jueves, 13 de abril de 2017

Durante Mil Años nos miramos Fijamente




Durante mil años nos miramos fijamente
y en ese tiempo
 degustamos los inmensos  rostros del silencio;
 el escorzo dentado del vacío.

Cuando azules elefantes
 fundaron una aurora yerta
me dijiste que anhelabas el regreso a casa
Durante tres eones no dejé de preguntarte
a qué llamabas casa en medio de las chispas azules,
de los infinitos que se atropellaban
y que pugnaban asomar
en tu mejilla izquierda.

Durante mil años nos miramos fijamente.
El silencio
 forjó caracoles  de sal
en tus cabellos.

GOCHO VERSOLARI

lunes, 3 de abril de 2017

El sudor es el jugo del corazón






El sudor es el jugo del corazón
dijiste sonriendo. Una lágrima
se movía indecisa debajo de tu párpado.
Pasaste tu dedo por mi frente
y lo retiraste humedecido. El sudor
corría en arroyos lentos; muchachas diminutas
mojaban sus pies en las corrientes.

Deberás esperar el mediodía
y verás el corazón brillante de las cosas...
Te interrumpió un sollozo 
mientras la mañana se extendía por el prado
como un demorado cachalote.

Después correrías hasta dejar tu cabeza
colgando en los pendones del día; hasta hundir tu cuerpo
en la miel amarga de la tarde.

No llegaremos a los médanos,
no nos revolcaremos como beduinos, en la arena;
 no vestirás tus sayos 
ni exhibirás para mí tu descalcez azul,
ni el crepúsculo arañará la noche 
como a una amante yerta

Cuando nos toque despegarnos,
 los cometas de la madrugada
estallarán en nuestros cuatro riñones
y un canto antiguo y blando
penetrará caliente los eones.

El sudor es el jugo del corazón
repetirás señalando el mío:
 arrugado, 
silente
 como un sol al que convirtieran en pasa;
más tarde lo tomarás entre tus manos:
arracimado, lento, perezoso;
blando monstruo;
rescoldo negro,
voz que llega al silencio
mientras la luna vuelca  gotas de esplendoroso hollín
sobre tu noche.

GOCHO VERSOLARI

De Rosas





Cada rosa amanece
cuando las bestias de la tarde
devoran el lento fantasma
que circunda los pétalos.

"Si logro mencionar la rosa,
no habrá ogros en mi sopa", dice la niña
"Si logro mencionar la rosa,
mi cama se llenará de orcos
que a eso de las tres licuaré con mi sexo",
dice la joven.

Se atrasa entonces una rosa en el alfeizar
y duermen velas azules mientras la noche pasa como un barco.

La muchacha se levanta, 
atraviesa la ventana
y vuela al parque tibio de las cinco
mientras el invierno sopla en el levante.

 La muchacha
 se descalza y se sostiene de puntillas
en uno de los pétalos
de aquellas rosas colosales
que sobre su cabeza
 arrojan las estrellas.

GOCHO VERSOLARI



lunes, 13 de marzo de 2017

La Masa Pútrida del Tiempo (De La Mujer que llevo Dentro)





Camino a la escalera,
mientras aspiro el tufo de los minutos muertos
que se descomponen
en los carámbanos invisibles ; aquellos
que  murmuran recuerdos de la primera aurora,
de los primeros peces que escaparan hacia el mar,
de las moscas primigenias que en sus nacimientos
 soñaran   esta tarde,


La nieve en la puerta de atrás
modela un muñeco con la melancolía
y lo levanta como una silueta trasparente que espera:
alguna vez tendremos que salir;
cuando recorramos unos   pasos,
la voz llegará del bajo vientre
y una deliciosa somnolencia
 agostará el ímpetu del mediodía.

Levanto de pronto la cabeza:
la mujer que llevo dentro me acaricia el rostro;
con un beso rápido entra por mi lengua
y se ajusta a los contornos de mi cuerpo
para ayudarme a enfrentar a los fantasmas.



GOCHO VERSOLARI

Recibe el Sol





"Toda la nieve del mundo cabe en una lágrima"
afirmas mientras cubres tu seno derecho
 un momento antes
que tu pezón se fugue al espectáculo del mundo

"Toda la nieve del mundo cabe en una lágrima..."

Siempre que predicas en la mañana,
el cuarto se llena de muelles,
de gaviotas tardías.

"La nieve prepara un corazón de fuego
que en parte alienta
que en parte quema
huesos, tendones y silencios".


el sol de las diez ilumina el polvo suspendido
y un trozo de azul golpea la celosía.
Y tú sigues hablando de la nieve,
de un mundo cubierto de hielo, de cuchillos;
 en tus ojos,
los fantasmas se separan de las cuencas
y recorren los rígidos carámbanos.


