lunes, 29 de abril de 2013

El Mundo de Mañana






No puedo escribir los versos de mañana.
Me lo impiden  
los suaves cerrojos del tiempo
 la prisión sin barrotes de las horas
el saber
que mañana será otro quien empuñe el cálamo
y cabalgue los graznidos de las nubes.
No puedo escribir los versos de mañana
ni podría lloverme a mí mismo
ni relampaguear, tronar, nevar
o calentar desde el cielo arrebolado
mientras las muchachas de mañana
 se desperezan
y recorren descalzas las laderas;
mientras los perros de mañana alborotan el hoy
y los ratones que correrán en unas pocas horas
por el linóleo de la pieza
ya emiten sus fantasmas azules
en las dormidas azoteas del recuerdo.

Es de noche. Vibran las estrellas de mañana
en los astros de hoy.

GOCHO VERSOLARI

domingo, 28 de abril de 2013

El Doblar de las Campánulas







Doblan las campánula
Doblan por otro día que se marcha al inframundo de los días
donde podríamos encontrar nuestro pasado
vagando por  toneles de fuego,
sentado a la mesa del hielo,
derivando por una muerte descalza vestida de muchacha
que trasiega las sobremesas de los dioses.

Ahora doblan las campánulas
y escuchamos el tañir
leve como el quejido de una luciérnaga
mezcla de sonido y luz
y buscamos la entrada al inframundo
en esa línea violeta, casi imperceptible
que separa el crepúsculo de la plena noche;
 si abrimos el puño
y extendemos la mano
se enredará en nuestro dedo mayor
el espíritu del día que se fue
con su carga de preguntas y pálidas amapolas;
 el día que se queja mansamente como una oveja
a la que no terminan de degollar
En él los que alternaron con nosotros
se pasean como espectros amarillos
y llegan a la fuente última de las cosas
la que se abre en el cuarto géyser, donde una sirena
nos acerca sus senos de metal
suaves como la carne

Doblan las campánulas
por el día que muere como un zorro
o como una mariposa
o como una grulla
que al llegar las estrellas
olvidara crotar.

Siguen doblando las campánulas
y el día recién muerto es como un niño agudo
que se empeña en navegar nuestras venas
en inocularse en nuestras madrugadas
en colarse en los días que vendrán
que en un recodo de la medianoche
entonan el canto de los recién nacidos
y se arrojan por las nubes de las alboradas
en el trineo del cenit
.



GOCHO VERSOLARI

sábado, 27 de abril de 2013

La Mano Izquierda de la Luz



Las sombras del último sol
se apiñaron en el vallle y escaparon
por las plantas de tomillo
por los cantos de los pájaros
por el añil del firmamento. En toda luz siempre hay una sombra con forma de  yelmo medieval
decía y dice el caballero andante
cuando cabalga en dirección al cerro de la madrugada
"Las sombras del último sol. Aquí las traigo"
afirmaste en medio de una premonición oscura
volcando tus manos vacías en el linóleo
Entonces las tomé
apreté tu talle
y te dije que nos encontraríamos en la inmortalidad
cuando los huesos de nuestros hijos dancen en los desiertos
y nosotros sigamos buscando los oasis
para calmar la sed,

GOCHO VERSOLARI

viernes, 26 de abril de 2013

Himno a la Página en Blanco




La página en blanco es una ladera al mediodía.
Espera que la recorra jubilosa; como una nueva amante
Sin hollarla,
puedo ver su talle preñado de senderos,
sus espigas invisibles, sus trotes de unicornios.
Caen en ella
 el pan del jaguar,
el maná de los pájaros antiguos
 Una hoja en blanco es como mi descalza huella
sobre el silencio de los siglos,
es la tarde llenándose en un té,
es el pétalo que viera caer en mi niñez
y que sigue derrumbándose en esta promesa inacabada
del papel inicial,
del sacrificio renovado,
de los poemas que presionan el negro de la vida,
el blanco de la muerte.

Alguna vez me negaré a escribir
y me encontrarán contemplándote con la barba crecida
 cucarachas azules  devorarán mis dedos,
rodeado de la piel del tiempo
 que envolverá tu carne
y tu cabeza,
tenuemente inclinada,
(mansedumbre,
balidos),
ofrecerás tu cuello
a las sangrientas guillotinas de mi mente.

GOCHO VERSOLARI

Las Oscuras Huellas del Lucero




Deja huellas opacas el lucero
son rastros  que devora
el tigre de la impermanencia
cernido en las costuras del tiempo
del amanecer
de la medianoche
cuando los monstruos se acicalan
y se asoman por un momento al mundo
a observar a las muchachas
que duermen dulces y pacíficas.
El lucero sigue caminando a través del horizonte
y a sus pasos afloran los abismos

Los ladridos del sol
ahuyentarán a las fieras de la noche
y hacia el gran mediodia
te veré nuevamente correr por las laderas.

