miércoles, 14 de agosto de 2013

Hay una suerte de barco gigantesco









Hay una suerte de barco gigantesco
flotando en el aire de la tarde. Tu silueta descalza
se columpia entre dos ramas de un árbol
y un par de coleópteros se hacen el amor
en pleno vuelo.
Hay una suerte de barco gigantesco
pendiendo de la luna
cuando el lago se llena de luces
y tus huellas se imprimen
 en el barro de la madrugada.
Subamos a ese barco alguna vez. El tiempo será un niño azul jugando con los pájaros de la brisa del crepúsculo; será una luna aulladora y una constelación verde tendida en el cuadrante sur de tu seno derecho.
Subamos a ese barco
alguna vez,
cuando las anémonas susurren escandalizadas
al ver tu desnudez saltando por los techos
y tu cuerpo que se balancea desde Aldebarán
a las arenas de Alfa del Centauro.
Subamos a ese barco cuando grite la noche.
un canto ensordecedor y silencioso
y se arrastren como magníficas serpientes
las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Serge Marshennikov
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