domingo, 24 de marzo de 2013

Tus Blancos Pies en las Copas de los Árboles





Tus blancos pies  remontaron las copas de los árboles
Me pregunté entonces
si los pájaros volarían hacia abajo, hacia el sol verde
que amanece en  la medianoche en el centro de la tierra.
Pero tus pies albos seguían recorriendo
  trompetas en el día,
  carámbanos de luna,
 estalactitas de silencio

Sólo tus pies, tus piernas, tu vientre y bajo vientre.
No pude ver tu cara
ni el gesto de niña con que saludabas la noche
ni tus brazos levantando el vestido
cuando te desnudabas para los pájaros
o la mañana  que te perdiste en la selva
y apareciste descalza
sobre los acordes de una  flauta fantasma
mientras en el cielo columpiaba el mediodía.

Tus pies se alejan. Llevan con ellos
la blancura del día. Desde ahora
una tenue y negra cortina
me hablará de  mis antiguas muertes
y la diosa no se presentará en mis corredores
a ejecutar su lira
y contarme secretos de los cielos.
Ahora te alejas. Cierro los ojos
y el cosmos abate soles,
          y pájaros
                     y párpados
sobre el oscuro mediodía

GOCHO VERSOLARI

Levantas el Día como una Catedral





He cambiado tu canto
y la leve mirada de tu clavicordio
por el pan que me calientas en las mañanas,
por la mirada que arrojas y  se retuerce sobre la llama de la estufa
como un gato escaldado.
Antes que amanezca,
levantas el día como una catedral
y al despertar me enceguece el sol - novia ansiosa - que atraviesa las paredes del cuarto
y llena de gatos blancos los edredones.


He cambiado tu canto
apenas un grado hacia el sur, donde los pájaros pequeños sueñan con ser cóndores
y los monstruos con un solo ojo en sus jorobas
te llevan desmayada entre sus brazos
cuando el crepúsculo cae y se golpea  el rojo cuello
"Degollemos el pan, el tenue pan",
te digo mientras muevo el dial de tu canto, 
de aquel canto cuyo coro bolinea las entrañas
las quietas entrañas, las que se agitan
las que enarbolan sus dolores de azules parturientas,
las que modelan atribulados corifeos
con los que llenarán de grillos las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

De Trineos





¿Sabes? Debo dejarte. La llovizna
pinta de lágrimas las cosas y el paisaje
El trineo no tardará en llegar.
 Apenas
un par de milenios desde que el hielo
sellara las puertas de tu casa
y de tu muerte,
gélida como toda muerte;
manos cruzadas sobre el pecho
y ese aire níveo de todo cadáver

Ya llega el trineo. Ya las flores
abren sus corolas y me llaman.
El viaje es largo y lóbrego
a pesar del enorme mediodía
que revienta la atmósfera.

Galerías oscuras e invisibles
repletas de gusanos,
se esconden en el nítido aire de la tarde.,
Te llevaría, sabes
Subirías ataviada de blanco
con carnes súbitamente firmes
con tu sensual mirada de las tres y las cinco
y los cuatro animales emblemáticos
que rodearían tu talle:
como estolas redondas.

,
Pero no vendrás conmigo;
lloraría por ti en todos los senderos
y no deseo que presencies mis lágrimas
Sólo imagina mi dolor,
para que los gemidos
no tengan  límites en tu fantasía 
y sean como el mar  vacío de tus tardes
que cuelgan en racimos
desde los límites del agua

El trineo ha partido
Ha bebido los espejos del tiempo
y ahora
traspasa las estrellas.


GOCHO VERSOLARI