martes, 4 de marzo de 2014

Abuela




La abuela era una muchacha
vestida con túnica y descalza,
corona de ortigas en sus largos cabellos
y una mirada de sueño. Me esperaba
junto a la piedra de su catafalco
para hablarme de la vida
y de la muerte. La abuela
que recorría el mapa de la nada,
dejando huellas y cabellos
en el barro aceitoso de la horas.
El cielo entroniza los ciclos
y la cruz del sur señala el pico de un pájaro perdido
en su viaje hacia el norte,
mientras la abuela me cuenta secretos al oído
De no ser mi nieto serías mi amante
y tallaríamos el deseo en la bóveda de junio
y a eso de las tres
se dispone a volver
mientras las mariposas estallan en sus pasos
y el silencio caliente de la noche de agosto
llena de pétalos el próximo amanecer.
Abuela,
 aún todo despierta y tus semillas
florecerán en la otra primavera; la que guardaste
en una caja de cartón
bajo la helada luna. Abuela,
hoy tus alas de charol
relumbran con las luces de la noche.

Hoy,
 crujen tus estrellas.


GOCHO VERSOLARI
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