sábado, 17 de abril de 2010

La noche primera de nuestra edad





La noche primera de nuestra edad
tallamos la carne de las sierras.
Lluvia después,
hecha de silencios y de gotas tan tenues
que despiertan los habitantes del aire
Las lágrimas se convierten
en leves y brillantes
monstruos de nostalgia
que encaramados en la tarde
procuran arañar los cielos.


La noche primera de nuestra edad
armaré callejones
para extraviar los vampiros centellantes
y disolver con gestos
las gotas ácidas
que escapan de las alas de los buitres
Llegando al río
elevaré fortalezas
para blindar tus sueños
(armaduras de pan
clarines de silencio...)
Qué dulce resultará tu pierna
cruzada con la mía
cuando llegue la primera noche
y nuestros sexos en la carrera de las nubes
esculpan golondrinas de sal.

Ahora seguimos solitarios
las encrucijadas que nos tiende la luna
mientras un anciano
se sienta en el banco de la madrugada
y nos mira,
ojos fijos
y sombras de amargura
que caen en goterones calientes
sobre el murciélago sin fin de las estrellas.

Gocho Versolari
Poeta
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