domingo, 14 de abril de 2013

Hipopótamos de Sal



Cuando los asesinos de la noche escapan hacia la oscuridad del día,
te dibujarán las sombras tenues que se quedan en mis manos,
mujer desnuda que se levanta un instante en el viento del tiempo
y se yergue volando en el lomo de la primavera.

luego
la tarde tenderá
hipopótamos de sal
sobre las rocas muertas
sobre las rocas vivas
sobre  insectos dorados
que han devorado el sol


Cuando el plano inclinado del amanecer se levante hacia el norte
tenderás tu cuerpo con un suspiro amplio como la aurora
y sostendrá tu muerte un pájaro ciego y lento que no pudo escapar del invierno
para llevarte consigo a las profundidades azules y heladas en  la mitad de la noche.

Luego
hipopótamos de sal
tenderán la tarde
sobre el presente de tus huesos
sobre tus pedúnculos calientes
sobre tus brazos que me aprietan
como calcinantes amapolas
y hienden mi corazón
y hienden mi corazón


Han llegado las estrellas. Si las ves, tómame de la mano
y atravesemos el azul cielo de la noche en dirección a Aldebarán
mientras los rulos del amanecer se caldean y se templan
con el fuego de gigantes desnudos que cantan y danzan
detrás de la descalza niebla que forma tu cuerpo desatado.
Si ves la constelación que te constituye, llama a mi sexo con el tuyo,
da media vuelta el botón azul del cielo
y llena el horizonte con estrellas perdidas
que lloran y que lloran
porque no han nacido de mujer.

GOCHO VERSOLARI
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