GOCHO VERSOLARI

Dolor





A veces la vida duele
con fulgurante sufrimiento
de las costas de Tracia
a las de Salamina
También abarca el peloponeso
y el silencio del crepúsculo
se tenderá como la mano de un fantasma

a veces

el dolor se arrastra

babosa cenicienta en los altares de mayo

A veces
el dolor se amansa
potro acuático
que conoce la luz de las profundidades.

A veces el dolor supera al dolor
al propio aullido
tremendo como un ave garuda
al desollarla.


GOCHO VERSOLARI

Mis Pasos en el Cielo






Con cada paso que doy en el cielo
un nudo se ata en la tierra.
Uno de estos días
dirigiré mis huesos hacia las cavernas
y haré resonar mi voz en las profundidades.
Entonces despertarán las máscaras
que hablaban hacia adentro
y mis pasos del cielo
explotarán en un extraño círculo
que quebrará su diámetro.

Sobre los nudos que ato en la tierra crece el musgo
y viven insectos que devoran pájaros
y en las madrugadas del otoño
golondrinas pequeñas que llevan en sus patas
los rayos del sol
polinizan las flores.

Más tarde,
más lejos,
florecen las estrellas



GOCHO VERSOLARI

Cuando en la espesura bailes pensando en mí




Cuando en la espesura bailes pensando en mí
te convertirás en un animal hermoso
y aunque no pueda verte
lo hará la fronda, los musgos, las acacias

 los pájaros pequeños
que llegarán para beber
los
tibios jugos de tu sexo.

La suavidad de tu piel se amarrará a mi lozanía
La fuerza de tus miembros a mi fuerza vital
Entre tu estómago y el mío sólo habrá una pared
de azul tejido conectivo
que unirá las tardes de sol de nuestra infancia,
las pelotas perdidas,
los festivales

las primeras sonrisas 
y el brillo de las velas cuando se iba la luz.

Cuando en la espesura bailes pensando en mí
 la luna soltará sus insectos amarillos
en el agua del lago;
y pasarán las horas;
tus pies arañarán la tierra
en la danza con mi nombre.
Después el cielo
verá arrastrar sobre sus vientres,
a los morados aullidos de la aurora.

GOCHO VERSOLARI

Apronta mis miembros con Bálsamo del Nilo





Apronta mis miembros con bálsamo del Nilo.
(Lo beberá la noche
con detenidos sorbos)

Ponme monedas en los párpados. No podrás evitar
que las pupilas se engendren a sí mismas
y se multipliquen en montañas de ojos
rebasando  ciénagas y  ciclos.

Cubre de aceite mi desnudo cuerpo.
 Llena de arroz mis genitales
que volverán enhiestos en los silos de las noches
(y cantarán magnolias  de otros mundos
y coros de pájaros asonarán los cielos).
Luego el sacerdote  me llevará a la pira
y los mares del crepúsculo
verán saltar mis miembros entre  llamas azules


(Después morirá un niño
y rodarán los ojos de los perros
en los huesos del sol.)


Gocho Versolari

miércoles, 24 de abril de 2013

La Lágrima





Una lágrima puede atravesar el mundo
cuando transporta una partícula azul
de esas que llenan las mañanas más allá de la luz de la ventana y de las montañas nevadas e hirvientes del día.

Entonces la lágrima tenazmente
perforará trozos de tierra,
goterones de silencio
y llegará hasta el vientre de los pájaros muertos
donde se detendrá a beber gelatina enriquecida con el néctar de los huesos y de los octavos cánticos de los sarcófagos.

Nevada
irreverente
noctámbula,
la lágrima seguirá descendiendo como un insecto sin alas
en un tenaz vuelo hacia abajo
encontrando cuerpos de doncellas
tenedores antiguos,
y los candelabros deslucidos del centro de la tierra.
Luego se balanceará suavemente en el cuarto siguiente de la esfera
apuntando al tiempo
del otro lado del mndo
y saldrá a una noche rebosante de estrellas,
donde el alquitrán de los buitres
se abalance sobre el sueño
y los dinosaurios de luz se persigan  unos a  otros
hasta acuchillarse con los colosales mediodías
y beber la hemorragia gozosa de los ciclos.

Entonces imploraremos a la lágrima
que en esta oscuridad
nos traslade un poco de la luz que brama
en las costuras azules de su noche.

GOCHO VERSOLARI

Melancolía del Canto de la Nave de los Locos






Canta la nave de los locos
Canta ella y no sus tripulantes.
Canta el velamen, el casco, la arboladura
mientras marineros despintados
levantan los cabos, izan el cabestrante
y enderezan el rumbo
y enderezan el rumbo sin saber
si navegan un río, un mar, un lago,
un embalse, un arroyo o el charco
donde alguna vez botara
los barcos de la infancia.

