viernes, 28 de junio de 2013

Tu baile después del mediodía


Sé que a esta hora,
cuando rendimos tributo a la mesa de la abuela
gustas danzar sobre la hierba
Te quitas los zapatos
te remangas la falda
cierras los ojos y las moscas de la tarde
marcan la coreografía. A veces
bailas hasta que en el río
los barcos se detienen 
y los marinos ahuecan las manos para verte
Aún hay grillos cantando
cuando la luz explota
y se escuchan los gritos de la madre
con su voz de abalorios. Basta
perderse un instante en el bosque del crepúsculo
para que los lobos de la noche
se precipiten sobre tu garganta y soñemos
un amanecer cargado de cadáveres
Ahora
Sostienes el día con tu baile,
ese que tus pies modelaran luego del mediodía
mientras nuestros estómagos procesan choclos
trozos de alas
ocumo,
    yuca
 pomarrosas
Sostienes el día con tu baile
y luego soñaremos que la noche
navega nuestra bilis en un barco cuadrado. La luna
se descalza contigo
y danza sobre tus huellas
y repite tus gestos
y el cielo es un  atanor enorme
donde hornearemos el pan de la alborada.


GOCHO VERSOLARI

El Río de las Cosas





Un trozo de crepúsculo
quizá ayude a sellar
lo que sale de las cosas
y tu descalzo caminar hacia la muerte;
pensamos
que quizá un verso que trabajamos una vida
detenga
el curso del río;
lo furioso del río
y selle finalmente
las grietas de las noches,
de los días,
los agujeros sin fin
de los ocasos
Si el dolor es un gesto
un gesto opuesto puede detenerlo,
pero seguimos derivando
lentos a veces,
vertiginosos otras
hacia el salto mortal,
siempre oculto,
siempre presente
en nuestros terrores infantiles,
en nuestras fantasmagorías
de espantados ancianos.
Llueve en la tarde. Llueve
y las gotas se llaman
unas a otras
para formar el río de las cosas.


GOCHO VERSOLARI

jueves, 27 de junio de 2013

Los Cuernos del Día




Suenan los cuernos del día
y el olor a café llena la mañana;
flota en el sol demoliendo los vidrios,
cantando con los pájaros.
y hay silencios nuevos que se prenden de tu pecho
como perros diminutos
que buscaran caricias. Los tomo uno a uno. Los derivo
por el río de las cosas que cada amanecer
nos envuelve como a niños
y abre puertas de la brisa. Ahora
los cuernos del día siguen sonando a arrebato
y caminas descalza por la hierba
para abrazar el árbol
pesado y marrón,
lleno de trinos
que con sus ramas.
sostiene el sol

GOCHO VERSOLARI


miércoles, 26 de junio de 2013

En las Redondas Espinas de la Luna




Viví tanto tiempo con tu sombra
que no reconocí tu rostro
cuando se dibujó en el sol
y te creí una diosa índiga que se descolgaba por las chimeneas del enorme mediodía para tomar mis canas y enredar mis labios con la hiedra de tus horas.
Nunca pensé que eras aquella oscuridad con una voz,
que vagaba por los picaportes
pidiendo permiso para mirar la luna llena
y remontándote a veces en los pájaros cuadrados de la noche.
Ahora flotabas en la luz levemente azulada de las doce, cuando los edificios y las aves han perdido su sombra y se hunden en los destellos del verano. Tu sonrisa gravitaba en la grama, en el agua del parque, en el sueño de los gansos que marchaban bamboleantes con sus graznidos elípticos.
Sentí que tu sombra aullaba en el inframundo,
debajo de la caverna del norte
entre el silencio y la negrura. Entonces estiré lasmanos
y tomé tus caderas blancas
tu pelo
tu silencio.
Logré que bajaras al prado
donde los caballos invisbles de la brisa te prestaron sus grupas
Cabalgaste desnuda hacia el poniente
y tu sombra,
tu sombra,
se arrastra aún en las azoteas de abajo
y repta por los silencios de las tres,
contrahecha y descalza;
polichinela muerto en un horizonte azul
que aún se agita y se retuerce
 en las redondas espinas de la luna.

