miércoles, 12 de junio de 2013

Esta noche te secuestrará el Dios de las Tormentas




Deseo escribir un poema breve
que pueda caber en el pliegue de una uña.
Ahmed Nayarbhután

Hay silencio en la tormenta que se acerca
Además de lluvia y truenos
guarda en su entraña
 un ser demasiado poderoso
que no necesita gritar para imponerse
El límite del poema es el silencio
y es ese  mutismo de las cosas
que lo hace tan pequeño;
y podré tragarlo con el primer palmo del rocío
y traspirarlo cuando la mañana se cuelgue de las rosas
y quedará mi cuerpo temblando en las ventanas.
El ser de la lluvia se acerca y se retira
y tus pies descalzos recorren el linóleo
y apuntan a la playa lejana
donde el silencio se unirá a la espuma
de las olas lentas que caen sobre la arena,
Cierras los ojos y te sientas

con los pies juntos, las manos escondidas,
tú que hablas siempre a la hora de la cena,
hoy te callas. Tu silencio
se une al ser terrible y numinoso
del centro de la noche. Quizá
llegue buscando tu piel y tus caderas
y te lleve de mi lado
y este silencio
             y esa inapetencia
                               y esos ojos cerrados
con que recibes la sopa de tortuga,
sean un azul túnel en el que te pierdas
y en unos minutos digas que te duele la cabeza
y subas a tu cuarto,
dejando huellas húmedas en los peldaños de madera
Cuando vuelva a la cama para buscar tu piel
sólo encontraré la marca de tu cuerpo
el
leve calor  de tus riñones
y tu perfume, especialmente ese perfume

 que trazará levemente tu silueta
y tardará más de mil años
en disolverse.


GOCHO VERSOLARI
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