martes, 1 de abril de 2014

Debo Aguardar a que el Tiempo me convierta en Balsa



Luna nueva;
temo  no ver en la noche
el descolgarse azul 
de las cigüeñas de la luna
por las constelaciones de adentro,
  tu incitarme a que te busque 
en las cuevas de mi muerte diaria. Te agitas,
dulce dolor del poema; dulce e inválido, prendido
como la dentellada de   Cancerbero
en las entrañas luminosas de mi pecho 

y no hay canoa 
que me permita atravesar los ríos,
llegar hasta tus pies,
remontar tus crepúsculos;
beber los témpanos mansos de tus manos.


Llega la noche;
sentado en la  orilla lenta y poderosa,
debo aguardar a que el tiempo me convierta en balsa.





GOCHO VERSOLARI
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