miércoles, 19 de marzo de 2014

He Visto tu Vejez.



He visto tu vejez levantarse como una gaviota
con bordes y plumas de nube la he visto
 avanzar lentamente
entre alabardas y truenos.
Qué caída lenta la del cielo
 de las cuatro en punto, cuando la aurora
era un sueño tenue de los gallos
hendido de madrugadas cenicientas. Que caída
la de la luna que se tiende sobre los cerrojos de las casas,
sobre el azul silencio de las calles,
sobre el muelle celeste por el que caminaras descalza
cuando tu juventud rondaba  las veredas como un cálido animal
y las flores de seibo enrojecían el continente.
Hoy he visto tu vejez,
cormorán azul pálido hender las miradas del día
y perderse en la bruma azul del crepúsculo,
cuando índigos santos salen a saludar
desde el reloj de la alcaidía.
Espérame descalza en la cuarta torre del silencio
Te llevaré el amor de los árboles, aquellos
que se dedicaron a soñar cuando escapabas
de los añosos huracanes
 que olvidaran soplar.


Ahora
se trasmuta la luna
y sueña con tu piel y tus latidos.

GOCHO VERSOLARI

miércoles, 12 de marzo de 2014

Tu Dedo Blanco y tu Silencio




Una ballena hecha de tus miradas
y de tus pasos
saldrá de la laguna a eso de las tres,
cuando la luna se asiente en el mundo.
El enorme cetáceo
 creará un halo de eternidad
 en las cosas inertes o vivas.
Otra ballena emergerá del aire
construida con el espectro de tus pies,
tan solo  tus pies,
pequeños y desnudos
como aves recién nacidas, como brazos
de un cósmico enano que se tienden a tu cuello
y te balancean bajo las estrellas.
Una ballena hecha de los fantasmas
que se desprenden de tu cuerpo durante el día
y que en la noche se instalan unos sobre otros
hasta formar el cachalote brillante de la luna,
el ímprobo lomo perlado de tu escorzo
cuando ubico en perspectiva tu figura,
 tu caminar descalzo al lago
donde mojarás tus plantas en el agua de la noche
y algún pez con la boca preparada
desde eones calientes
besará tu dedo blanco
y tu silencio.


GOCHO VERSOLARI

Imagen : Gladius - Michael Parkes

martes, 4 de marzo de 2014

Abuela




La abuela era una muchacha
vestida con túnica y descalza,
corona de ortigas en sus largos cabellos
y una mirada de sueño. Me esperaba
junto a la piedra de su catafalco
para hablarme de la vida
y de la muerte. La abuela
que recorría el mapa de la nada,
dejando huellas y cabellos
en el barro aceitoso de la horas.
El cielo entroniza los ciclos
y la cruz del sur señala el pico de un pájaro perdido
en su viaje hacia el norte,
mientras la abuela me cuenta secretos al oído
De no ser mi nieto serías mi amante
y tallaríamos el deseo en la bóveda de junio
y a eso de las tres
se dispone a volver
mientras las mariposas estallan en sus pasos
y el silencio caliente de la noche de agosto
llena de pétalos el próximo amanecer.
Abuela,
 aún todo despierta y tus semillas
florecerán en la otra primavera; la que guardaste
en una caja de cartón
bajo la helada luna. Abuela,
hoy tus alas de charol
relumbran con las luces de la noche.

Hoy,
 crujen tus estrellas.


GOCHO VERSOLARI

sábado, 1 de marzo de 2014