jueves, 29 de agosto de 2013

La Inmensa Noche de la Vida




Cuando fui pastor
no pude conducir mis ovejas a la luz
y se ahogaron, 
se ahogaron
en la noche inmensa de la melancolía.
Entonces llegaste,
descalza en la mañana, 
cantabas y me dijiste que tu canto
podía colgarse de las nubes;
después,
me hablaste de tu madre,
y de tu antiguo novio. 
Mencionaste tus juegos de niña
y el futuro al que sentías
como otra voz de las estrellas.

Al regresar me esperaban mis ovejas,
intactas bajo la brisa tibia 
de la resurrección.
Fui a buscarte, pero ya no estabas;
alguien me dijo que te habías disuelto
en un vuelco del sol

Desde entonces
mi soledad juguetea con la estrella del sur
y las ovejas 
echan a rodar sus balidos
por la inmensa noche de la vida. 

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Claudia Cardinale
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