martes, 30 de diciembre de 2014

Una lluvia anegada de sol




Todo cambia
noche tras noche,
día tras día. No hay rostros;
tan sólo máscaras. 
Lo que no muta
 es el gemido de dolor 
que llena las auroras y los atardeceres; 
lo que no cambia 
 es el llanto
ayer 
y  hoy; 
el hamacarse
en los azucarados besos de la noche
cuando   las azoteas cubiertas de guirnaldas
  se cuelan en cada estrella;
en cada rayo 
que pende en la tormenta.
Lo que no cambia es el suburbio
bajo las risas glaucas que llegan desde el norte. 
Lo que no cambia son tus pies desnudos
que recorren la cuarta nube gris
y desatan una lluvia tensa, luminosa;
lluvia rectangular, 
preñada de alhelíes
que flota y se impone a los lamentos. 

Una lluvia
anegada de sol. 

GOCHO VERSOLARI 

Ilustración: Champagne by Matthew Scherfenberg

lunes, 22 de diciembre de 2014

Tu Desnudez



 Muestran sus flancos azules
los dragones del invierno
mientras tu desnudez  se entreteje en el otoño
y flamea como una antorcha
en la noche gélida,
en la punta de la luna
y bebe el brillo de la nieve fantasma
que gravita sobre el arrabal de tu sexo.
El andamiaje de tu desnudez, 
la que sostiene el cielo
mientras los pájaros deglueten tu mirada
cuando el sol se entretiene en tus pies
y tu madre nos espera 
flotando en el lago de las dos. 

Crotora
la  lenta y poderosa  grulla
oculta en las estrellas. 

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: walking_the_line_by_alfred_georg- Deviant Art

viernes, 21 de noviembre de 2014

El Prólogo del Agujero



Este es el prólogo del agujero.
Describe el momento en que me asomo a sus bordes
mientras la tarde tibia crece desde la tierra
y veo el sol perfilarse en las profundidades
Este es el prólogo del agujero
Se describe un árbol con las raíces en los cielos
creciendo hacia abajo
hacia abajo,
bebiendo el sol verde de las profundidades. En esta tarde
todo se ha invertido
y lentas nubes avanzan por los pastizales
buscando insectos con rostros humanos
para alimentar la savia muy parecida a la sangre
Este es el prólogo del agujero
que ha crecido inesperado en el jardín
cuando buscábamos un modo de llegar al futuro
para ver la muerte y la vida trenzadas en una cópula feroz,
arrancarse la piel de los ijares
y morderse hasta que la sangre suba al cielo
y caiga como la lluvia de esta madrugada
y nos salpique al intentar vislumbrar la profecía
mientras nos olvidamos del presente
y sus arcadas de luz y de gaviotas
y su carne de pan y su silencio
y las amables frondas y nuestros pies desnudos
sobre la grama fresca, pero llega la noche
y nos despeñamos en pos del mañana
y nos olvidamos
que este es el prólogo del agujero
cuando contenemos la respiración
un segundo antes de arrojarnos
a la madre de todos los abismos
esperando caer como peleles
en las  estrellas tibias de mañana. 

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Wolfgang Lettl -

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Descalzo en el Reino del Agua - 3


