jueves, 24 de junio de 2010

El Espectro de mi Madre





















El espectro de mi madre
llegó en sueños
pálido como la madrugada,
azul como la noche
con la mirada suplicante
de aquella tarde dispersa y neblinosa
en que la soledad
construia estatuas en la plaza
y amasaba los pájaros del mar



Llegó el espectro
como escultura de carne y de ceniza.
Me miró en silencio;
espera; súplica.
Su agonía seguía esperando mi presencia:
una palabra apenas
una levísima gota de saliva
sobre sus estertores.
y se marcharía en los hombros de Caronte


Perlas azules en la luna
sangre en las nubes;
niños que mueren en el cielo
Me bastó un sólo gesto
en que abracé la niebla,
corderos deshilados
ácidos, petunias;
agonizantes insectos de la noche.
Ella siguió esperando. Después de dos eones
no creía en las marchas
ni en las despedidas
y en su carne de plumas coloidales
se reflejaban las ovejas de la madrugada

aterido de soles,
penetrado de pájaros,
el espectro cargó su soledad
pesada como la columna de la luna,

Después llovió sobre la noche
más vacía que antes y en el sueño
una marcha de marrones espectros
abrió gaviotas en su vientre
volcó a puñados sus fluidos
y luego se alejaron.
Arriba,
sangraban las estrellas.

Gocho Versolari
Publicar un comentario