miércoles, 19 de junio de 2013

Una casa de pan




El sueño me anega.
Me inunda desde adentro, me colma, me desborda. Lentamente
todas mis células se rinden
y escucho que caminas
de la sala al baño
buscando un suelo que cruja,
 o quizá
un espacio de hierba en el apartamento.
Y lucho con el sueño
y no me entrego a sus neblinas
en la cama que mi mente ha dibujado; en el horizonte de ovejas y de cuervos
Entonces te digo
que en el medio del bosque
construiré una casa de pan
cuyas paredes podamos arrancar y comer en la noche
sabiendo que volverán a crecer
en la mañana
pero me dices que prefieres la hamburguesa de la esquina
acompañada del café aguado de las doce
Yo lucho con el sueño
serpiente brumosa que intenta asfixiarme. Tengo la certeza
que si cierro los ojos y me entrego
no te encontraré al despertar. Tan sólo
quedarán tus huellas húmedas
y sabré que te marchaste desnuda
porque todos tus vestidos seguirán en el closet
y en pleno mediodía,
entre acordes y guirnaldas,
arribará la muerte
seguida de sus generales;
se instalará en mi casa,
pisoteará el linóleo
y fundará mil años de noches cerradas
como las bocas de las desnudas muñecas
que marchan descalzas por los arrabales
cuando aún no han llegado las estrellas.

GOCHO VERSOLARI
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