Procuro descubrir con mis labios
el punto helado y ceniciento
en tus recodos,
en tus axilas.
en los amaneceres de tu cuerpo

Después del mediodía mi boca se ha gastado
y tú sigues perdida en los abismos.
El café de la media tarde me sabe a silencio
mientras tu desnudez se desgrana en goterones
y el sol baila una danza en el linóleo.

Abre tu boca;
recibe el trozo de pan de la mañana;
bebe el escorzo de los siglos,
la sal de los milenios.
Preparan su danza las auroras
y los ritos azules se cuelgan de las enredaderas.

Abre tu boca;
derrite las lágrimas heladas.

Recibe el sol.

GOCHO VERSOLARI

De Gallinas, Buitres, Monstruos y Muchachas



El aire de la mañana se llenó de gallinas
rojas,  multicolores. 
Danzaban en el alféizar;
 las motas de polvo
se agitaban al sol

En la noche,
 cuando saliste 
clandestina y descalza rumbo al malecón, 
te siguieron las gallinas;
picoteaban las semillas etéreas,
luminosas
que tus huellas desnudas
 dejaban en la grama


Ahora el silencio se tiende sobre el lago. Las gallinas
se tornaron monstruos de picos tornasoles
que te violan noche a noche;
y al son de tus gemidos 
 relumbran las estrellas

En el rincón del lago
donde se tienden las silentes cabañas,
ejerzo en soledad
el antiguo rito de evocarte:
me tiendo 
para que camines en mi pecho; 
que tus pies blancos y desnudos
atraviesen mi corazón de sur a norte
mientras el sol raya las nubes
con la punta cobriza de su entraña

En la media mañana,
los monstruos te devorarán despacio
como  a una mezcla de comida y cópula.
Te regurgitarán en el atardecer
convertida en  luz errática y real
que vivirá en la tibieza de mi lecho,
mientras las estrellas
 una a una,
vomiten buitres parlanchines,
luminosos;
chamánicas aves brillantes, 
carroñeras
sobre nuestro edredón.

GOCHO VERSOLARI

Preñandola del sol - La mujer que llevo dentro




La mujer que llevo dentro
atraviesa los objetos de su mundo:
robles, sicomoros,
rocas milenarias,
mientras vuelan cucharas y cuchillos
y los eones se desprenden
de un cielo que rebosa sangre.

La mujer que llevo dentro
porta en su frente
 árboles tenues como espectros
y con solo su mirada
  mesas antiguas, relucientes
 se transforman en pan.


La mujer que llevo dentro guarda la memoria
de bestias que forjaran
la acuciante serenidad de las auroras.

Esperaré que se descalce
y que camine  mi esternón.
Como en cada crepúsculo
la alimentará el perfume
de las estrellas primerizas,
del llanto de los robles;
de la saliva de insectos milenarios.

En mitad de la noche
levantará escalas de agua para alcanzar la luna
y un insecto azul entrará por su sexo,
preñándola del sol.

GOCHO VERSOLARI

jueves, 12 de enero de 2017

El niño




El niño que estuviera encerrado durante dos milenios
salió por partes mientras el vendaval
bramaba en las laderas y por vez milésima
 se llevaba tu casa


 El niño atornilló los brazos, ajustó su cabeza
y caminó de cara a la lluvia mientras un día sin memoria
blandía martillos de luz sobre sus rizos.

Tu manía de salir descalza en las tormentas
te condujo al lago. Allí la furia
se concentró en dos lenguas  de agua  
que antes de la madrugada
 se convirtieron en serpientes 
y se devoraron por sus colas.

Tomaste al niño de la mano
y ofreciste pan, leche; un lecho tibio
mientras el agua helada ondulaba sus gritos
y un monstruo antiguo se perfilaba en las sombras.

Tú y él se dirigieron al sur del lago
donde los espectros realizan sus mitines las noches de tormenta.

Escampó cuando tu pie derecho
pisó la cabeza de un gorrión que muriera
siete mil años atrás. 

Su cuerpo:
un palimpsesto pajarino,
donde las aves escribirían  historias
hasta trazar el cordón dorado que uniría el centro de la tierra
con el corazón del cielo. 

Entonces el niño se convirtió  en un anciano súbito,
te tomó de los brazos 
y se unió a ti en el barro circular.

 Los ángeles de la lluvia
se precipitaron flamígeros, enhiestos;
tu sexo conjuraba el alma de los vendavales. 

El orgasmo
engendró mundos cuadrados 
con rostros de monstruos y de ángeles. 

El orgasmo
amasó la noche
para que un dragón ceniciento la masticara y la escupiera 
sobre los picos de las catedrales.

