sábado, 17 de agosto de 2013

El Sueño



El sueño llega a veces
como un mosquito sin zumbido, sin aguijón ni cuerpo,
se detiene por un instante en el dorso de mi brazo
y luego continúa su vuelo
Ha arrancado de mi vientre
una serpentina leve, leve que se prolonga y que no acaba
en ninguna de las estaciones  del mundo sublunar.
 Otras veces
el sueño es un fantasma suave que gira como una peonza en el atardecer cuadrado de las tres, y la tarde espectral oculta las vibraciones de los mundos y el cielo es un enorme y brillante gusano que explota hacia adentro.
Y luego las sombras. Las sombras.
Las sombras,
en abanico, en racimos, con  sonidos de castañuelas y tus tacones golpeando el cemento, y tu clavel atravesando el entrecejo y tu resuello. En el sueño
marcharás por las cornisas de la noche
eligiendo aquella que te derrame al vacío
de una muerte espectral,
propia,
cuadrada
como el hueco de los días cuando se apilan unos sobre otros
y nos exigen que los evaluemos,  
como niños que jugaran a ser dioses.

Es el sueño.
Es el sueño,
repites en mi oído y luego
fundes y derrites las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: El Sueño - Paul Delvaux
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