jueves, 26 de septiembre de 2013

Un Enorme Animal Desconocido



UN ENORME ANIMAL DESCONOCIDO   (Enlace al Video)




 https://drive.google.com/file/d/0Bwuuy5Bl8azfdmNXcVB2eGNEZzg/view?usp=sharing



Un enorme animal desconocido
puebla el espacio. Lo llena. Lo rebasa.


Un enorme animal desconocido,
suave como la luna,
áspero como los  cristales de la tarde,
lento como un crepúsculo en tus ojos,
se cuelga del zócalo de la noche y se balancea hacia el lado de la melancolía.
No sabemos si tiene ojos, pero conocemos sus miradas tristes.
No sabemos si tiene manos, pero sueña con acariciar las volutas de tu pelo.
No sabemos si tiene pies, pero vemos sus huellas desnudas en la nieve.
Los Criptozoólogos lo persiguen en taxis voladores,

 mientras el último policía de la madrugada silba su ronda.
 

Entre las sábanas y en medio de la noche, te susurro la historia del monstruo y apenas la escuchas,  sales descalza y en camisón al balcón de las doce.
Miras las estrellas tratando de precisar la silueta de la bestia;
 el animal desconocido navega verde y rojo en tus pupilas.
Un instante después,
 te veo flotar en la niebla azul
que ha llegado hasta la balaustrada. 
Planeas sobre los cometas invisibles del aire,
y te elevas entre dos edificios,
sostenida en la mano del monstruo, 

enorme como la luna
y tierna como el sol de las diez
Veo por  última vez tus pies desnudos agitándose en el aire
y con un grito inaudible
das el salto cuántico de las tres
y tus cabellos se pierden en el pecho cuadrado del monstruo
que inaugura ríos en el cielo
y una cascada verde donde te bañarás desnuda
los próximos quinientos años.

Nos encontraremos una tarde cuando las plazas se reúnan en el aire de agosto
y trinen los niños y los ancianos
esbocen un himno cascado como el último sol.
Entre los lagartos del crepúsculo,
avanzarás descalza, sin conocerme, 

ignorando mi gesto, mi tartamudeo y los dibujos que traza mi aliento
en el aire del principio del invierno. El monstruo,
tu esposo eterno,
te esperará en el segundo recodo de las nubes
y sólo recogeré tus huellas tan desnudas

como la mirada de un niño moribundo.

Dos torrentes de carne sostienen la noche
y lentos, candorosos,
apagan  las estrellas.

GOCHO VERSOLARI


Ilustración: Without words- Sergei Bizyaev
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