GOCHO VERSOLARI


Ilustración: Matthew Scherfenberg

No te alejes. No te marches



La melancolía es un barco
sin casco ni quilla
que transita el andamiaje de mi cuerpo cuando la tarde cae
y no hay quien la sostenga.
Aclaran luciérnagas las noches más oscuras y cormoranes llevan en sus picos las mañanas mientras bailas descalza frente a mi puerta y los relámpagos  iluminan tu cabello suelto, tus labios brillantes y tus ojos que pugnan por liberarse de las cuencas.
La melancolía es un pez sin aletas ni escamas
que nada mi vientre de norte a sur,
de este a oeste
y se detiene en las vallas del agua
al llegar a la pelvis.
No dejas de bailar mientras los monstruos te acechan. Han venido a buscarte desde el lejano sur de lanoche, aquel atardecer en que la tristeza se enredara en el ancla del silencio.

No te alejes.
No te marches
ni a lamuerte ni a la vida
Quédate bailando en mi puerta. Cuando la aurora llegue, ,
con la levedad de la luna que se marcha,
me inclinaré para besar tus huellas
una a una.


GOCHO VERSOLARI

domingo, 23 de junio de 2013

Una Paloma Nocturna en mi Axila




Al llegar la noche
una paloma se acurruca bajo mi axila derecha
y entonces surgen como de una galera charolada los recuerdos tersos y calientes de una cabeza dormida en mi pecho, de un conejo azul que jugueteara con mis talones y de una mariposa que se depositara blanda, cavernosa, atardecida sobre mi rodilla aquella tarde en Lamucuy.
Al llegar el alba
la paloma alza vuelo sin que pueda precisar el momento,
el punto exacto
en que sus plumas se separan de mi carne estruendosa, del moño que formaran su piel y mi silencio,
del pan que se ha horneado durante la noche y que unos duendes apartan de mi axila a eso de las tres.
La paloma vuela
la siento alejarse y perderse
por lo que mis noches estarán llenas de ternura y mis días se cubrirán de una nostalgia blanca, blanda, bermeja por aquello que sé y que ignoro, por la paloma que llega con las alas de la luna y se marcha con los adioses de la luz.

GOCHO VERSOLARI


Ilustración: Death and Live - Gustav Klimt

viernes, 21 de junio de 2013

El Viejo Empédocles y la Orgía del dolor - Publicación en Revista "Pulso" - (a Ana Danich)

 


El Viejo Empédocles y la Orgía del Dolor. - Gocho Versolar

(A Ana Danich)





Algunas veces converso con el viejo Empédocles
y mientras calza sus sandalias de oro
y su corona de laurel de Esmirna,
afirma que conoce el dolor,
que diariamente se sumerge en las llamas del Etna
y que su carne es una tea
iluminando las primeras sombras de la noche,...

 Ver más:

http://www.pulso-digital.com/2a-literatura/poesia/poema-el-viejo-empedocles-y-la-orgia-del-dolor-por-gocho-versolari/

Descalzo en el Reino del Metal (7)









 Descalzo
sobre tenues y oxidadas láminas
que se devoran a sí mismas;
estériles metales de la tarde
que gimen y que imploran
la bendición del sol.

Los pies desnudos, desnudos aglutinando los soles de la tierra, con los muertos que descansan en el humus, habitando un palacio de hojalata oxidada en las cavernas azules del dolor.


Sangran mis pies
contra los filos desiguales,
contra los monstruos sugeridos
que me toman del sexo,
que me arrojan a un pasado
donde los clavicordios del recuerdo
arden con azules llamas,
gritan con aullidos azabaches
y se estrellan
contra los bosques del crepúsculo.


Los pies desnudos, desnudos, contra un elefante de metal que gime oxidado, rechinante desde el aire, desde el viento desde el azul lomo de las nubes.


El elefante de la tarde
lleva la luz sobre su lomo
y supura el sol en mi entrepierna
mientras pisoteo los metales
arrojando mi sangre
al centro de la tierra.

Una columna de monjes recorre la senda que arrastra  el cielo y que culmina en las planchas de metal que la noche tiende para que las camine descalzo. Bruñidas. Tensas. Filosas como tu sonrisa cuando dieron las doce en el centro de tu ausencia

Tronarán catedrales de bronce
al verme descalzo
caminando la bruñida noche
cuando el tiempo
allane los filos,
las miradas
el jugo de los soles
sobre el manojo sin formas y oxidado,
sobre los sueños grávidos
sobre los pasos ligeros de los niños.

