domingo, 8 de septiembre de 2013

Un Dios emerge de mi pecho





Esta noche deseo montar mi caballo
y cabalgar el resplandor de la luna
mientras los enanos sin piernas se agitan y se agitan
en el fondo del oscuro lago,
en la negrura de la mina abandonada.
Tus lágrimas bailan y bailan
con una alegría inexplicable,
dada su naturaleza melancólica.
Esta noche deseo montar mi caballo
y atravesar el agua lustral, aquella que une los mundos divididos, que cierra las heridas y canta, canta
canta
en la voz de las cigarras del verano, 
cuando el bosque truena silencios y estruendos
y los pastores cenan sus tristezas.
Me esperarás descalza
en el obelisco de la cuarta estrella, esa que se arrojara desde la plataforma de madera,
la que tu padre construyera para fomentar en el invierno
el suicidio repetido y sin fin de los espectros
que asolaban el solar  añoso, aquel
cuya tierra sonara como una campana. Aquel,
que me susurrara la fantasía del caballo vencedor de los vientos y afirmara
que en su montura sería el jinete azul del que hablara la leyenda.

Veo el escorzo de tu pie desnudo en el alféizar
y un dios emerge de mi pecho
y remonta el tigre azul de las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Upcoming Dreams
Publicar un comentario