miércoles, 7 de agosto de 2013

Las bestias cuadradas de mitad de la noche





Desde el pasado
llega una tarde azul. La noche
 se anuncia sedosa en el parque desierto
mientras los animales del crepúsculo
corren en desbandada por las avenidas.

Te veo como un contorno vacío, relleno de una nube añil y a veces siento el plomo del atardecer cuando no recuerdo tus ojos ni la forma de tu rostro ni tu perfil, el que otrora se asentara en las nubes del otoño.

A veces desde el pasado,
las navajas apuntan al presente
y se sueltan y corren
 como brillantes y rígidos gusanos.
y perforan mi ropa, mis zapatos,  y el mechón de cabellos que crece detrás de mi cabeza.

Clavado.

Inmóvil,
Contengo la respiración cuando apareces con tu rostro de entonces
sin el contorno fantasmal sin las nubes de arsénico que te invadían; con la falda amplia, la sonrisa grande, los pies descalzos, la blusa abierta en el punto central del escote  y agitas la cabeza y llenas el cuarto de viento con un perfume agrio. 

Clavado.
Imóvil,
siento que te acercas hacia mí y el tiempo se curva y se retuerce y  te escapas por tus grietas y te remontas luego de acercarte con tus caricias heladas y  tu cuerpo  rebosando animales sedosos .

Después seguirá el sueño
por acantilados negros,
cauces secos,
farallones azules

Después seguirá el sueño.
Al despertar
no encontaré tus huellas desnudas en la humedad del cuarto
No podré seguirte por la grama húmeda
ni por los insectos duros que tapizan la orilla
ni por las rígidas estrellas  de las diez

Ahora se retuerce la luna de las once
y las bestias cuadradas de  mitad de la noche
galopan un instante mi vientre
y se detienen


GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Jirafas ardiendo - Dalí
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