martes, 28 de octubre de 2014

Una Eternidad Cobriza



Una eternidad cobriza
destilan los pájaros azules
escondidos en los zócalos
y en las arrugas de los cielos rasos. 
Una eternidad cobriza
en el andar de la noche,
 oscura y brillante muchacha
que balancea las caderas sobre el lago,
y que más tarde
se tenderá en las miradas romboidales
de los silentes batiscafos que la recorren
y la recorren
con su carga de ahogados cenicientos
Una cobriza eternidad la de tus ojos
que se arrojan día tras día a los abismos
e inauguran la boca del dolor
ávida de risas
de plenitudes
de aromas a lavanda

Se balancean y caen sobre sí mismas
las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Santos Hu- 

En los Péndulos Ardientes de tu Piel





Tu caminar descalzo
derrama dramas cósmicos
 en la sala,
en el baño,
en la cocina. 

De vez en cuando una serpiente de luz
sin ojos y sin piel
atraviesa tu rumor y tus pisadas.

Menea el cosmos las baldosas yertas
que se llenan de cielo. Los insectos
levantan un altar azul
a  tus empeines
y se inmolan de a millones
hora a hora
 en los péndulos ardientes de tu piel. 

Gocho Versolari

Ilustración: Lisy Elle Laricchia

viernes, 24 de octubre de 2014

El Hipopótamo Azul







Una ley rígida como un negro hipopótamo
 me impele hacia adelante
y sólo me libero
al detenerme al costado del camino
al escuchar el canto de los pájaros 
al hundirme en los fluidos de las cosas. 
Una ley rígida me impele hacia adelante
y sólo la detengo 
cuando observo en el atardecer
tus descalzos pasos que llegan hasta la glorieta
a recoger los fantasmas de los pájaros,
a deshacer la entretela de las bestias,
a cerrar las grietas 
que el tiempo 
remoto como los juegos de la luz
abriera en la entresombra


Día tras día
noche
tras
noche, la luna
es un hipopótamo azul
en tu mirada. 

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Max Sauco

miércoles, 22 de octubre de 2014

Hace Cincuenta Años






Hace cincuenta años cumplía quince  
entre guirnaldas,
peces voladores.
 iguanas de colores y  azules trompetazos 
Hace cincuenta años
el corazón del silencio guardaba gotas
 de sangre negra
que a veces se aclaraban
y  a veces se podrían
 en mis venas de mirra y amaranto.
 Hace cincuenta años
 cumplía quince 
 mientras un grito índigo
se deslizaba entre cometas
y una estrella caía 
sobre el cuarto silencio de la casa de enfrente 
Hace cincuenta años,
 tomado de la mano de mí mismo,
recorría calles alumbradas
 tan sólo en las esquinas
Hace cincuenta años
fumaba el humo de los trenes
y lloraba la lluvia con mis ojos
 a través del cristal
mientras buscaba el otro mundo,  
el de los techos
 y conocía la voz de cada perro
y todas las noches invocaba a la locura,
que llegaba con ojos de borrego
Después los gritos de mis padres. Después
los crepúsculos con olor a gasolina.
Hace cincuenta años
cuando la Guerra Fría
convertía al mundo
en un lecho de sal y desde el cielo
agonizaban y morían las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Pavel Bergr - 

martes, 21 de octubre de 2014

Poema Lunar 5 - La Luna Furiosa y tu Huella Descalza




Del océano eterno de sangre  coagulada 
emergerá la luna y correrá
hacia el remoto terreno de los lobos.
Allí se escurrirá como un guante plateado
en tu huella descalza
y te buscará desesperada,
la vieja luna,
y explotará su bucólica paz,
y despertará a las doncellas del pueblo
y probará a cada una 
un par de argenteas zapatillas 

Te ocultarás entonces
en el laberinto de mi entraña
donde coquetearás con el monstruo de tres cabezas
y en sus persecuciones y en tus carcajadas
mi espíritu se llenará de cólicos azules.

