martes, 13 de julio de 2010

El Cielo no se puede Navegar



El cielo
no se puede navegar
porque es aire concentrado
en algún sitio del esternón
o de la pelvis
No lo conocemos,
pero estamos y vivimos
en su tenue suspensión
sobre los tibios cielos de los cuerpos
donde las nubes como lagartos blancos
corren y meten sus cabezas
en las fauces del día.

A los cielos
no se los puede navegar
porque son aire
muy compacto
que a veces rezuma
el dolor que llega y pasa;
que bendice y fulmina los silencios.

A los cielos basta con mirarlos
cuando anhelamos un poco de vacío
una pared sin cuadros
sin pintura
sin cemento;
(muro sin muro
sin el frío que queda
cuando destruimos los ladrillos
y construimos el hueco
que tragará los mundos)

El vacío no se puede navegar
porque es vacío
y si apoyamos una nave
en su incoloro vientre
en su ombligo terso y liso
como una pradera bajo el sol,
caeríamos sin freno
al fondo de los gritos
que proferimos
cuando los sueños nos conducen al abismo
y caemos
y caemos
como ciegos e inconcebibles cuerpos
que lucharan milenios
evitando la muerte
para encontrarla en un pliegue desbocado,
cercano como el seno de la amada.

Prefiero navegar el mar
cuando una mano de mujer
ajuste cuerdas y timones
y se abra el cielo
y en nuestras cabezas
sintamos la lengua tibia, picante,
la humedad sin mojones
de las estrellas del centro de la noche.



Gocho Versolari
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