos azules de los cielos. 

GOCHO VERSOLARI

domingo, 3 de diciembre de 2017

Odre de Luz Desnuda





Atraviesan mi rostro 
los andamios del día
cargados de flores,
de abejas y de panes.

Atraviesan mi rostro, mi cuello,
mi entrepierna
los sonidos de tu caminar
desde el río lejano hasta la plaza.

No importa que te alejes,
que transites,
que te sumerjas en la antípoda  del mundo. 
Escucho tu respirar y tus pisadas
sobre todas las tierras; escucho
el casi inaudible roce entre  tu piel 
y  las brisas de las tardes.

 En tanto
el día que me arroja avatares
 procura atravesar mi ombligo
y estallar en mi vientre:
odre de luz desnuda,
obús de silencios y palomas.

 No dejes de llegar. No dejes
de inaugurar mi lecho cuando los demás se marchen.
Nadie te escuchará, nadie verá tu desnudez
mientras te acercas a mi puerta.

 Al llegar la mañana
los notables del pueblo observarán con disimulo
  las huellas arcanas  de tus desnudos pies 
aún frescas  en las rocas de mi frente. 

GOCHO VERSOLARI

El Elixir de la Inmortalidad






Si en mis ensoñaciones atravieso el techo, 
logro llegar a una calle que es mi calle
y no es mi calle:
monstruos invisibles,
 la recorren hacia  arriba 
la recorren hacia abajo
mientras tragan  los últimos  enjambres 
de las avispas furiosas del otoño. 

Si en mis ensoñaciones atravieso las paredes, 
 encuentro a los temibles guardianes del umbral. 
Entonces cambio el sexo
para ejercer con ellos 
la sacra prostitución de mis abuelas
que me permite acceder a sus breves paraísos 
antes de regresar a mi sueño y a mis pájaros,
a mis esperas y mis melancolías,
a mis silencios,
a mis atronadoras voces
cuando en la madrugada me desnudo 
y  vocifero en la terraza  los  poemas.
para  desesperación de los vecinos.

Si en mis ensoñaciones
atravesara  los barrotes cotidianos
podría verte en el baño
extasiada, 
descalza,
 de puntillas
tratando de alcanzar mi espuma de afeitar
a la que llamas
"el elixir de la inmortalidad".

Me bastaría  entonces
arropar tu mirada como si fuera un niño,
mecerte en mis brazos por un instante leve
y pedirte que regreses a los lechos de mi sangre
y que aguardes mi llegada a esa hora de la noche
en que  el sexo levantará  pulgares,
en que las luces de la tierra
se treparán al humo verde de la antigua anciana
y después de tomar la forma de tus ojos
blanquearán alas de murciélagos
y esta nostalgia oscura
que me cuece en el pecho
y  prepara cocidos de vía láctea;
esa nostalgia que sacude y que arrastra 
una 

por una

las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

sábado, 2 de diciembre de 2017

Niebla Espesa



Desde que cumplí sesenta,
cada día de niebla
se lleva un  jirón suave de mí mismo.

En el antebrazo
tenía el recuerdo de la tarde
en que trepaste al ceibo
enrojeciendo tus muslos y tu alma.
Con la última bruma
he perdido el recuerdo.

En el bajo vientre
guardaba una serpiente roja y amarilla
Se marchó entre la niebla espesa
de un  ruinoso marzo
La busqué entre la fronda de la atmósfera,
perseguí a los jabalíes de la aurora
y nunca la encontré.

Si la niebla fuera una anaconda
que se tendiera alrededor del mundo
llevaría fragmentos de mi ser:
una mirada,
una huella desnuda,
un gemido,
el vuelo súbito de un pájaro y sin duda
al estrujar la niebla
la tarde y tu lecho
 se llenarían de poemas.

Hoy la niebla se tiende desde el sur
humo sin prisa y sin orgullo. En dos horas
serán mis huesos que observen a mi alma
disolverse en la indiferencia de la bruma.

GOCHO VERSOLARI