jueves, 14 de noviembre de 2013

De nubes




Una nube corre como una muchacha
o un muchacho
 y se une a sí misma y se vuelve a unir
en un amor oscuro, 
alocado, 
alojado en los cofres de la aurora
donde las nubes van, 
vienen, regresan
como manadas quietas,
 juguetonas, 
azules,
negras y ambarinas.

Te veo correr descalza en la pradera verde
que se extiende entre el sílice de la playa y las laderas rocosas y grises como gigantescas tortugas.
Te veo correr
azul,
 tendida, 
quieta, 
 caída inmóvil en esa simulación de la muerte
que representas desde niña.
Imito a las nubes
me dices con una sonrisa soñadora con la que aspiras volar como un cometa
y caer lentamente por las colinas de la luz,
cubiertas de pájaros, 
de trinos, 
de miradas yertas.
Tu madre te llama para que te calces, ya que el cura está al llegar
y tú  escapas hollando con tus desnudos pies los excrementos de las gallinas
y te hundes en mi cama
y te revuelcas en el calor que mi cuerpo nocturno dejara entre las sábanas,
y sueñas con mi carne, 
y sueñas con mis sueños
mientras las nubes allá arriba se amontonan
y gritan y gorjean como cósmicos pájaros,
mordiendo la carne del sol,
los pedúnculos del crepúsculo
y el deslizarse azul de la próxima aurora 
que aún no llega. 

Que vendrá. 

GOCHO VERSOLARI 

Ilustración : Personaje en forma de nube (Cuerpo de Nube) - Dalí
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