Sueño mi propio oído
surgiendo de la tierra,
extendido a los cielos
como una extraña flor.
Desnudos mis pies
tantean los oscuros laberintos,
las húmedas circunvoluciones,
el vórtice siniestro
la caverna,
los martillos enormes
que templan mi dolor.
Sólo con mis plantas
puedo llegar al primer grito;
aquel que heló mis soles,
el que atronó mi vientre
y se instaló en mi pecho
como una roca alada.
sólo con mis plantas
podré llegar al inicial gemido
donde el dolor se rompe en gotas
con la forma de cerdos
que desde el íntimo oído
devoran mi alma y mis cabellos.
Del oído que emerge de la tierra
con profundas raíces
que llegan al otro lado del planeta
se aglutinan imágenes
sutiles como nieblas
Dromedarios en negras caravanas,
seres azules,
evanescentes,
terneros con forma de elefantes
y auroras degolladas.
Mis pies descalzos
atraviesan las dentaduras de los vértigos,
el Mar de los Silencios;
caminan, conocen
los cilios celestiales
hasta llegar al centro
donde la oscura soledad
arremete con chispas apagadas
y los cielos de adentro
estallan en sonrisas partidas
en gestos, en miradas
de una tarde perdida
que aún sigue buscando su sendero.
Mis plantas
encuentran el inicial gemido
adusto y apretado
en el centro oscuro del oído
y el tenue flanco de mi pie derecho
tensa el gemido como un pájaro
que pretendiera penetrar los soles.
Lo bebo con mis pies,
con ese sol que se inicia en mi planta
y la recorre con trinos y arreboles;
con ese sol que deja de morir
en las violetas densas del crepúsculo.
Salgo por el terciopelo negro
del oído profundo;
mis pies,
fieles a su desnudez
recorren la brisa de la noche
y se hunden en el mar anaranjado
de los redondos animales de la luna.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Barry Gross 1948  American - Mixed Media painter 

Niebla



En algún momento te convertiste en niebla
No fue de pronto.
Algunos mechones en tus huellas,
y tu imagen que se diluía en el crepúsculo. 

Ahora abril arrastra cuervos 
y vuelca insectos sonrientes en las noches
y cuando te abrazo suele imponerse el humo
y el vacío gris, remoto,
sobre el lecho.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Ben Tour

martes, 18 de noviembre de 2014

Variaciones sobre las Noches Amarillas





Esta noche con detalles amarillos,

llegas descalza a la colina del Cornejo,
donde te esperan lo notables del pueblo.
El arzobispo te hace una reverencia
y  te ofrece  su pollino
 para que cuides tus delicadas plantas. 

Una tonelada de cebollas resplandecientes
se han conjurado para soltar la aurora,
y retemplar los soles,
y forjar  las miradas 
que las abejas llevan al centro de la tierra.

 Camina y no te detengas.
Deja huellas en las piedras
donde tus manos y tus pies 
llegarán  a la generación del próximo diluvio
y en la siguiente noche amarilla
emergerás como una diosa
de la tercera cueva,
de la brillante ladera de las horas
y del sol. 

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: leaving_the_darkness_by_asinusvulgaris

lunes, 17 de noviembre de 2014

La Masa Madre (Semblanza de la obra poética de Gocho Versolari)




¿Qué hacer?

En un mundo donde los valores que priman no son los poéticos, debo hablar de poesía.
Remar contra la corriente, según lo llaman.

Lo cierto es que quienes escribimos versos, antes de hablar, caminar o respirar nos convertirnos en remeros especializados. Hoy en día un cientificismo trasnochado alimenta  una tecnocracia belicista que desde el poder, observa con desconfianza a los poetas .

Además de hablar de poesía, debo hablar de mi poesía. La propuesta es que así lo hagamos quienes formamos esta suma de voces en Saint Louis, que se ha dado en llamar Hermanos en Letras. Me dirijo antes que nada a los poetas (los que son vates declarados, y los que llevan dentro "la molesta avispa" de los versos; esto incluye a casi todos los lectores). Me dirijo también a los soñadores obstinados, empecinados, que suelen entrar y salir del basurero  donde esta cultura de lo eficaz relega aquello que no  demuestra una inmediata utilidad .

El texto que sigue, lleno de observaciones personales acerca de cómo escribir poesía (o mejor dicho, como permitir que la poesía escriba a través de nosotros), está plagado de hipertextos dirigidos a mi obra poética. El lector sabrá si accede a ellos, o si los evita.
El título de este trabajo -  La Masa Madre hace referencia a cierta dinámica o impronta que se produce al recibir una visita de la poesía. Cuando el aprendiz de vate deja de serlo, es cuando descubre la propia voz. Abandona las influencias, el "afán de parecerse" y atiende a eso que surge de su ser. Los oídos internos se afinan para escuchar el dictado de una voz que no se detiene. Los versos se agruparán no de un modo lineal, sino de la forma en que se elabora la comida cotidiana en la Ciudad de Pan.