A eso de las tres escaparás por mi ombligo
y haremos el amor entre las babas de la luna
Con su helada lengua no podrá alcanzar
tus talones blancos vibrantes y agitados
bajo los empellones de mi sexo.

He colocado en tus tobillos
ajorcas azules con cascabeles amarillos
que en el momento del clímax
entonarán la Novena Sinfonía.

Se elevarán las notas en la noche de agosto
y formarán en el cielo una blanca barricada
capaz de detener a los monstruos de la aurora,
a los rojos cuchillos de los arreboles
y  a las huestes del sol.

GOCHO VERSOLARI 

Ilustración: Aleksandra 88 

Al Costado del Sol





Alcánzame
uno de los pequeños tigres del crepúsculo,
 un par de alcachofas gigantes
y un pan lleno de lágrimas de duende
que devoraré con mantequilla
en la mañana de nuestra noche nupcial. 

El felpudo de las horas te recibe
una vez
y otra
y tu madre apronta los tamales
y cuida que la sopa
se mantenga caliente en el cuenco azul
que trajera de casa de su amo
en tiempos de la esclavitud. 

Bájame un anciano 
sereno, silente  y oxidado,
de aquellos que moraron en el cielo
desde antes 
del   derrumbe colosal y rojo;
desde antes
del tierno armagedón de las ovejas

Entonces poblaremos la tierra
con la gente, 
 los animales y las cosas que aún viven en el cielo

Alcánzame ahora
una imagen tuya pequeña como mi meñique
que aún flota en el antiguo cielo,
al costado del sol.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Ramiro Ramírez

domingo, 19 de octubre de 2014

Sexto Intento de Escribir un Poema sobre las Rosas



Buscar esa dimensión donde el presente se llene de rosas 
y emerjan de un punto en el espacio; que de la nada
surjan borricos y las carguen. El viento de octubre
disemininará los pétalos y bailaremos
y nos embriagará la risa
y con suaves sofocos nos ahogarán las rosas 


Ahora hay silencio.
Caminas descalza 
por la luna
y el pelícano oscuro 
de la noche
se hunde en tu costado.
Ahora hay silencio.
Preparo un colofón azul
 y vegetal
y lo ajusto como una pulsera
a tu tobillo izquierdo.
Ahora hay silencio.
Caminas descalza 
por la luna
y tus empeines 
beben el lucero.


Imagina las murmurantes rosas llenando calles y praderas,
bosques y sendas polvorientas; las rosas extendidas como lluvias de marzo;
Las rosas como plaga. Las rosas como rojas carcajadas
en la mañana apacible que se llena de gritos
y la luz que nos hunde los rostros entre pétalos suaves. Las rosas
amarillas algunas y otras negras; las rosas
pendiendo de la nada...

...las rosas
con corazones de algarabías y de pájaros . 

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Philippe Loubat, 1962 

sábado, 18 de octubre de 2014

Huellas desnudas a orillas del Nilo.




En las orillas del Nilo
bajo kilómetros de arena blanca
se encuentran tu huella
y la mía

Fue una noche de luna
hace mil años.
Los faraones dormían. 
y suspiraban los gatos de la corte. 
El silencio
atenazaba grillos y alacranes.

Después vivimos cataclismos,
cielos serenos,
tifones y silencios.

Carmines demonios
volaron como pájaros en nuestra sangre
y ángeles enormes 
cargaron nuestras muertes.

Hoy anhelamos esa noche
en que el pan nos hablaba. 
Los gritos de los cuervos
entonaban una melodía gris
con gotas de almíbar y de acanto.


Hoy te encuentro en las casas del sur 
y por una suerte de castigo metafísico
no puedo observar tu cuerpo de mujer

Eres un enorme baobab 
rodeado de oscuros criados 

Al llegar la noche,
 agosto extenderá las estrellas como sábanas
y otra vez viviremos 
el cilicio de la separación.

 Una serpiente en el lejano Egipto
se detendrá  un momento junto a las inmóviles huellas 
Luego correrá hacia el Valle de los Reyes,
y se hundirá en los azules recovecos
de una plateada  luna llena.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración:hatching_by_maryas

viernes, 17 de octubre de 2014

El abrazo del día o la Cena Familiar.




