martes, 4 de junio de 2013

Una Pasta Blancuzca y un Pedazo de Ala







Cuando el mundo
se vuelve
y muestra
sus costuras,
me abrazas y tu abrazo es el mundo, como un cofre pequeño repleto de pájaros que pían y pían desesperados por huir. Algunos de ellos hienden el aire de alguna dimensión y de pronto se beben el cielo, sin atender la regla de los pequeños tragos surgida de sus madres.

Cuando el mundo
atardece
atardece el pan
que alguien dejara
sobre la mesa
atardece
la botella 
que guarda el vino rojo
(el que elaboraran
tus descalzos pies
en los lagares)
y los universos
que se derraman
en cada trago;
aquellos que una vez
embutiré en mi vientre
como posesas caracolas

Ahora te bastaría extender tus dedos y esbozar tu sonrisa dulce con un toque de ironía, para que las mariposas de la tarde se arrojen por el precipicio de las horas; nunca llegarán hasta nosotros porque las habrán devorado los milenios; cuando las regurgiten, recibiremos una pasta blancuzca y un pedazo de ala.

Lentamente
todo cae
y esperamos
ese instante
de armonía
que es la meta
de las horas
y su  paso irresistible.

Con un  suspiro lento,
  las estrellas
asoman.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Duong Quoc Dihn



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