"Deja que la nave cante"
me decías mientras acariciabas mi pecho
y trepabas por mi arboladura
con tus suaves pies cansados
de transitar los cielos
"Deja que cante la nave,
que sus notas resbalen como pájaros
a través de la andanada de soles
que guardan sus gargantas"

Hoy el tiempo y su ácido
ha disuelto las paredes del olvido
y escucho aún el canto de la nave
y la veo a lo lejos
 atravesar los buitres de noviembre
y perderse
en los espesos pastizales del recuerdo.


GOCHO VERSOLARI

sábado, 20 de abril de 2013

Oculta Rebelión de las Aves Sagradas

OCULTA REBELIÓN DE LAS AVES SAGRADAS


Las aves sagradas se han rebelado
en la región que queda por encima del cielo
dijiste con tus ojos grandes,
mezcla de niña y hermoso monstruo
de antes de la glaciación.

¡Se han rebelado...,! ¡se han rebelado...!
repitió el eco  mientras tu cuerpo en claras vibraciones
se convertía en una sopa humeante
de la que llegarían a beber las aves rebeladas
cuyas plumas sueltas se transformaban en luz
en mechones de sal
mientras la tarde avanzaba sobre el monte
y se cerraban lentamente
una por una
las humeantes entradas a los mundos de abajo.

Veo mucha paz sobre los valles
te digo suavemente
como para hablar de rebeliones, de asonadas
de pies de guerra de las aves
que se limitan a volar a lo lejos
luciendo en sus cuellos
  un tornasol iridiscente
que las convierte en lunas.

Quizá regreses cuando avance la noche
y con ojos lentos, con mirada morosa
repitas el pregón de la asonada
mientras la luna gruñe en la boca de los lobos
y el sol se oculta en las estrellas.



GOCHO VERSOLARI

Imagen: John Pitre - Visionary Art

domingo, 14 de abril de 2013

Hipopótamos de Sal



Cuando los asesinos de la noche escapan hacia la oscuridad del día,
te dibujarán las sombras tenues que se quedan en mis manos,
mujer desnuda que se levanta un instante en el viento del tiempo
y se yergue volando en el lomo de la primavera.

luego
la tarde tenderá
hipopótamos de sal
sobre las rocas muertas
sobre las rocas vivas
sobre  insectos dorados
que han devorado el sol


Cuando el plano inclinado del amanecer se levante hacia el norte
tenderás tu cuerpo con un suspiro amplio como la aurora
y sostendrá tu muerte un pájaro ciego y lento que no pudo escapar del invierno
para llevarte consigo a las profundidades azules y heladas en  la mitad de la noche.

Luego
hipopótamos de sal
tenderán la tarde
sobre el presente de tus huesos
sobre tus pedúnculos calientes
sobre tus brazos que me aprietan
como calcinantes amapolas
y hienden mi corazón
y hienden mi corazón


Han llegado las estrellas. Si las ves, tómame de la mano
y atravesemos el azul cielo de la noche en dirección a Aldebarán
mientras los rulos del amanecer se caldean y se templan
con el fuego de gigantes desnudos que cantan y danzan
detrás de la descalza niebla que forma tu cuerpo desatado.
Si ves la constelación que te constituye, llama a mi sexo con el tuyo,
da media vuelta el botón azul del cielo
y llena el horizonte con estrellas perdidas
que lloran y que lloran
porque no han nacido de mujer.

GOCHO VERSOLARI

jueves, 11 de abril de 2013

Soliloquio de los Viejos Hábitos




cuando llegue la madrugada sobre el mundo.
te subirás a la esfera que no deja de correr
y asomarás tu rostro adormilado,
tus labios tenues como anémonas,
tu alma en la punta del índice
con el que me señalas
para decirme que caliente el café,
que ponga   a hervir gaviotas
en un disco antiguo de André Kostelanetz
Te preguntaré si no deseas un blue
caliente como Forest Park en pleno junio
y entonces señalarás tu vientre plano
donde un niño fantasma alienta los insectos de la mañana,
aquellos que no vuelan, que no se desplazan. Que simplemente
habitan las cosas cotidianas
como el roce de tu mano, el sorbo del café
la abertura de tu ombligo
 dibujada debajo de la blusa.
No importa que haya una estampida de unicornios
en el empapelado de las ocho
ni que escapen atravesando el linóleo
las liebres de la luz.

Los viejos hábitos caminan con la pereza de los viejos
sosteniendo los riñones,
apoyados en el lento bastón,
cantando  a coro, espantando las nubes
y levantando el sol hasta el cenit.

GOCHO