sábado, 18 de mayo de 2013

El Viejo de Arriba




Como una planta
como un río
con la deliciosa inconsciencia de actuar según la entraña
me deslizo,
resbalo
por los leves escalones de mis ojos
que describen un círculo
en el que por un instante
mientros subo y desciendo,
venzo la ley de gravedad.
Entonces llegas tú con tu escolta de pájaros
y tus caderas redondas y tus pasos descalzos.
Entonces llegas tú y se estremece la tarde
y se vuelca en una de las tazas azules de la madre.

Como una planta
como un río
corro hacia el poniente, hacia el levante. No importa
La dirección es un albur; un diamante minúsculo. El espacio
no es más que un unicornio clandestino
que nos ha regalado sus cuatro extremidades.
El tiempo eres tú,
es tu andar
con despreocupada apariencia,
La risa
 luego del primer trago de tu margarita
con un resto de sal en la comisura izquierda
y un comentario sobre la cara del viejo de arriba
que se queda mirando la noche y las guirnaldas
los barcos que se alejan
y la melancolía violeta del crepúsculo.


GOCHO VERSOLARI
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