lunes, 20 de mayo de 2013

El Sol en tu Pezón Izquierdo



Descalzo recorro el malecón
en el crepúsculo de otoño. En las piedras húmedas
mis pies recogen el cielo
que se refleja con las últimas luces. El atardecer
llena de caballos pequeños el aire,
las sombras,
tu cintura y tu ombligo.

Regreso a la playa
y tú me sigues
como mi sombra convertida en brisa
como un pájaro
que hubiera surgido de las olas
como un huevo abandonado
que incubará la noche
en una media hora.

Sola y desnuda
sólo yo puedo verte mientras marche descalzo.
En tu pezón izquierdo late un sol
verde, pringoso
como la niebla salina
que se abalanza desde las estrellas.
Me hablas del niño que te quitaron
de tu enorme soledad
y te subes a la bicicleta de las nubes
y regresas junto a mí y haces piruetas
cortándome el camino.
Desde las cinco de la tarde me persigues
y el sol que late en tu pezón izquierdo
hizo que perdiera mis zapatos
en un recodo de la rambla.
Ahora ruedas sobre ti misma
y el sol entu pezón izquierdo
suelta una fauna de animales brillantes,
hace una super nova
y explota una
y otra vez
y las luces se arrastran
por las calles solitarias más allá de la plaza.
Cruza una mujer con un niño en los brazos.
Un mendigo
borracho y barbudo me increpa.
Sigo descalzo hacia el norte
dejando con nis huellas gusanos centellantes
Ahora cuelgas de mi cuello

adherida a mi  espalda
y el sol en tu pezón izquierdo
alumbrará toda la noche
mi corazón y mis costillas.


GOCHO VERSOLARI
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