sábado, 13 de julio de 2013

Atanores de sal sobre la luna




Las rosas atraviesan la carne de la muerte
y un silencio  extraño se tiende en el crepúsculo
mientras tus pies se alejan
 pisando
peldaño por peldaño
 las escalas del aire y de la bruma

Una tropilla de caballos arrastra el mediodía
y sólo ves el contorno vacío,
el fantasma repleto de tornados.
La sombra de la tarde
se enferma de lágrimas y sueños

mientras recorre  el bosque con las manos
llenas de plumas y de sangre.

Su regreso
es un tren sin acero ni calderas,
sin rieles, sin platos, sin murmullos,
sosteniendo el vacío donde la tierra acaba
y sus pies blancos se apoyan en la nada,
aunque las huellas claras 
sean pájaros de sol,
buitres de nube
y atanores de sal sobre la luna.


GOCHO VERSOLARI

Ilustración; Matthew Schenferberg
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