sábado, 8 de junio de 2013

De Raíces






Amo las raíces como catedrales;
las que esconden su belleza
entre los invisibles pliegues de un tifón.
Amo todas las raíces; las tenues y las bruscas;
azules, negras, tubulares;
las raíces que sueñan
con inmóviles marineros contemplando
el final de las noches,
la tersura de los puertos lejanos
la mirada de la amante,  el silencio de la tarde
y los gritos que anuncian
el final de la guerra.

Cuando la primavera forja insectos en la sombra,
camino hasta el límite del bosque
donde encuentro tres árboles que crecen hacia abajo.
Sus raíces se hunden en el cielo de la tarde;
hace tiempo
tuve una amante que vivía entre las nubes
Para encontrarla
la invocaba con un sortilegio
y ella descendía de uno de los invertidos árboles
Luego de amarme entre élficos cantos,
regresaba a su hogar en el crepúsculo,
cuando el cielo se cubría de tesoros,
 las raíces relumbraban
y se llenaba la noche de caballos.

Desde entonces amo las raíces, las que buscan
 la vieja tierra
o las que se encuentran en los aires
o en las nubes
o en los paredones cargados de sangre
que fundan los amaneceres de las guerras.

Ahora hundo mis pies en el séptimo pozo
donde copulan raíces y silencios.


GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Remedios Varo - Arquitectura Vegetal

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