sábado, 8 de junio de 2013

He visto al Buitre







He visto al buitre describir un dibujo en el cielo
cuando la tarde arrojaba sus plumones níveos
y la nave del crepúsculo enfilaba su casco
por  los lustrosos goterones de la noche.

(El contrapunto de tu cuerpo
afirma la desnudez en la alborada).

He visto al buitre describir un jeroglífico en la bruma violeta.
Y luego atravesar senderos estelares y en una llanura más allá,
repetir el malabar y trazar con escritura tenue
la clave para escapar del torrente; la clave que todos los hombres
persiguen con los ojos brotados en noches de sangre;
la clave que los moribundos claman levantando los brazos
delgados como peces;
la clave que haría detenerse la noche, los corderos que pastan
los gritos de los recién nacidos, los gemidos de la amante
y los aullidos de la parturienta.

(Tu danza diaria
libera el sol,
despliega aves
y desciende como una exhalación
sobre mi lecho)

El buitre bajará hasta el llano donde espero descalzo mis propias cenizas,
me mirará a los ojos con sus ojos quietos y amarillos
y me dirá sin hablarme “aquí tienes la llave, la que abre
mi corazón temblando de carroña”
Entonces le daré la espalda y correré por los senderos de mi muerte
atravesaré cementerios donde mis tumbas se cavarán a sí mismas
me hundiré en lodazales, en ciénagas, en ojos de doloroso fango
preparados para mí desde lo profundo de los ciclos
y cuando salga al amanecer cubierto de sangre y de locura
el buitre me estará esperando con la clave en su pico corvo;
goteará de sus plumas
el jugo de cadáveres.

(Con tus pies desnudos,
recorres los albañales del cosmos
en busca de los lenguajes olvidados)

Entonces volveré a correr atravesando kalpas
que se destruirán por el fuego y quemaré mil veces mi cuerpo
entre los gritos de los desheredados, de los presos, de los seniles
y en el décimo planeta con forma de calavera
el buitre me esperará con la clave en su pico.

(Nadie puede percibir tu desnudez
en el contraste del cielo,
en la forma de las constelaciones)

Animal que gotea los fines, los principios, que devora
ciudades de carroñas, asesino de sueños, de miradas
Su vuelo es como el baile de Siva
Al ejecutarse aniquila los ciclos.
Ahora trae mi felicidad en el  pico
con el que rompería mi vientre
para hundirme en las galerías del gusano

Pasan los eones y sigo huyendo del buitre
Descubro la irrealidad del tiempo que vuelve como los horizontes
Huyo de mi felicidad y me zambullo
en el mar de cabezas que caen como frutas


En una madrugada yerta,
Veré alejarse el buitre,
El sufrimiento quedará como una línea
sólida y tenue,
espeluznante y cierta
latiendo más allá
de la negra red de estrellas que sostienen los cielos.

(Artesana de mi orgasmo:
en un  rebote fulgurante,
tu cuerpo trepa al cielo
y se hace carne 
en mi sexo)

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: La Tentación de San Antonio - 1945 Salvador Dalí








Publicar un comentario