El día es un abrazo
sin bíceps
sin tríceps y sin hombros
Siéntelo en la redoma de tu espalda
Siéntelo circular,
azul como la niebla que recorre tu entrepierna
Azul
como los átomos que escapan de tu pena
cuando en las tardes de otoño te sientas en el banco gris
y los antiguos peces de las gotas
se prenden de tus pies

Recuerda entonces el abrazo del día
donde  la anatomía de la tarde
juega con los tentáculos de las horas

Hazme caso
no dejes que la noche llegue
sin revolcarte entre las hojas húmedas
que el jardinero acumula en un rincón del parque
No importa que tu madre te regañe
por haber ensuciado tu vestido. 
No importa que el perro amarillo salte en tu falda
luego de haberse hundido en el fangal
Descalza, con el vestido terroso y hecho trizas,
llegarás a cenar y nadie dirá una palabra.
Cuando el mucamo sirva tu  porción de carne
una mirada de tu padre,
desatará pollinos en el aire de la sala
Luego servirán los vegetales al vapor
y una verde palabra escapará de la boca de tu hermana
y quedara pendiendo de la luna;
tras demorarse
 y demorarse
se disolverá finalmente en el lucero
cuando la ola del alba se despliegue
y un par de violetas elefantes
invadan los cuadrantes del cielo
y de tu lágrima

GOCHO VERSOLARI

martes, 14 de octubre de 2014

Las Celestes Hormigas del Crepúsculo




Cuando falta una hora para que llegues
la tierra ríe
al presentir las caricias
de tus desnudas plantas.


Cuando bajas descalza la ladera,
mi corazón ya ha llenado de guirnaldas
mi garganta. 

Te espero con  el fuego encendido;
  tibia la leche de cabra;
tierno el requesón

Y bailarás alrededor de mis pájaros
y tenderás la mesa para tres. El lucero
será un niño que gire  entre nosotros.

Aún es de día. Aún tiemblan
las celestes hormigas del crepúsculo. 

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Dimitar Voinov Junior - 

lunes, 13 de octubre de 2014

La clave del poema



Abres tus ojos grises y asombrados
cuando te advierto que te cuides de mis versos.
De conocer la clave oculta,
podrías cambiar de mundo a tu antojo, cruzar descalza las fronteras azules y llegar a la otra orilla o a los cientos de riberas que guarda el universo.
Quizá pronunciar una palabra con cierto énfasis,
quizá cambiar un par de términos,
harían que el cielo se precipitara
y los pájaros volaran hacia atrás
y las sombras se llenaran de luz
sin abandonar su oscuridad y todo destello colapsara
sin renunciar al brillo
Entonces hagamos el amor - musitas mientras ayudas a una abeja
a libar el crisantemo -
y al abrazarme me musitarás al oído
un poema con la clave resuelta
que nos lleve a otro mundo
o que derrita éste. No quiero
ver a mi madre que nos separa. No quiero
atragantarme de vegetales en los vanos mediodías
ni tener que calzarme para el sermón dominical.

Entonces te instalas en el desierto lejano
desde donde me acosas cuando llega la noche
y los pabilos de las estrellas trepan cada grano de arena.
Me reclamas  un poema que nos lleve
a lagunas llenas de noches azules
a miríadas de panes sostenidos del sol 

Es de noche - te alego - el sol aún está oculto y lo reclaman los pájarosde  la madrugada. Si logras entender las claves de sus cantos, podrás apedrear la luna para que caigan sus frutos amarillos y que te conviertan en una tea azul, capaz de sostener el universo. 