Los pies denudos, desnudos. Tenues rostros de fantasmas que se arrastran entre los metales sangrantes, los metales vivos, aquellos que desde hace milenios no descansan por haber atravesado hombres, vallas de carne y haber engendrado este silencio; silencio embudo que transito descalzo. Mendigo del tiempo.


Ahora
trepo descalzo a la montaña de metales.
Mis pies ya se cansaron de sangrar
y amanece en mis plantas
un sol verdoso y enlodado;
se despliega
la entraña de las últimas estrellas.


Gocho Versolari

miércoles, 19 de junio de 2013

La Primera parte de la noche




Atardece sobre el lago
y sentada en la orilla
desmigajas tiempo; a veces segundo despintados,
a veces los trozos de una melodía
o una hora perdida hacia las cuatro.


Los granos de la duración
  caen sobre el agua del último crepúsculo
y las ondas dibujan niños que sonríen,

y desaparecen luego de una voltereta.

Las uñas de tus pies recién pintadas
reflejan la incipiente luna
sobre la que camina el niño tomado de la mano de su madre. 


Todo se aquieta,
todo se hunde en una calma inverosímil,

murmuras con una voz casi silente,
mientras una mirada muerta cruza un instante desde la fronda
y la sigue el espíritu de los guerreros que en la cueva del fondo 

consumieran peyotl hace diez mil años.


Sé que pasados diez minutos,
cuando la laguna se llene

 de mendrugos de tiempo,
caminarás hacia mí,
apoyarás las puntas de tus pies en mis zapatos,
colocarás tus brazos en mi cuello,

 besarás   mis labios, soltarás los cabellos,
  y cuando las estrellas se instalen en tus plantas

 deberé cargarte
ya que no  podrás caminar
 con esos perros brillantes, 

diminutos, 
prendidos en tus pies. 

Luego la luna solitaria
modelará boquetes luminosos,
niños de niebla y casas fantasmales
en la primera parte de la noche.

GOCHO VERSOLARI


Ilustración: couch_of_the_nereid_by_rdhobbet

Una casa de pan




El sueño me anega.
Me inunda desde adentro, me colma, me desborda. Lentamente
todas mis células se rinden
y escucho que caminas
de la sala al baño
buscando un suelo que cruja,
 o quizá
un espacio de hierba en el apartamento.
Y lucho con el sueño
y no me entrego a sus neblinas
en la cama que mi mente ha dibujado; en el horizonte de ovejas y de cuervos
Entonces te digo
que en el medio del bosque
construiré una casa de pan
cuyas paredes podamos arrancar y comer en la noche
sabiendo que volverán a crecer
en la mañana
pero me dices que prefieres la hamburguesa de la esquina
acompañada del café aguado de las doce
Yo lucho con el sueño
serpiente brumosa que intenta asfixiarme. Tengo la certeza
que si cierro los ojos y me entrego
no te encontraré al despertar. Tan sólo
quedarán tus huellas húmedas
y sabré que te marchaste desnuda
porque todos tus vestidos seguirán en el closet
y en pleno mediodía,
entre acordes y guirnaldas,
arribará la muerte
seguida de sus generales;
se instalará en mi casa,
pisoteará el linóleo
y fundará mil años de noches cerradas
como las bocas de las desnudas muñecas
que marchan descalzas por los arrabales
cuando aún no han llegado las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

martes, 18 de junio de 2013

Un Grisáceo Candil de las Estrellas




Hay poemas que se beben  el día
dijiste abriendo apenas tus
gruesos labios  mientras bebías  la margarita y disolvías un grano de sal con tu lengua  enhiesta y húmeda de rocío como una hoja de verano.
Hay poemas que llegan con manijas
para que podamos transportarlos como maletas azules
mientras aguardamos la entrada del sol

Luego apoyaste tus pies pe
queños y denudos en el alféizar
y estiraste tu cuerpo de gata mientras el sol de la tarde relumbraba en el broche de tu pelo con forma de alacrán.
Como verás
hoy las metáforas me anegan
y me tomo del cabello de las rosas
y del aire oblongo del atardecer
que cubre mi ombligo de lentos silicios.
Dejo mis huellas en el sílice del cielo
y los tiernos venados del amanecer
corren sobre mi vientre.

