domingo, 13 de octubre de 2013

Hermoso Animal




Hermoso animal
que regresas soñando con mi cama y el calor de la noche 

desplegado en el mediodía
cuando los huesos de la tarde hierven bajo la resolana
y tus pies desnudos tropiezan con mis callejones, mis abismos, mis silencios  y los monstruos sensuales que me habitan.


Es el momento que debes alquilar el batiscafo del vecino nonagenario; el que desde sus chanclas te mira y te desea  cuando  dejas tus huellas en el barro de la entrada. Con él treparás el cielo líquido de tu droga íntima, aquella que elabora tu alma
diariamente y que te duerme y te despierta gloriosa cuando los grillos del día modulan un aquelarre de versos,   de estrofas y de dioses.

Remontarás los abismos

y cuando llegues al nivel de la tierra,
donde las profundidades se achatan y equilibran,
cacarearás y pondrás un huevo azul, tan azul que hará gritar a los niños del crepúsculo
enceguecidos por el color súbito, innominado
y veré las plantas de tus pies pendiendo del sol que se aleja y te lleva y se aleja
y se aleja y te lleva
hasta volverte luna

en el cielo amortajado de la Ciudad de Pan.

GOCHO VERSOLARI
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