sábado, 13 de julio de 2013

Extraño las Tormentas







Extraño las tormentas, aquellas
que llenaban los vasos y en las que repetías
¿cerraste las ventanas?
¿Duermen los niños?
¿Apagaste las luces de la sala...?
En que descalza caminabas desde la cama
y te sentabas en mi rodillas y como una hiedra
te enredabas en mi cuerpo y tu aliento
 me recorría
me recorría.

Ahora
tiembla la noche y el silencio
se preña de lejanos truenos
mientras los misteriosos muelles de la tarde
aguardan los relámpagos; la vieja torre
contempla el solitario invierno
y mi vientre se yergue
inane,
cargado
con las chinchillas de la calma
mientras el cielo olvida sus pasiones
y en el silencio súbito
 sólo queda un rezago de la muerte.

GOCHO VERSOLARI
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