Acercaste tus labios a mi entrepierna con el pretexto de examinar la uña de tu pie derecho, esculpida con un leve toque de Nina Ricci
y luego seguiste con los barcos de la brisa,
la tierna inundación de la luz en los corrales de la tarde
y la lenta marcha de los monjes de la luna.
Las metáforas
aumentaron mi deseo;
paso  a paso;
con el espíritu gradiente del sol verde
que desde el fondo de la tierra
nos alumbra los huesos cuando la medianoche llega.
Entonces con mis manos
te invité a trepar a la nave del deseo
y convertí tu desnudez
en una leve lámpara ;
en un falso amanecer de medianoche;
y en un grisáceo candil de las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

sábado, 15 de junio de 2013

Instrucciones para detectar un monstruo



Buscar lunares extraños, alargados como la sombra del averno sobre las delicadezas de la aurora.
Plañir con las manos cerradas en las axilas del presunto monstruo, procurando sonidos de mosquetes.
Arañar campanas cuando llega el crepúsculo y un poema se agarrota en las gargantas.
Recorrer campos alrededor de su ombligo, campos que se abren y se cierran; nudos de promesas; estibas de esperanza.
El monstruo se definirá por último
cuando proyecte sombra en pleno mediodía
y haya un desarmonía con el cuerpo;
tan leve como la diferencia
entre una carcajada y un llanto,
entre un murmullo de amor y otro de odio
Entonces nos subiremos a horcajadas del monstruo
y le ordenaremos que nos lleve
a la tierra del caos
antes que surjan los planetas, las auroras
y ese mirar atardecido con el que me esperabas
en la primera cita. 


Donde se juntan la cortada y la avenida
me encaramo en la tarde
y detengo a todos los paseantes
buscando monstruos pardos,
              azules,
                       amarillos
antes que den las doce
en el cuadrado reloj de la intendencia.


GOCHO VERSOLARI


Ilustración: A la rueda rueda, Catalino - Adriano del Valle

viernes, 14 de junio de 2013

La danza de tu clítoris



Emancipado,

tu clítoris danzará por los campos
bajo el sol,
bajo la luna;
en la simiente azul de la alborada
verán un gigante sensitivo
con tus labios,
con tus ojos.
Esta noche un grupo de cuervos ha mirado tu honra desnuda mientras los samovares ardían y las urracas danzaban su salamanca. Tu rabia subió por los pies,caracoleó en tu cráneo y cuando parecía disolverse, el clítoris escapó de su celda .

Ahora lo veo retorciendo la luna,
buscando a los gigantes de las estrellas prístinas
y atravesando los inaugurales
trinos de la luz.
Pequeña serpiente en mi mirada,
surgirá en mi cuarto
a eso de las tres
con unos pasos de música silente
y cuando salga el sol
descubriré sus huellas en el linóleo
 su aliento de pan en las servilletas
y su mirada de buey en el rellano

Luego de barajar tu sexo, tus supuestos hábitos oscuros, los vectores trazados por tus manos y las desnudas huellas que dejaste en las puertas de los varones castos, los cuervos se marcharon por la senda helada de la muerte que guardaban debajo de los abrigos.

Y quedaste jadeando
mientras tu clítoris soñaba con Atenas,
con las danza de Asclepio
con las orgías de Dionisio.
Tu clítoris borracho de hybris,
quemando amaneceres de papel
y danzando
y danzando
en el cuadrado viento de las cuatro. 


GOCHO VERSOLARI 

Ilustración: Lissfaindance

Descalzo en el Reino del Agua (2)


Camino descalzo hacia el lejano norte.
Mis plantas,
dos niños angustiados,
buscan el frío.
Piso carámbanos de hielo;
veo mis pies desnudos
avanzando en la tierra,
avanzando en el cielo,
en el poniente,
en el levante...
en los atardeceres sinuosos
en la serpiente helada de la brisa
prendida a mis empeines
Avanzo hacia el hielo
con mis pies ateridos
que no renuncian
a los pendones de su desnudez.
Los ojos de mis plantas
se disuelven en visiones fantásticas
de selvas y de soles
ocultos en el corazón del frío.
Mis pies
van conociendo la intimidad de los hielos
en un lento avanzar por los torrentes
y saben con la certeza de los pájaros
que el frío
es la mano izquierda del sol.
que los astros estallan
en lo profundo de las gotas heladas.
Ahora,
una serpiente azul, llena de hielo
se desprende de las últimas estrellas.