La masa madre, en el arte de la panadería, es un cultivo simbiótico a partir de cereales. Un trozo diario permite la elaboración del pan de ese día, luego de agregarle harina y agua. Del mismo modo, hay poemas que engendran  cientos de otros poemas. En mi caso, la Masa Madre Universal, la que me anima hasta hoy, surgió a los diecisiete años en una Estrofa libre de cuatro versos. Esta masa primordial fue escrita en una suerte de eterno presente y  continúa gravitando sobre cada uno de mis versos. A lo largo de los años ha generado otras levaduras en esa línea llena de ondas, de estribaciones, que la poesía recorre en el curso de una vida.

Estas masas madres, rara vez siguen una trayectoria cronológica, lineal. Hay poetas que elaboran la primera en la adolescencia y luego de utilizarla una vida, forjan la segunda en la ancianidad. En mi caso, las masas madres se han ido sucediendo. Verde Buitre de Luz Hay un Llanto en tu Baile. Un traslado virtual a la Grecia Clásica me ha permitido elaborar varias  masas madre con el sello de la Hélade. La más importante: Eratóstenes,

Al emerger una de estas masas, los poemas que siguen, y que pueden abarcar varios tomos, se alinean sutilmente con ese haz de versos que posee una fuerza decididamente generadora. Quienes han estudiado el japonés y el chino, encontrarán similitud con los ideogramas gen, es decir aquellos que sirven para elaborar otros, al aportar los elementos base de su composición.
Se preguntarán: cómo obtener una Masa Madre. Cuáles son los pasos que nos conducirán a ella. La respuesta es simple. No hay pasos, sino más bien dejar todo programa de instrucciones, todo manual. No vale el cómo hacer, sino el relajarse y dejar fluir. Algo que nos resulta difícil a los occidentales es permitir que las fuerzas que están dentro de nosotros, tomen el mando. Necesitamos tenerlo todo bajo control, y eso no va con la poesía.

Imaginar un Incendio del Cielo;una Grieta en la tierra que conduzca a otro mundo; la Luna en los senderos de un bosque en un pueblo de Europa; un ejército de Mariposas invadiendo un rascacielos.  El poema-Masa Madre debe escribirse a sí mismo. Esa es la condición para que engendre nuevos versos, libres y fluidos.

No importa si debemos declamar nuestras estrofas en  desiertos espinosos durante un largo tiempo; no importa si pensamos que lo que escribimos son Poemas que Nadie Leerá.
Basta con que  nuestro atento lector interior suspire de satisfacción con el verso final. Lo demás, llegará tarde o temprano.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Igor Zenin

domingo, 16 de noviembre de 2014

Nocturno (Fantasía tan sutil que aún dudo si fue escrita)





Y la noche sigue elevándose
azul,
cenicienta,
embadurnada
de insectos y desembocaduras.

La noche.
llena de claustros
de pergaminos cenicientos donde el tiempo
tejiera escarabajos de limo negro
y montañas de pesadez en las pupilas.


La noche,
tibio y blando bostezo de tu cuerpo
blanco y desnudo sobre el dorado trigo.

La noche, niña azul,
que aún sigue creciendo en mi locura


GOCHO VERSOLARI

Gusano Solitario (Fantasía de un código de ética para motoristas y vermes)




Gusano solitario
recorre la manzana
La carne es dulce

y recuerda los momentos en que estaba junto a ti, y con aquellas manos humanas acariciaba tu cabello y te escuchaba ronronear azul en el crepúsculo

Gusano solitario
repta, trepa, muerde
 la roja manzana que se abre

bajo el polvo del sol como una boca

y los momentos en que te llevaba en su moto, no dejaba de ser gusano a pesar de ese insecto que murmuraba entre sus piernas, a pesar del aire que sentías en tus cabellos y el vértigo de nácar de la velocidad y el sexo.

