miércoles, 28 de abril de 2010

Eratóstenes







Eratóstenes se quitó las sandalias
y caminó descalzo la tierra
hacia el final de su jardín
donde latían las rosas de la cifra
Se acostó en la hierba
y soñó con la circunferencia:
una lámpara
visitada por los insectos de la cantidad.

Eratostenes despertó
y esa tarde
volvió a quitarse las sandalias
y a caminar descalzo los senos de su amada.
Luego se acostó en el jardín
y soñó con sus ojos
con las volutas de su cuello
( los mosquitos de la cifra
discutían sus resultados
mordisqueando la sangre y los anhelos).

Después una tormenta
cayó sobre el jardín.
Lluvia de sangre,
pájaros desmembrados. Eratóstenes
fue un cúmulo de sueños:
manos,pies
pecho y vientre atardecidos
que derivaron los arroyos de la lluvia
y se evaporaron lentamente
y una niebla desnuda
llegó a las muchachas que dormían
y les habló de amantes
y de sueños
de tempestades súbitas
y amores que escapan a las cifras
y llegan a la perfección del número
donde los prados son verdes,
donde las noches
sueñan al soñador y las anémonas
le muestran sus cinturas cenicientas

En Grecia
Solón se quitará la ropa
Y tallará sus leyes en madera
En Atenas
un perro orinará a Dionisio
y Zeus agitará sus rayos
sobre los sueños de Eratóstenes
que recorre la circunferencia de la tierra
mientras su amada
se baña en esa fuente azul de Jonia
que respetó Darío

De Tebas y de Esparta,
del fuego de los cielos
descenderán los peregrinos
que treparán descalzos
el enorme cuerpo de Eratóstenes
tendido en posición fetal mientras los bárbaros
escapan a ritmo de trirreme
y el corredor de Maratón
agoniza junto a su pie derecho.

Eratóstenes duerme
dirán los esclavos en la noche
viendo el perfil del cuerpo circular
que proyecta la sombra de la luna
sobre las rocas del Peloponeso. Una niña
subirá a sus rodillas empedradas
a sus muslos fibrosos como barcos
Regresará
con una sonrisa y un secreto
que volcará en los oídos de su hermano
mientras la griega noche
arroja sus aceites y aceitunas
sobre tersos barrancos

El mundo es el cuerpo de Eratóstenes
musitará la niña
en un susurro que partirá la tierra
y golpeará con su perímetro,
látigo de cifras y mosquitos,
de trirremes y vino
de las viejas fiestas de Dionisio
que avanzan sobre el Uno de Parménides
y los fluyentes ríos heraclíteos

El mundo es el cuerpo de Eratóstenes
repetirá la niña
y las hetairas llorarán
sobre la carne plateada
de la circunferencia de la tierra
que habrá sido medida para siempre
y para nunca

Volando sobre el mar,
sobre la tarde
sobre el tiempo transformado en espacio,
los mosquitos de la cantidad
llegarán a las noches
repletas de edificios
y la sirena de un vapor
parecerá un cuerno de cabra
Y la circunferencia de la tierra
estallará en su locura
de sentido y de pan
de mosquitos y vino
de muertos y de vivos
de sólidos silencios
que llueven y crepitan
detrás de las gélidas estrellas.

Gocho Versolari

lunes, 26 de abril de 2010

Hay un llanto en tu baile






Hay un llanto en tu baile.
Una lágrima se filtra en tus plantas desnudas
que saltan, se mecen, se acurrucan
y estallan furiosas en el aire.

Hay un llanto en tus manos
que se abren y cierran:
melancólicas palomas
riendo a carcajadas
sobre el lejano aire de la aurora

Resbalarás sobre tus lágrimas
y el coro entonará loas
a tu destreza
a tu alegría
a tu suprema ofrenda
a los dones de la danza,
al cutis de la tierra
a tus cenas repletas
de mediodías y jilgueros.

Y tus pies aúllan
con sus pequeñas bocas
el dolor y la tierra,
el temblor y la noche
la nostalgia y la paz de los pendones.

De tus plantas se vuelcan
lágrimas tibias y redondas
que el suelo enjugará
cuando te vayas.


