domingo, 28 de abril de 2013

El Doblar de las Campánulas







Doblan las campánula
Doblan por otro día que se marcha al inframundo de los días
donde podríamos encontrar nuestro pasado
vagando por  toneles de fuego,
sentado a la mesa del hielo,
derivando por una muerte descalza vestida de muchacha
que trasiega las sobremesas de los dioses.

Ahora doblan las campánulas
y escuchamos el tañir
leve como el quejido de una luciérnaga
mezcla de sonido y luz
y buscamos la entrada al inframundo
en esa línea violeta, casi imperceptible
que separa el crepúsculo de la plena noche;
 si abrimos el puño
y extendemos la mano
se enredará en nuestro dedo mayor
el espíritu del día que se fue
con su carga de preguntas y pálidas amapolas;
 el día que se queja mansamente como una oveja
a la que no terminan de degollar
En él los que alternaron con nosotros
se pasean como espectros amarillos
y llegan a la fuente última de las cosas
la que se abre en el cuarto géyser, donde una sirena
nos acerca sus senos de metal
suaves como la carne

Doblan las campánulas
por el día que muere como un zorro
o como una mariposa
o como una grulla
que al llegar las estrellas
olvidara crotar.

Siguen doblando las campánulas
y el día recién muerto es como un niño agudo
que se empeña en navegar nuestras venas
en inocularse en nuestras madrugadas
en colarse en los días que vendrán
que en un recodo de la medianoche
entonan el canto de los recién nacidos
y se arrojan por las nubes de las alboradas
en el trineo del cenit
.



GOCHO VERSOLARI
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