Gusano solitario
se tiende en el pedúnculo
a tomar el sol de tus ojos
babosa lenta en la tarde
que se prende de tu desesperación
cuando todos los crepúsculos trazan una línea
y cuelgan de la primera luna.


 De las primeras,

de las reptantes y desesperadas
estrellas


GOCHO VERSOLARI


Ilustración: Dino Buzzati  

El Código de las nubes (Hay que quitarse los zapatos para subir al cielo)





Las nubes encierran un mensaje
que si lo develáramos
cambiaríamos de mundo en un instante.
La vejez de las cosas, el cansancio del lago,
los gritos deprimidos de los gansos,
todo se sumergiría en el tuétano de un remolino
que arrastraría al fondo de la tierra
esta tarde y tus descalzos pasos
recorriendo mi vientre.
Cada nube es un verso y de saber su código
podría estallar el atuendo del día,
 llenarse de moribundos pájaros,
el aguacero del crepúsculo
y de soles alados
la tristeza de tu calle
Te sientas en la ladera de los recuerdos
y miras hacia el cielo;
las nubes
se deslizan tiernas y abultadas; perros suaves,
buscando sus collares
Cuenta los orillos, las tardes, las voces susurrantes;
busca el código hasta que la noche entre
y tus padres te exijan que te calces
y que los acompañes a cenar.
Entonces explotarás la mesa
y una línea brillante y amarilla
extenderá el consuelo a la roja madrugada,
cuando el sol se narre a sí mismo aquella historia
que nunca podremos recordar.

GOCHO VERSOLARI

El poema (Viaje terrible hacia las profundidades de medio segundo)





Destilo un poema. 
Lento.
desgarbado.
Un poema que se derrite antes de llegar a la hoja, y cuando lo hace, es el fantasma del fantasma, tanto más tenue y desierto cuanto más sólido se muestra.
El poema original
es apenas un soplo,
pesado como un bloque,
caliente y sonoro como un grillo.
En el invierno,
el abuelo del poema se disuelve en los sonidos
y rompe bloques de hielo con su primera silaba.
Cuando lo vuelco es apenas un pálido recuerdo,
un azul tumbarse de la rama
que por la noche golpea el vidrio del cuarto
y te convoca  desde la nieve para que te deslumbres
al mirar los versos a los ojos.

  Te entrego el poema.
Huella 
de la huella de un torrente
que llegó para morir en la alborada.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Serge Lutens 1942 - French Fashion, Parfume & Photography artist -  

El Oso Gigantesco de la Luna (Variación sobre "La Consagración de la Primavera")



Las frutas del otoño
  llamarán al sacrificio,
mientras cierran campanas y baldones
sobre los oídos vírgenes de las jóvenes que ahora duermen
y se levantarán como sonámbulas
para ver en el patíbulo de las seis
decapitar al hombre gordo,
como rueda su sangre
cómo se forman
las bolas pequeñas de los coágulos
y atraviesan las pupilas de la entreluz 
para mezclarse pringosas con el atardecer;
y cuántos pies encharcados en venas
y cuánto olvido aglutinado en las gotas del rocío
y cuánto canto muerto sobre tumbas selladas
para que no escapen los cadáveres,
mientras tú sigues soñando con la vida
y saltas de rama en rama y brillan las plantas de tus pies,
ansiosas de la tierra
sobre la que te precipitas con un chillido
como el de una plancha ardiente
que sumergimos en las heladas aguas 
del lago en noviembre.

Ahora llueve.
Los muertos aguardan las profundidades
donde verán la luz
que se esconde en el peludo pecho
del oso gigantesco de la luna.