Después hubo dolor, llanto, vacío.
Después hubo alegría, risas, licor verde al que añejaran durante mil años
los duendes del último silencio. 
También hubo llanuras de tiempo y de silencio, extendidas después de las lluvias otoñales, mientras avanzabas subida a la carreta de los días y los bueyes se movían con sus sueños de pan. 
Después hubo muertes, hubo vidas
y en los estruendos del silencio
gravitaban mis versos crípticos, violetas en las madrugadas, con cerraduras sin llave, con pájaros sin alas y sin picos. Enigmas que volaban brillantes
buscando tu pecho
y el corazón del sol .

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Igor Morski

domingo, 12 de octubre de 2014

Lluvia de Octubre




Llueve octubre. 
Se empecina en las aceras;
más tarde se empinará a los cielos
como un lento vapor.

"Hay soledades que no cesan"
dices abriendo tu escote a la lluvia 
y tu regazo 
al humo grisáceo de las nubes.

Llueve.
Todo es un fluir plateado.
No hay forma de sostenerse de las rocas
que se desgranan en las manos.

Llueve.
Vas de la cocina al dormitorio.
Todo es un fluir. También tus pasos


Llueve. Más tarde
caminarás del sueño sin imágenes
hacia los bueyes blancos de tu luna.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Patrick Le Hec'h -

El arcano lenguaje de tus huellas




Acércate descalza
desde los  ladridos y los gritos blancos
que  resuena a lo lejos

Acércate descalza. Tus huellas
mezcladas con la luna,
trazan un lenguaje
antiguo como el aire.

Los signos de tus plantas se despliegan
en la boca de los callejones, 
y en las figuras cargadas de desiertos
que reptan los suburbios.

Acércate descalza. 
Entrégame las noches antiguas y serenas
que guardas en tus plantas.

Acércate descalza.
Ocuparé toda mi vida
en descifrar los signos que la luna
cincela paso a paso en tus pisadas.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Sergio Lopez 1983 - American Plein Air and Concept painter 

viernes, 10 de octubre de 2014

El Grito del Pan (Poema dedicado al regreso; a cualquier regreso)





Regresarás pasado el mediodía
cuando canten los gansos y la tarde
apronte su vuelo hacia sí misma.

Cuando llegues nos acurrucaremos;
apoyarás tu sueño en mi cabeza
y tu mano en mi pan.

La tarde nos mojará con  cigueñas azules
y enhebrará agosto
 cintas de luz en tus tobillos

En el crepúsculo mojaremos la masa
para reparar  las paredes del levante
que destrozaran los monstruos del poniente.

No dejes de llover sobre mi ombligo
desde las luces que vomita el norte;
desde el cielo que hiláramos.

Desde el grito del pan.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Siegfried Zademack - 

En tu suelo de pan (Para construir la Ciudad de Pan con nuestras pisadas)




Lenta la muerte se retira de la aurora
"Por hoy no habrá cadáveres",
musito mientras te veo partir.

Después volaré calle arriba
en busca de aquel cielo 
cargado de carreteles y de ombligos.

"Que no te tropieces 
con una cigueña negra"
pedirá para ti la hechicera

Después del ritual
apartará los niños muertos del crepúsculo
y te abrirá camino hasta mi casa

"Hoy no habrá mariposas"
musitarás a tu regreso mientras subes la cuesta
con tu candil al hombro 
y el pendón virginal en tu cintura

Lenta la muerte se retira de la noche
y hay una luna blanca 
balanceándose en el borde de tu pecho

Más tarde se ahogará
en tus voladoras argamasas,
en tus pies eternos y desnudos,
en los pájaros azules de tu ombligo.


En tu suelo de pan.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Siegfried Zademack - 

miércoles, 8 de octubre de 2014

Tarde de lluvia en la Glorieta (Poema emparamado y levemente erótico)





Llovía y llegaste a la glorieta
con los zapatos en la mano. Vórtices de duendes
caían con las gotas 
que se perdían en  tu escote.
Más allá gritaba el ciego mélico
Aún más allá
un cuervo bajo el único alero sano
profetizaba la muerte de la anciana.
En la glorieta,
tú, yo y el espectro del agua
temblando en tus pisadas desnudas 
y la lluvia
ahogando arreboles y convirtiendo el prado 
en un emparamado cielo;
plateada bestia capaz de escurrirse 
al mundo de las ciguenas, al cosmos
de aquellos que adoran un dios de pan
con tu rostro
y con tus pies desnudos
temblando en una verde alborada, colgando
de una estrella coja,
soñando con la tercera casa
bajo la luna de algún agosto
que  asome entre las sierras.