GOCHO VERSOLARI 

Ilustración: Biodanza

miércoles, 12 de junio de 2013

Esta noche te secuestrará el Dios de las Tormentas




Deseo escribir un poema breve
que pueda caber en el pliegue de una uña.
Ahmed Nayarbhután

Hay silencio en la tormenta que se acerca
Además de lluvia y truenos
guarda en su entraña
 un ser demasiado poderoso
que no necesita gritar para imponerse
El límite del poema es el silencio
y es ese  mutismo de las cosas
que lo hace tan pequeño;
y podré tragarlo con el primer palmo del rocío
y traspirarlo cuando la mañana se cuelgue de las rosas
y quedará mi cuerpo temblando en las ventanas.
El ser de la lluvia se acerca y se retira
y tus pies descalzos recorren el linóleo
y apuntan a la playa lejana
donde el silencio se unirá a la espuma
de las olas lentas que caen sobre la arena,
Cierras los ojos y te sientas

con los pies juntos, las manos escondidas,
tú que hablas siempre a la hora de la cena,
hoy te callas. Tu silencio
se une al ser terrible y numinoso
del centro de la noche. Quizá
llegue buscando tu piel y tus caderas
y te lleve de mi lado
y este silencio
             y esa inapetencia
                               y esos ojos cerrados
con que recibes la sopa de tortuga,
sean un azul túnel en el que te pierdas
y en unos minutos digas que te duele la cabeza
y subas a tu cuarto,
dejando huellas húmedas en los peldaños de madera
Cuando vuelva a la cama para buscar tu piel
sólo encontraré la marca de tu cuerpo
el
leve calor  de tus riñones
y tu perfume, especialmente ese perfume

 que trazará levemente tu silueta
y tardará más de mil años
en disolverse.


GOCHO VERSOLARI

lunes, 10 de junio de 2013

Nerón vive



"Veo sus rostros petrificados
detrás de los barrotes ópticos de la pantalla
sin la otrora marcialidad
de aquellos tiempos cuando masacraban jóvenes
para exhibir sus nombre
como trofeos de caza
sobre sus lujosos escritorios
frente aquel busto de Nerón
que no envejece."


DANIEL MONTOLY

A veces sueño con la Roma atávica
grávida de muerte, como un odre de sangre.
Hombres dioses cebados con la muerte
y coronados con laureles rojos
A veces
sueño con aquel
cuya cabeza fuera herida levemente
y sanara de pronto
con la llegada de la aurora.
Gritan los jóvenes en el coliseo
Brama la multitud; saltan chispas del sol
y se enredan
en la punta argéntea de la espada,
en la melena del león.
"Nerón vive"
murmuran los cristianos
al recordar con espanto los tormentos
que descendían de un cielo de gusanos
y rompían espaldas con los látigos.
"Nerón vive..." Se detienen
frente a la enorme estatua
con ojos brillantes y sonrisa tenue;

 un buitre majestuoso
en el borde del sol

Y hoy son cientos las ciudades que arden
una
tras otra
y los políticos tañen liras y campanas
inspirados
en el olor de la carne chamuscada,
en el cielo violeta de las llamas,
en los agonizantes gritos,
en las palomas negras que en el campo de Marte
beben granos de sangre chamuscada.

Nerón vive
y se oculta en la espesura
donde todas las noches mata a una muchacha
y la observa morir. Los árboles del bosque
murmuran con espanto
y son siete las lagunas que se secan. El tirano
levanta el cuerpo agonizante
y su beso en los labios
  tiñe de sangre las estrellas.

GOCHO VERSOLARI.

sábado, 8 de junio de 2013

He visto al Buitre







He visto al buitre describir un dibujo en el cielo
cuando la tarde arrojaba sus plumones níveos
y la nave del crepúsculo enfilaba su casco
por  los lustrosos goterones de la noche.

He visto al buitre describir un jeroglífico en la bruma violeta.
Y luego atravesar senderos estelares y en una llanura más allá,
repetir el malabar y trazar con una escritura tenue
la clave para escapar del torrente; la clave que todos los hombres
persiguen con los ojos brotados en noches de sangre;
la clave que los moribundos claman levantando los brazos
delgados como peces;
la clave que haría detenerse la noche, los corderos que pastan
los gritos de los recién nacidos, los gemidos de la amante
y los aullidos de la parturienta.

