sábado, 13 de julio de 2013

Caravana de Róbalos





Una caravana de róbalos
atraviesa la pared del fondo, aquella
donde apareciera el fantasma de la  joven
frente al cuadro con el mar  y las gaviotas; la muchacha
 que atravesara descalza  la quemante arena
para buscar en las playas del norte
un pez azul y tomarlo como amante,
cuando los soles se hubieran multiplicado por millones
y las semillas de mostaza llenaran el cubo gigantesco
y brillara otro sol y otra luna y otra estrella y otro amanecer distante.

La caravana de róbalos
tiende su brillo de mar a mar, de un calvo amanecer
a una noche cargada de ventiscas
y los muelles muestran su vientre de piedras puntiagudas
y tú sigues descalza bajo las estrellas
.
Después el sol como un enorme gato,
pendiendo del aire de la pieza
Después los hurones de la siesta,
llevando en sus lomos el cuadrado día.
La caravana de róbalos
llega al borde de la lluvia y se detiene
esperando un relámpago que los trasporte
hacia el mar codicioso
con pelambre de espumas y rugidos de pato.

Desde la tarde,
una muchacha muerta
reclama su té y su moneda
para el viejo Caronte. 

GOCHO VERSOLARI 

Ilustración: Matthew Schenferberg
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