Escampa y atardece. En la glorieta
hierven los peces de las horas.

GOCHO VERSOLARI


Ilustración: Matthew Scherfenberg



Modelemos el Aire - (Poema de un alfalero que sueña).






Modelemos el aire
  que se retuerce y gira sobre sí mismo, y se sostiene
 de los retazos de fuego que te habitan.

Modelemos el aire, modelemos
los jirones del anciano 
que languidece en la tercera entrada
donde mastica el agua de las horas;
y cuando den las cinco 
con los ojos hinchados por el polen de agosto,
 observará a las muchachas por  la sucia ventana
.

A las cinco llegarán los niños 
y  uno de sus gritos
emergerá como  una bestia azul,
tan diminuta,
que pedirá tu dedal 
para cubrirse del vacío.

 Miro tus manos
que amasan la cabeza de las horas
con la arcilla del viento;
con el maíz del cielo;
con el arroz de los crepúsculos.

Cuando lleguen las sombras,
una mariposa invisible
beberá las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: "Untitled" by Aleksandra 88

martes, 7 de octubre de 2014

Poema Lunar 4 (Para que leas descalza)




Las mujeres
guardan la luna en la planta de los pies.
Los hombres la buscamos
desordenadamente
en los senos,
en el sexo,
en los ojos,
a lo largo de sus piernas,
en el hueco de sus hombros...
...y ellas andan descalzas
y la luna en sus plantas
sube 

baja
del talón a los dedos:
navío al garete,
niño furioso y riente;
la esquiva luna en las pequeñas plantas
con misterios crujientes;
con su carga de toros
y de recién nacidos;
de bestias
y de hombres...

Nos bastaría
besar las plantas
del talón a los dedos
y llenarnos de luna
la glotis, 
el esófago;
la vieja luna invadiendo las entrañas
y atragantando de claridad
la vida entera

Gocho Versolari

POEMA LUNAR 32 - Fantasía de Gocho Versolari bajo la luna llena (Leerlo no te convierte en lobo)



La luna aquieta el patio
Detiene risas, carreras; duerme niños y peces.
La luna de noviembre que observamos
con los ojos del gato  
oculto en nuestra cuarta entraña;
la luna
que ayudaremos a disolver en la alborada.

Luego recorrerás de arriba abajo 
durante siete veces
el cuerno plateado que arrastra noche a noche
 nuestra melancolía. Arde la hoguera
y narrarás el cuento de la niña degollada
mientras tiemblas y  un silencio azul
rodará con tus ojos
para quemarse con los últimos rescoldos

La luna hociquea las cenizas.
Una plateada bestia
de piel brillante y mirada de pan 
La milenaria luna
que juguetea enre los troncos hachados
y muerde la cola del gato y estalla
en chispas
en chispas
en miradas y sueños;
En tu dormir sereno
bajo las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Brita Seifert

lunes, 6 de octubre de 2014

Lo que observo desde la Ribera



En las tardes de verano
me escondo entre la fronda
y observo como te bañas en el río.

Más allá de los pájaros
que escapan de tus desnudas formas,
 hay cierta eternidad en tu figura.

Colibríes rosados
pueblan desde tu espalda
los tramos de la atmósfera

Luego recogerás tus ropas
y caminarás descalza por la hierba,
buscando la humedad del riego
No me has visto.
Ser invisible me produce  vértigo
Te lo arrojo
Se enreda en tu cintura,
resbala por tus nalgas
mientras escuchas los silbidos
que   lanza el jorobado cuando pasas.