Seguiste copulando con el niño
hasta que las puntas de los pinos perforaron el cielo
y una lluvia inaugural de semen y vainilla
engendró abismos, plétoras
y un puente tan delgado
como uno de los cabellos de tu pubis. 

Ahora lo recorres descalza. Ojos desorbitados.
Cuencos enhiestos sobre los huracanes;
vasijas de pan que beben caracolas,
estrellas,
edredones
y las azules preñeces de la luna.

GOCHO VERSOLARI

miércoles, 28 de diciembre de 2016

El Poeta y la Locura



La Mítica nos dice que no somos un yo, un punto duro y único, sino  una orquesta de la que el foco de la conciencia  es, muchas veces, el director. En el sueño o en los estados en que el centro de la personalidad afloja su vigilancia, es cuando surgen aquellos entes vivos que se encuentran dentro de nosotros y que se expresan con voces particulares.
Quienes solemos escribir poesía,  estamos familiarizados con esta concepción múltiple de la mente. El impulso de escribir es a veces algo incontenible, a lo que debemos atender sin excusas; sin dilaciones. Encontramos nuestra veta, cuando nos liberamos de los lastres que aportan los tópicos o los condicionantes técnicos de la poesía; entonces comprendemos que las fuentes son muchas; que no nos constituye un solo  yo, como la cultura nos ha hecho creer, sino que somos una multitud. Voces femeninas o masculinas, independientes de nuestro género biológico; nostalgia, alegría, dolor: las personalidades, por lo general contenidas durante mucho tiempo, compiten entre ellas para expresarse a través de nuestros versos.
Aún hoy se habla de las musas: esas diosas que musitaban estrofas o notas en los oídos del aedo o del músico . Estas entidades forman parte de otro contexto mítico, absolutamente válido.  En mítica no sólo son legítimas distintas explicaciones para un mismo fenómeno, sino que son necesarias, ya que promueven la toma de conciencia, el "click" de comprensión súbita que va más allá de lo racional.
Resumiendo: esa conciencia unificada  a la que llamamos "yo", no es otra cosa que el resultado de una sinfonía de seres. En la poesía, cada una de esas voces cumple una función solista, a lo sumo de dúo o de trío y el talento del vate depende del poder de su expresión.
Esto hace que el poeta sea en mayor o menor grado, un excluido. Al menos nunca será un "ganador" en el sentido en que nuestra cultura privilegia a aquellos que han logrado sobresalir como empresarios poderosos o que de un modo u otro han explotado sus condiciones de tipo "solar". El poeta está vinculado al agua profunda, a la oscuridad, a lo lunar y al silencio. Sus contenidos abrevan en todo aquello que la sociedad considera proscripto.
Yendo a la historia, durante muchos siglos, el éxtasis fue una fuente de conocimiento. Beleño negro y otras drogas servían a las brujas de la Edad Media para sus viajes donde les eran revelados secretos que hacían a la vida, a la salud y a la fecundidad. Del mismo modo, el Peyotl, la Ayahuasca y otras hierbas enteógenas, amplían la conciencia y conducen a otras formas de conocimiento. Hoy, repetimos, todo esto se halla proscripto, y el poeta con su ejército de "Demons" (en el sentido socrático) es apenas tolerado, siempre que cumpla ciertas condiciones de adaptación al medio.
Este rechazo cultural, hace que quienes escribimos poesía suframos en mayor o menor grado de problemas de adaptación a la sociedad. Téngase en cuenta que la multivocidad originada en los seres que habitan en la personalidad del poeta, vincula a éste con cantidad de patologías psiquiátricas: desde el Trastorno de Identidad Disociativo hasta la Esquizofrenia.
La diferencia entre un rapto poético y un brote psicótico, es la desorganización de la mente; la incapacidad en el brote de regresar a lo cotidiano, de poder entrar y salir de la locura que asalta al individuo. La del poeta es entonces una demencia lúcida, una tendencia oscura, irrefrenable de recorrer el borde del caos; de asomarse a los abismos sin caer en ellos;  y de hacerlo, llevará siempre el mapa del camino de regreso. 
Locura, muerte, sexo: son los ámbitos naturales del poeta. Mientras el resto de la sociedad vive la realidad con una tranquilidad tibia, el vate es aquel que observa la precariedad del mundo y se siente impelido de hundirse en sus cimientos para expresarlos en los versos.

Gocho Versolari - 

lunes, 19 de diciembre de 2016

Tus huellas





En el sendero que conduce al arroyo
las huellas de tus pies desnudos se elevaron
hasta perderse en la horqueta del sicomoro
donde cada tarde
el sol se fuga al otro mundo.

