domingo, 5 de octubre de 2014

A Navegarlo, niña



Hay un leve río blanco
cargado de vivos y de muertos
que corre en el crepúsculo.
Vamos a navegarlo. 
A navegarlo, niña

Podrás recorrer el río de los vivos
y los muertos
mientras recibes el pan de la misa
con los ojos cerrados
y los cabellos sueltos
Después abrazarás los huesos 
y los cuellos palpitantes
en un anticipo de las mieses
y los azules paraísos
que guardan los ojos de los muertos.
A navegarlo, niña.
A navegarlo.

El cura anciano a lomo del borrico 
 te lanza una mirada lúbrica
cuando regresas descalza por la cuesta 
y buscan tus ojos
la línea blanca del Caronte.
(A navegarlo, niña
A navegarlo)

Una mano huesuda apretará  tu seno izquierdo
y encontrarás la luz en la tierra de la tumba
El río blanco desemboca
en el campo del ciego
Allí  te dejarán sus aguas cuando la luna  llena
apoye la nariz en el camino
y treparás la ventana del norte
y dormirás en tu cama
mientras los amantes vuelan sin alas en el cuarto

A navegarlo, 
niña.


navegarlo.

GOCHO VERSOLARI
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