sábado, 25 de mayo de 2013

No Hay Lágrimas








He llegado a tu casa

y me golpeó el negro de tu voz

 en la tarde azul

en la penumbra el sol

regocijando los murciélagos que abandonaban poco a poco su descanso para probar dientes con la costra del aire.




No hay lágrimas

dijiste con medias gotas azabaches cayendo y cayendo en la monotonía de la luz

Si vienes a buscar el llanto, 
mejor escapa 
 por los costados del mundo 
por los genitales del cielo


 Con estas  palabras se formó a tus pies un pequeño lago azul oscuro, casi negro que anegó la habitación y me obligó a salir. Entonces supe que como siempre, proclamabas la ausencia de lágrimas sin notar que las mismas invadían tu vientre y los nidos de pájaros que lentamente el tiempo fundara en los lóbulos de tus orejas. 


Evitaste

que me tomara de los cuernos de la luna

para huir por sus senderos;

los caracoles negros de tu llanto

se apresuraban a morder mis tobillos

y me costó llegar a tierras altas.

Desde arriba te vi vociferando.

Desnudabas tu seno .
Lo señalabas

y proferías liebres oscuras

cuervos, sapos,

abubillas lejanas

que lentamente

invadían las tierras bajas

y pretendían llegar a las alturas.



Ahora cabalgo las flores con su alto destino y me alejo del valle, de las colinas que parecen enormes mujeres arrodilladas en su tarea de vomitar pájaros, grillos y trozos de cielo gastado, tan gastado que sólo inspira infiernos.


GOCHO VERSOLARI

Ilustración: "Bañistas" - Rufino Tamayo
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