viernes, 6 de septiembre de 2013

Buscar mi Piedra




Caminas detrás en la ladera. El sol
se pone lentamente y aún calienta el granito y el basalto.
 Insistes
en treparte  a un risco
y bailar para el  crepúsculo. Los pájaros
se detienen a mirarte
Busco mi piedra y la tuya y la de todos. Cuando la encuentre antes de la noche
extenderé tu cuerpo en el ara
y oficiaré el sacrificio azul entre tus piernas:
 hogar del sol, 
de las miradas tibias,
de las noches calientes del verano.
Me sigues mientras busco. Me sigues
por los estrechos desfiladeros. Tú descalza. Yo con mis gruesas botas. Una guijarro grisáceo
cae al vacío. Un pájaro
se tiende de espaldas en el cielo
 y el agua violeta de la tarde nos empapa
y los grillos se abalanzan sobre el aire
y crece el silencio de la próxima noche. 
Se ocultará la luna y en la total oscuridad
sólo tendré  calor si te acercas a mi espalda. Confío
en que mi roca surja desde adentro
como una luz nublada, como un oculto sol de medianoche
y en la sombra total
donde la única luz son los ojos de las víboras,
te tiendes sobre mi pecho,
tu espalda en mi esternón. Tus ojos
reclamando la luna oscura, cargada de agua negra, reclamando
el brillo charolado de las luminarias.
Cuchillo de carne. Sangre de paloma virgen. En los helados riscos,
derramo tu calor a las estrellas.

GOCHO VERSOLARI
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