Cuando llegues, tu madre te pedirá que te calces
con las sandalias rojas
Sonreirás en silencio 
y con tus pies desnudos
te acostarás bajo el sicomoro
que  protege la casa desde el norte.
Acariciarás tu vientre 
y el sol que ya declina
arrojará una semilla dentro de tu ombligo
La sombra de la muerte surgirá de la tierra,
te cubrirá  un instante y escapará hacia el río
En la ribera 
la muerte se quitará las ropas
y la veré enjuagar su carne oscura,
 sus ojos ateridos,
 sus redondas caderas,
su mirada de desgastado hueso,
y el áspero silencio que fluye de su espalda
y cae a la corriente 
y escapa
en busca del crepúsculo

GOCHO VERSOLARI

domingo, 5 de octubre de 2014

A Navegarlo, niña



Hay un leve río blanco
cargado de vivos y de muertos
que corre en el crepúsculo.
Vamos a navegarlo. 
A navegarlo, niña

Podrás recorrer el río de los vivos
y los muertos
mientras recibes el pan de la misa
con los ojos cerrados
y los cabellos sueltos
Después abrazarás los huesos 
y los cuellos palpitantes
en un anticipo de las mieses
y los azules paraísos
que guardan los ojos de los muertos.
A navegarlo, niña.
A navegarlo.

El cura anciano a lomo del borrico 
 te lanza una mirada lúbrica
cuando regresas descalza por la cuesta 
y buscan tus ojos
la línea blanca del Caronte.
(A navegarlo, niña
A navegarlo)

Una mano huesuda apretará  tu seno izquierdo
y encontrarás la luz en la tierra de la tumba
El río blanco desemboca
en el campo del ciego
Allí  te dejarán sus aguas cuando la luna  llena
apoye la nariz en el camino
y treparás la ventana del norte
y dormirás en tu cama
mientras los amantes vuelan sin alas en el cuarto

A navegarlo, 
niña.


navegarlo.

GOCHO VERSOLARI

MOMENTOS - Poema que pretende ser minimalista




En las tardes
se llena tu jardín 
de ciervos invisibles.

Cuando llegas descalza desde la glorieta
tus pies se sumergen 
en el barro trasparente del crepúsculo. 

Padre y madre ordenaron té con masas
en forma de cigüeñas 
para recibir a tu pretendiente y su familia. 

Una azul broma de niños se despliega 
en el atardecer cargado de unicornios.

El viento del este habla de futuras lluvias
y tus cabellos que flamean,
son las cabalgaduras de tus sueños.

En el momento de dormir
 repetirás a tu nodriza
que cuando cierres los ojos 
 y tu cuerpo se afloje,
pensarás en tu muerte como todas las noches. 

GOCHO VERSOLARI

sábado, 4 de octubre de 2014

La Pared de Pan




Hemos construido con pan
 la pared que da al norte
Nos cubrirá de los vientos del invierno
y del lobo del hambre.
Nos  protegerá de este sabor a exilio 
que suele estallar en las noches. 
Con el tiempo
levantaremos un cobertizo de pan
para dejar que las golondrinas
los conviertan en migas y en estómagos.
La pared de pan
volverá  a crecer dia tras día 
como el sol
como la luna
como tus cabellos 
cuando  los corto en el creciente

Sombra de levadura que se tiende
entre los sótanos del día,
deja que resuciten
las altas luces de una tarde,
los párpados cerrados de la luna
y los ojos del pájaro
que leude  corazones y silencios 

GOCHO VERSOLARI

viernes, 3 de octubre de 2014

Descalza sobre mí



Disuelve el sol. Disuelve la sal de la noche
caminando descalza sobre las aguas
Los elfos estornudan sobre la grama
y rueda en un momento 
el clamor de los desposeídos
y el ácido que cae de a gotas
en tu cerviz.
Disuelve el sol. Disuelve la sal de la noche
caminando descalza sobre el suelo de pan
Se aproximan cuervos azules en la mitad de la noche
y te trepas a sus alas
en busca de la paz.
Te lo prometo:
Al llegar la mañana me quitaré la piel
la tenderé en el mundo
para que finalmente
camines descalza sobre mí. 

GOCHO VERSOLARI