martes, 9 de julio de 2013

Qué hiciste del dolor






Dime dónde dejaste las espinas de la rosa
cuando los cuadrados barcos coqueteaban con el puerto
y las naranjas de las nubes
pintaban de blanco las flores del verano.

Dime donde dejaste el dolor, las gotas de sangre, la cerveza de la nostalgia
Dime dónde dejaste el cencerro de la muerte
que ya no suena cuando la tarde cae en los abismos de tus ojos.

En el sur del Ecuador
un hombre sube a una montaña que no es otra cosa que su vida
y su muerte
y todos los espacios yertos, las llanuras desiertas
que no pertenecen ni a una 
ni a otra.
Y desde la cima de la montaña que es su vida
y su muerte
Te preguntará con un redondo grito,
que hiciste con sus lágrimas. Querrá saber
si forman un pozo, un mar un arroyo, un río, un embalse,un silencio acuoso
o si se han secado en alguno de tantos desiertos y han vuelto a la tierra
en forma de salada lluvia.

Quizá mañana
todos los hombres trepen a la montaña del día que es su existencia y su fin
y desde allí te pregunten que hiciste del dolor, de los días negros;
de los muertos que guardaran en sus bocas cadenas de oro o añejados diamantes;
de aquellos que fueran aniquilados en mitad de la noche
mientras los misiles danzaban en los techos de la tarde
o de aquellos que beben el fin en un callejón con olor a orina
y a podrido semen.

Ahora brilla el sol
Tigres,
rios,
estrellas,
son gestos en lo profundo de la muerte



GOCHO VERSOLARI


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