El buitre bajará hasta el llano donde espero descalzo mis propias cenizas,
me mirará a los ojos con sus ojos quietos y amarillos
y me dirá sin hablarme “aquí tienes la llave, la que abre
mi corazón temblando de carroña”
Entonces le daré la espalda y correré por los senderos de mi muerte
atravesaré cementerios donde mis tumbas se cavarán a sí mismas
me hundiré en lodazales, en ciénagas, en ojos de doloroso fango
preparados para mí desde lo profundo de los ciclos
y cuando salga al amanecer cubierto de sangre y de locura
el buitre me estará esperando con la clave en su pico corvo
goteará de sus plumas
el jugo de cadáveres.

Entonces volveré a correr atravesando kalpas
que se destruirán por el fuego y quemaré mil veces mi cuerpo
entre los gritos de los desheredados, de los presos, de los seniles
y en el décimo planeta con forma de calavera
el buitre me esperará con la clave en su pico.

Animal que gotea los fines, los principios, que devora
ciudades de carroñas, asesino de sueños, de miradas
Su vuelo es como el baile de Siva
Al ejecutarse aniquila los ciclos.
Ahora trae mi felicidad en el  pico
con el que rompería mi vientre
para hundirme en las galerías del gusano

Pasan los eones y sigo huyendo del buitre
Descubro la irrealidad del tiempo que vuelve como los horizontes
Huyo de mi felicidad y me zambullo
en el mar de cabezas que caen como frutas

En una madrugada yerta,
Veré alejarse el buitre,
El sufrimiento quedará como una línea
sólida y tenue,
espeluznante y cierta
latiendo más allá
de la negra red de estrellas que sostienen los cielos.


GOCHO VERSOLARI

Ilustración: La Tentación de San Antonio - 1945 Salvador Dalí








Puñados de Versos




Necesito un verso filoso
como el amanecer de una noche de insomnio.
Necesito otro verso redondo y cálido
como tu piel en el alba.



Necesito versos de a puñados
versos con ruedas que trasporten
los potros de mi melancolía; versos con alas
que se lleven lejos
los pájaros azules que retumban las horas.
Finalmente me quedaré desnudo
con un poema en cada mano
y me pondré en camino hacia la noche
donde el bosque se llena de rientes brujas
que escapan hacia el alba
con calderos y escobas.
Arriba, 

 las estrellas graznan y rebuznan.


GOCHO VERSOLARI


Ilustración: Solitudine - Carlo Carra

La Novia









La rueca del tiempo se encarga
de hilar el vestido de la novia
ahora, desnuda y solitaria
María Eugenia Caseiro



La novia

saldrá desnuda a los campos.


Sus altos tacones,

se enredarán en las raíces de los árboles;

sus largos cabellos

se elevarán como brazos

al cielo de la noche.

La luna,

viejo estanque,

vomitará depósitos de bruma,

archivos de nostalgia.


La novia,

vestida con las hebras de la luna,

correrá con sus hijos no nacidos

mordiéndole las nalgas,

bebiendo sus caderas.

Su hueso sacro

se macerará entre estrellas de mar,

muertos colágenos

y enormes y latentes arañas.



Se detendrá la novia

junto al árbol del centro de la noche.


Se quitará los zapatos de tacón:

sus pies morderán la tierra,

las raíces

las hebras sin nombre de los pinos

y su grito

ascenderá desde la tierra:

entrañas adentro del silicio;

nadará en su vejiga

y envolverá la noche

en un manto de aullidos y de notas,

de hebras y de lunas,

de colchas y de aceros.


Ahora

la novia desnuda se tiende

en el ara de la tierra

El amanecer ,

sacerdote ataviado con rosada tiara,

acerca a su vientre

un brillante cuchillo de madera.


Pájaros ancianos

mueren en la lejanía.


GOCHO VERSOLARI

Ilustración: La Casa dil Amore - Carlo Carra

De Raíces






Amo las raíces como catedrales;
las que esconden su belleza
entre los invisibles pliegues de un tifón.
Amo todas las raíces; las tenues y las bruscas;
azules, negras, tubulares;
las raíces que sueñan
con inmóviles marineros contemplando
el final de las noches,
la tersura de los puertos lejanos
la mirada de la amante,  el silencio de la tarde
y los gritos que anuncian
el final de la guerra.

Cuando la primavera forja insectos en la sombra,
camino hasta el límite del bosque
donde encuentro tres árboles que crecen hacia abajo.
Sus raíces se hunden en el cielo de la tarde;
hace tiempo
tuve una amante que vivía entre las nubes
Para encontrarla
la invocaba con un sortilegio
y ella descendía de uno de los invertidos árboles
Luego de amarme entre élficos cantos,
regresaba a su hogar en el crepúsculo,
cuando el cielo se cubría de tesoros,
 las raíces relumbraban
y se llenaba la noche de caballos.