GOCHO VERSOLARI

...desde el cielo aún azul (Epojé de la Melancolía)




En medio de nuestra felicidad
hubo una tarde en que me hiciste llorar
dijiste mirando con ojos fijos la granada
que colgaba del soporte del techo; fruta madura,
prometiendo jugos y sabores
en la tarde calurosa de junio
Para afianzar tus palabras derramaste una lágrima tenue,
llenando el verano de afanes rojos
que cruzaron el patio y se detuvieron
en las rugosas hojas de la higuera.
...me hiciste llorar,
repetiste mientras la lágrima se trenzaba en tus labios,
se detenía y se expandía
con la gracia del agua.
Y en el patio cargado de glicinas hubo consuelos y caídas,
dragones y princesas,
silencios y alborotos
y quedamos jadeando mientras la tarde avanzaba implacable
y el sol ensayaba su corazón de sombras
y una anémona con ojos nos miraba
colgada en el tiempo
no aquel de los relojes, sino el que retornará
cuando el universo gire un ciclo y nos encuentre
haciéndonos el amor entre las glicinas, soñando con duendes y sombreros
mientras las estrellas despiertan y alborotan
desde el cielo aún azul.


GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Will Barnet

La Noche se Llena de Gatos





La noche se llena de gatos que sueñan ser leones
y se abalanzan sobre tus pies desnudos
que acaban de llevarte al balcón de madera
donde las glicinas vibran bajo la brisa de verano
Los invisibles gatos de las tres
que mostrarán las garras hacia las cuatro
y se desperezarán a las cinco
para arrojarse desde el cielo y poblar el mundo
y perseguirte en las albercas y en los círculos de grama
y en el azul reflujo de la profecía que nos muestra
la lluvia de mañana.

El día se llena de gatos
que sueñan ser una nada tenue,
                               resbalosa
cálida y húmeda como tu sexo
cuando dibuja sombreros,
huellas, ajorcas, anillos y silencios
 en la carne morada de la melancolía.


GOCHO VERSOLARI

Ilustración: ferris_wheel_by_gb62da

La Cama (Fenomenología de un sueño cojo)





Hay una cama que se esconde en la espuma,
cuando tus pies cortan las aguas y las beben;
los amplios espaldares nos invitan
 al amor y a aquel sueño
que es el objeto de los otros sueños:
poder borrar los ojos y  la vida
y ser otra vez una tábula rasa
donde sólo existan tus manos y tu cuerpo,
dibujando los pájaros elementales
en el papel en blanco de mi pecho.

La cama vuela.
Se asienta en el norte de mis vísceras
con los enormes ojos de madera,
las sábanas de raso
y las promesas de cielos limpios,
de estrellas rubicundas
y pájaros felices que remontan azules
de cinco a siete,
de tres a nueve,
de céfiro a huracán,
de crepúsculo 

a aurora bendecida
sobre tus huellas desnudas en el cielo,
tus  huellas amarillas
que sellarán silentes tu silencio.


GOCHO VERSOLARI
Ilustración: _peek_a_boo__by_alembic_lynx

Poema en Sordina (Resultado de la leve alteración de los jugos de mi sangre)





Quizá algunos jugos en mi sangre
pongan en sordina a los poemas,
y algunas noches del futuro,
rebuscaré entre ellos como entre arcones de mis antepasados,
dispuesto a encontrar las huellas del conejo,
la sombra de tus pies desnudos
o los escarpines de la luz
cuando aún no estaba separada de las sombras.
Quizá algunos jugos en mi sangre
hayan alejado los truenos,
hayan puesto pantalla a los relámpagos
y ahora ruge el gato
en que se transformara el tigre en la espesura.
Sólo sigo tus pasos,
tus huellas desnudas cuando la marea baja
y creo que has debido marchar debajo de las aguas
en busca de la ciudad olvidada,
del ave que se perdiera cuando los deseos
se hicieron tan agudos
que se disolvieron en las estrellas. Otras veces
el verso arremete desde el hígado,
desde el sigma del intestino grueso,
 desde los recodos inesperados de mi corazón,
entonces vuelven las lluvias de mañana
las tormentas de hoy
y el estruendo de los besos que nunca dimos
mientras tus pies descalzos
hollan cabezas cortadas
en el lomo del dragón de la arena
que salta 
y salta
intentando devorar 
las estrellas.


GOCHO VERSOLARI