martes, 30 de julio de 2013

El Pan de la Luz




A veces caminas por  Grant Avenue,
cargada de espinas celestes, con una sonrisa tenue
y te ignoran los dealers y los silenciosos buitres que recorren la calle de sur a norte.
Otras veces
llegas con tu espalda rebosante de navajas
y una  sonrisa negra,
 rotunda como un pájaro muerto

Recuerdas cuando nos encontramos en Meramec, donde la tierra se resuelve en cavernas y buscamos la humedad sutil que era una perla oculta y los turistas pasaban junto a ella y los niños manchaban las paredes con sus manos  sucias de indigestos candies y no la veían y no la sentían y no la arrancaban de su tallo ni se abalanzaban para recogerla y venderla en el mercado, exenta de impuestos.

Como una flor
a la que no tendríamos acceso, la perla brillaría para nosotros
y su resplandor se extendería a eso de las siete por Chippewa Avenue
y todos pensarían que un automóvil inauguraba un faro
o que la Migra contaba con una luz capaz de revelar el resplandor rojizo de ilegales y latinos traseros.

Por eso ahora sonríes en Grant Avenue
mientras el vacío con la forma de un rojo verano
 se prende de tus pies.
Sabes que la perla no dejará de brillar,
atenta a tus lágrimas, bebiéndolas una por una y en los crepúsculos,
su aliento llegará desde las cavernas de Meramec,
convirtiendo lo invisible en visible,
lo silente en un aullido de júbilo
y los caracoles negros de la noche
en el pan de la luz.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Lady in Red -  Taras Loboda 1961 - Ukrainian Portrait painter 

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