Eran siete las huellas 
de tus pies conociendo la brisa del verano.
La  lluvia de la noche
las convertiría en gruesos goterones
que ayudarían a moldear la arcilla del sendero
 
En esas siete improntas de tus pequeños pies
 he  descifrado
aquel lenguaje antiguo que describe
la llegada de la primera aurora,
el gemido azul del primer hombre
y esta amarilla mañana
que nos cubre de pétalos 
y de calor azul.

Noche tras noche,
tu tibieza reptará entre mis sábanas
y llenará mi vientre
con tu desnudo caminar
y tu silencio

GOCHO VERSOLARI

sábado, 10 de diciembre de 2016

El lento deshielo de la muerte




En la tarde de verano hay un corazón helado.
Un centro irreductible que atrae seres, personas,
cosas y animales
hacia un núcleo de dolorosa mudez.

Acompáname que te mostraré el agujero
en la tierra del parque
Podrás ver los chispazos del invierno próximo
podrás tomar  mi mano
 y navegar  los carámbanos agudos
mientras el penoso hielo se prende de las azoteas.

En la tarde de verano hay un corazón helado.
Ayúdame a extraerlo  del hielo,
bríndale un poco de licor para que viva
entre los animales de las sombras
y que en la primavera
pueda atravesar  todos los puentes,
vencer a los ocasos
y llegar a la   orilla del día
donde los demonios juegan con los ángeles
y la hierba entra por los pies al otro corazón,
que espera y espera  el lento deshielo
de la muerte.

GOCHO VERSOLARI

Te Tomo de la Piel



Te tomo de la piel
te giro sobre mi cabeza
y te arrojo al caos hermoso y guiñador,
que atrae con el grito sordo de las horas; 
que promete
cerrar todos tus huecos
y los míos;

Te tomo de la piel.

 No grites.

Limítate a gozar
mientras marinos inmóviles en la lejanía
contemplan el silencio
que nos rodea como un halo
y que se mueve al ritmo de celestiales panes


Te tomo de la piel;
cierra los ojos,
simula estar dormida
mientras la muerte examina nuestro ombligo

Luego de un baile azul y ronco,
la parca devorará el cardumen de tus sueños
y volverás a recibirlo en el crepúsculo
como un efebo blanco.
Se inclinará mirándote a los ojos; 
 mordisqueará tus gritos y esperanzas;
seguriá con tu cuello.

Tu ombligo.

Tu silencio. 

GOCHO VERSOLARI

  
 .

viernes, 9 de diciembre de 2016

Orgasmos sin dos, sin uno; sin un cuerpo



Una primavera 
se perdió en alguna parte de tu cuerpo
y en el desarraigo,
su carne de estación cálida en el final del invierno
arrebató escalofríos de tu útero; la pobre primavera
paseando con sus piernas azules,
recorriendo tus senos; primero el uno,
luego el que sigue
en una sed insoportable de nubes y de nieves
que calmen un ardor de siempre.

Y en este ir y venir,
la primavera llenó de orgasmos impersonales
la fachada de tu casa.

Exclamaciones, abismos,
vértigos insolubles
sin nadie que los padezca o que los goce;
orgasmos sin dos, sin uno; sin un cuerpo,
sin un sol que los cobije. 

Tan sólo
la lentitud ultravioleta del cemento; tan  sólo
el viento que los lleva; orgasmos no creados
a lomo de la primavera no resuelta
que ríe y ríe  y llena de gardenias azules
el cielo de las tres. 

GOCHO VERSOLARI

domingo, 4 de diciembre de 2016

Variaciones sobre el Erotismo del Vacío



En la tierra diaria y firme del sendero,
rodean tu paso los abismos,

Gentiles,
sonrientes,
abren con elegancia  las sinuosas fauces
y te invitan a caer,
a derrumbarte.

Los esquivas con agilidad,
saltando las esquinas con tus pies descalzos.

También les sonríes. Te fascina
coquetear con las sonrisas de los cráneos alineados
en las profundidades.

A eso de las seis tropezarás
con una caravana de mendigos
que reclamarán de ti
una caricia
una moneda
una mirada.

Escaparás apenas
con el vestido rasgado  y sosteniendo tus senos

Se liberará de tu boca la sonrisa de siempre
y volará sobre las maderas del aserradero,
para hundirse  en el arroyo oscuro
que baña las paredes de la fábrica,

tu sonrisa de siempre
la que busca los abismos de la noche
y se inmola como ofrenda
de los dioses que se ocultan en los picos,
en las vertientes lejanas,
y en el corazón de todos los vacíos.

Ahora
una sombra coquetea con tu sexo
y se hunde el sol.

GOCHO VERSOLARI