martes, 25 de febrero de 2014

Ánima



“...Siempre hubo este clamor, siempre hubo este esplendor..."

S.J. Perse

Siempre brilló la luz en tu caverna
aunque yo la buscara
en las tenues luciérnagas del verano,
en las lejanías de las oscuras noches
donde brillaba una ventana 
para los  peregrinos
Y siempre estabas más abajo
y más abajo
a dos dedos, 
a tres, 
a mil
Y bastaba un trecho azul, desesperado
para encontrarte,
campo de mi vida con tus labios negros
de tanta luz
que llega arrasando, enredándose en la tiniebla
como una magnífica serpiente en pleno caduceo
Me quito las sandalias de mis pensamientos
y amordazo mi mente con amarras de alas
para que cruces a través de mí
como un deseo chispeante que brilla y se deshace
y que deja la noche más oscura
para que tu luz enceguezca las regiones
que se extienden más allá y más allá.
Sueño de insectos tenues que se estrellan
contra el andamiaje de tus destellos
contra tu lento lomo suave
donde resbalan los fotones y explotan jubilosos
en esta tarde
en los rincones de tu cabello,
en las huellas de tus pies desnudos

y en las estrellas.