viernes, 4 de junio de 2010

Conversación con el Abismo







"No debes temerme"
- dijo el abismo mientras las luciérnagas
devoraban el vacío de la noche-
"De no apartarme de tu inmensa boca
- respondí -
colgaría de la luna,
derramando mi semen
en los lustrosos altares de la noche"

"No me temas"
- repitió el abismo –
pende una cuadrada luna
mientras cantan elípticos
los pájaros de la locura
Ahora bebamos fraternales
como cuerdas azules de guitarra";


"De no temerte
caería en las trampas del vacío
que abre bocas en tersos mediodías.
De no temerte
sería uno de aquellos
que dejan diariamente
sus huesos y su vida
en la entrada del templo..."

"No me temas"
— Por tercera vez habló el abismo
levantando la copa
de líquido magenta.
Su negra boca ensanchó peñascos
Y bebió cabras
Y pájaros desnudos
Y oscuros insectos derrumbados


Los silenciosos rugidos de las águilas
picotearon suavemente mis orejas.
Ya no estaba el abismo; del lecho de la tierra
Había pasado a mis costillas
Y al costado del pecho
se abría la creciente boca,
el bostezo del suelo
el eterno devorador de vidas.

Ahora estoy solo
con mi copa de vino.
Apenas me sostiene
la silla de tres patas.
Se multiplican los abismos
en mi frente,
en mi costado.
Mi cuerpo se convierte en precipicio
y un vértigo se abre
en el riñón del mundo

Un niño llora y muere
Cuando asoma el buitre de la luna nueva

Gocho Versolari


Ilustración: Pies sobre el abismo
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