viernes, 17 de octubre de 2014

El abrazo del día o la Cena Familiar.




El día es un abrazo
sin bíceps
sin tríceps y sin hombros
Siéntelo en la redoma de tu espalda
Siéntelo circular,
azul como la niebla que recorre tu entrepierna
Azul
como los átomos que escapan de tu pena
cuando en las tardes de otoño te sientas en el banco gris
y los antiguos peces de las gotas
se prenden de tus pies

Recuerda entonces el abrazo del día
donde  la anatomía de la tarde
juega con los tentáculos de las horas

Hazme caso
no dejes que la noche llegue
sin revolcarte entre las hojas húmedas
que el jardinero acumula en un rincón del parque
No importa que tu madre te regañe
por haber ensuciado tu vestido. 
No importa que el perro amarillo salte en tu falda
luego de haberse hundido en el fangal
Descalza, con el vestido terroso y hecho trizas,
llegarás a cenar y nadie dirá una palabra.
Cuando el mucamo sirva tu  porción de carne
una mirada de tu padre,
desatará pollinos en el aire de la sala
Luego servirán los vegetales al vapor
y una verde palabra escapará de la boca de tu hermana
y quedara pendiendo de la luna;
tras demorarse
 y demorarse
se disolverá finalmente en el lucero
cuando la ola del alba se despliegue
y un par de violetas elefantes
invadan los cuadrantes del cielo
y de tu lágrima

GOCHO VERSOLARI
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