domingo, 17 de agosto de 2014

Una figura a lo lejos me saluda (A Daniel Ruiz)









Una figura a lo lejos me saluda 
y la mano que se levanta entra en mis ojos
y en mis hombros
y se derrama en mis pies como una ducha de ángeles,
de soles y  perezas,
de espíritus de gatos
que flotan en las celosías de la cuadra.

Tras el saludo,
vuelvo a escuchar a mi madre hablar de un moribundo
y el pasado tiembla en el ojo de una bala
Hay conejos brincando
en los destellos del enorme mediodía
y las avispas garabatean sus luces
en el pórtico del atardecer.

Tras el saludo,
 escucho a mi padre atravesar la madrugada
con el intestino entre los brazos,
como si fuera yo  cuando era un niño
y Buenos Aires se disolvía en luces
y los trenes rasgaban
la carne de la noche.
  

Una figura a lo lejos me saluda
Sabrá que estoy aquí. Se lo habrá dicho
el dragón sumergido 
en las aguas de la tarde,
el mismo
 que acunara la noche
con serpientes de peltre
y con ojos de pan.

Una figura a lo lejos me saluda.
Su mano,
la mía
navegan hacia la eternidad. 

GOCHO VERSOLARI
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