lunes, 10 de junio de 2013

Nerón vive



"Veo sus rostros petrificados
detrás de los barrotes ópticos de la pantalla
sin la otrora marcialidad
de aquellos tiempos cuando masacraban jóvenes
para exhibir sus nombre
como trofeos de caza
sobre sus lujosos escritorios
frente aquel busto de Nerón
que no envejece."


DANIEL MONTOLY

A veces sueño con la Roma atávica
grávida de muerte, como un odre de sangre.
Hombres dioses cebados con la muerte
y coronados con laureles rojos
A veces
sueño con aquel
cuya cabeza fuera herida levemente
y sanara de pronto
con la llegada de la aurora.
Gritan los jóvenes en el coliseo
Brama la multitud; saltan chispas del sol
y se enredan
en la punta argéntea de la espada,
en la melena del león.
"Nerón vive"
murmuran los cristianos
al recordar con espanto los tormentos
que descendían de un cielo de gusanos
y rompían espaldas con los látigos.
"Nerón vive..." Se detienen
frente a la enorme estatua
con ojos brillantes y sonrisa tenue;

 un buitre majestuoso
en el borde del sol

Y hoy son cientos las ciudades que arden
una
tras otra
y los políticos tañen liras y campanas
inspirados
en el olor de la carne chamuscada,
en el cielo violeta de las llamas,
en los agonizantes gritos,
en las palomas negras que en el campo de Marte
beben granos de sangre chamuscada.

Nerón vive
y se oculta en la espesura
donde todas las noches mata a una muchacha
y la observa morir. Los árboles del bosque
murmuran con espanto
y son siete las lagunas que se secan. El tirano
levanta el cuerpo agonizante
y su beso en los labios
  tiñe de sangre las estrellas.

GOCHO VERSOLARI.
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