Desde entonces amo las raíces, las que buscan
 la vieja tierra
o las que se encuentran en los aires
o en las nubes
o en los paredones cargados de sangre
que fundan los amaneceres de las guerras.

Ahora hundo mis pies en el séptimo pozo
donde copulan raíces y silencios.


GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Remedios Varo - Arquitectura Vegetal

Un racimo de mundos en las uñas del gato




El gato trajo entre sus uñas
un puñado de mundos
Latían sudorosos bajo el sol. Sus habitantes
rendían culto a un dios felino
que los miraba con  ojos misteriosos
mientras arañaba  los instantes, las horas,
la lenta monotonía de las tardes;
los pétalos
que no dejaban de caer sobre las avenidas;
las miradas de amor,
de odio,
y los deseos de escapar del cosmos.
Y el gato pergeñaba
aquel pequeño apocalipsis
en un tiempo minúsculo,
orlado de milenios
y de mundos que no dejaban de vibrar


Te acercas  y te advierto
que no intentes razonar con el gato,
pero igual procuras convencerlo
 que en aquellos planetas
  las noches tienen techos, aullidos;
que allí los hombres

 extienden las uñas en las veladas pardas, 
y hay miradas azules encima de las tejas.
Bailarás descalza cuando el sol se derrumbe,
para explicar al gato
el bamboleo de los mundos que trinan
y que procuran escapar al añil del espacio.

El animal no deja de mirarte. De pronto
huele una rata en el desagüe

y se aleja rampante.
Con vasijas humeantes de oliva,

los ocupantes de los mundos agradecen a su dios
que los haya salvado de morir.
Cuando llegue el crepúsculo

subiremos a la terraza
y soltaremos el racimo 
hacia su origen
para que los habitantes dancen
y copulen
en nuestros sueños con salmones,
tortugas
y ballenas rampantes
que al tragar y vomitar el plancton,
imaginan ser Dios.

GOCHO VERSOLARI


Ilustración: Broken Promises - Michael Parker

viernes, 7 de junio de 2013

Notas Sueltas sobre el Dolor





Escribir sobre el dolor
me convierte en la serpiente de los versos
y desde hace un tiempo enorme como las estrellas
me arrastro entre ellos, clamo, grito,
pero mi vientre continúa clavado a la tierra
sabiendo que alguna vez los cielos brillarán
y soplará la brisa en el caer de la tarde
Escribir sobre el dolor
hace que recorra diariamente
el silencio sin cuerpo de los muertos
y las lunas heladas de los cementerios
que crecen como lagunas repletas
de cadáveres de muchachas
que desde el nacimiento miran los puentes con expresiones golosas
para arrojarse a las piedras que asoman;
que las reclaman con gargantas agudas.
"Me ha encontrado la muerte en la mitad de la vida
pero el dolor no es la muerte
me dices con tus labios de colágeno mientras a lo lejos
suenan los sones de la fiesta
y el río llega a los pies de los bailarines y los cubre
con un espíritu protector y filicida,
con el alma de cronos que aún no espera
el levantamiento de sus hijos.
“...pero el dolor no es la muerte
repites acariciando tu vientre de siete meses,
perverso como los espejos que reproducen los rostros;
tu vientre reproduce la vida
y en poco tiempo un gemido, un llanto arrastrará las copas de la tarde
y los asirios sonreirán desde atrás de los tiempos
mientras cortan los azules y preñados vientres
de mujeres hebreas.
“Recuerda que el dolor no es la muerte
repites otra vez
mientras miras la tarde
que cae como un sarpullido,
esperando que detrás de alguna curva
emerjan las luces de una ciudad eterna
y el guardia te deje atravesar la puerta
donde la ley brilla con un resplandor azul,
pero el dolor sigue inexorable,
 bestia de sangre fría, dragón del viento, corazón de serpiente
Lo abrazo.
Sé que alguna parte de su vientre brillas
en listas sin anchura ni altura, sin llantos ni ternuras,
Entonces te abrazo mientras cantas esa tonada
para dormirte, y sueltas tus cabellos
y te prendes de mis brazos
que ya amenazan
con disolverse, como todas las noches
bajo el suave gruñir de las estrellas 

GOCHO VERSOLARI