lunes, 3 de junio de 2013

Tu Pezón viajando por la Noche





Lo mencionaste sin palabras,
en el momento de mirar desnuda
 el rocío del amanecer;
al tomar una gota con tu dedo índice
y frotar tu pezón  enhiesto, casi rojo
contra las luces de la aurora;


Sin mencionarlo
una parte de ti me confesó
que tu pezón se marcharía 

en pos de una imagen
de marinos inmóviles mirando el horizonte
y por un largo tiempo
no sería  el reposo de mis labios;

 no sentiría tu torso
volcándose hacia atrás, ni tu cabeza
cayendo en un instante con los labios abiertos
como una extraña ave.

Así tu pezón se fue una noche,
revoloteando en un vuelo de luciérnagas
Por un momento
brilló en las brumas de la fronda.
Lo vi apurar astros azules,
anónimos cometas ;
barcos fantasmas que surcaban las doce;
pobre pezón, solo en las lejanías,
evitando las rocas
y los insustanciales farallones de las cuatro.

Mi sexo  se marchó en su busca.
Tu pezón volando.
Mis genitales arrastrándose,
revisando las lejanías
como el fondo de la bolsa de un pobre
No lo encontré. Pienso en ocasiones
que sólo ha sido un sueño de la cuarta flor
que crece en el cantero de mi huerto.

Otras veces 
brilla en los acantilados,
 ojo ciclópeo, inmenso,
padre de toda suavidad;
arrastra la música de las esferas,
soporta las lunas
y masacra
 pétalo a pétalo,
 las tenues dalias de la aurora.


GOCHO VERSOLARI
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