viernes, 11 de julio de 2014

Una Bandera de Amor y un Bizcocho de Carne



Anoche me incliné hacia el suelo
sobre tus desnudas huellas
que se extendían por el valle, por la cuesta,
que herían laderas y por último
trepaban la alborada.
Vagarás descalza por las colinas del día
 Te hallarán los pájaros heridos  
cuando el atardecer perfile sus caballos
enhiestos en la noche. Una muchacha
se oculta en el albañal del sí mismo,
en el turbio eco de tus voces
en el filo de todos los silencios. Ella opaca los deletéreos ragos
del creador y destructor; del  que brama
 en los túneles del sentimiento.
Lo he visto
Lo he visto
mientras trataba de dilucidar tus huellas y los gatos de la noche
se suicidaban sobre los abismos de los techos
y perdía sus esperanzas el lucero
y se apagaba
y se apagaba
sobre tus empeines y tus dedos.
Ahora los abismos han enmudecido. Me dejan buscarte
con una bandera de amor y un bizcocho de carne
en medio de la muerte.


GOCHO VERSOLARI
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