Gocho Versolari

Paisaje abstruso




















(A César Vallejo)

Saquean vértices sin ojos
tus coloides inviernos,
tus antecedentes de bacana
tus sueños de astronauta.
Atraviesan
de adelante y de atrás
tus piernas soñadoras
cuando caminan sementeras
adormiladas de silicio.
Cuánto duele el surco que trazamos
en la cara del amor
Sufrimos
pero trazamos otro y otro
hasta trotar los musgos de canales
donde no debía haberlos
donde la cara es cara
y el silencio silencio.
Entonces me adelgazo
me nutro hacia abajo
y recorro tu nariz:
colina de las tardes
cuando en la entraña se apagan las farolas
y el corazón babea su pasión
y se prende a tus rótulas
extasiadas
hipostasiadas
mientras todas las monedas púnicas
no dejan de rodar
y se levantan las estrellas en armas
y en sutiles cataclismos de espuna
y de racimos
dejan alegremente para mañana
lo que debieron haber hecho hoy
y toman el laúd de la cigarra
y arremeten los coros
contra las quietas tardes de mañana.


Gocho Versolari

Una noche con el espectro de Alejandra Pizarnik





No es un verbo sino un vértigo. No indica acción. No quiere decir ir
al encuentro de alguien sino yacer porque alguien no viene


Alejandra Pizarnik

(Citada por Fany Graciela Jareton)




En la ventana
encontré el espíritu
de Alejandra Pizarnik
Hicimos el amor
hasta que las velas de la luna
se estrellaron contra las sombras de la aurora.

"Podrias ser mi padre"
dijo Alejandra
totalmente desnuda,
con gesto coqueto y desafiante.

Las primeras luces
flameaban su entrepierna.
Hembra ardiente Alejandra.
Antes de entregarse
me susurró al oído:
"El suicidio aumenta el apetito"

Después fueron los versos
que escribí en su piel
con tinta de orina de guanacos.
Con el cabello suelto
Alejandra reía como niña
por las cosquillas del pincel.

Hacia el mediodía
volvimos a amarnos.
Con el cenit
volvería desnuda
al reino de los muertos.
exhibiendo mis poemas en sus nalgas

Sus pies descalzos bajaron la escalera
mientras marzo estallaba
en hojas y en capullos,
en nubes y en nostalgias
en espectros y pájaros.

Alejandra:
iré a buscarte a la entrada de la muerte
y con tu sexo
desnudaré nenúfares
y explotaré cañones
mientras la madrugada
arroja sus potros desbocados
sobre el mundo


Gocho Versolari


Ilustración: Fidel García

viernes, 23 de abril de 2010

El Náufrago y la Virgen






















La noche en que el náufrago moría
se presentó la virgen de la esfera
Grandiosa,
descalza contra la noche azul
donde la muerte se tendía
envolviendo los cielos.
La virgen
detuvo la mano de la parca
entre dos estertores.

"Qué lejanas las divinidades"
- pensó el náufrago
mientras la vida regresaba a oriente
como una luz aguda
como una gacela con miedo,
como un conejo verde
que se fugara del crepúsculo.


Recogió la virgen sus silencios
sonrió al hombre agonizante
y se volvió con una reverencia
para disolverse azul en el lucero.

El náufrago
en medio de sopas de consuelo,
entregósu cuerpo blando a la negrura
y se fundió con los vientos de mañana.

Gocho Versolari

sábado, 17 de abril de 2010

La noche primera de nuestra edad





La noche primera de nuestra edad
tallamos la carne de las sierras.
Lluvia después,
hecha de silencios y de gotas tan tenues
que despiertan los habitantes del aire
Las lágrimas se convierten
en leves y brillantes
monstruos de nostalgia
que encaramados en la tarde
procuran arañar los cielos.


La noche primera de nuestra edad
armaré callejones
para extraviar los vampiros centellantes
y disolver con gestos
las gotas ácidas
que escapan de las alas de los buitres
Llegando al río
elevaré fortalezas
para blindar tus sueños
(armaduras de pan
clarines de silencio...)
Qué dulce resultará tu pierna
cruzada con la mía
cuando llegue la primera noche
y nuestros sexos en la carrera de las nubes
esculpan golondrinas de sal.

Ahora seguimos solitarios
las encrucijadas que nos tiende la luna
mientras un anciano
se sienta en el banco de la madrugada
y nos mira,
ojos fijos
y sombras de amargura
que caen en goterones calientes
sobre el murciélago sin fin de las estrellas.

Gocho Versolari
Poeta