lunes, 6 de octubre de 2014

Lo que observo desde la Ribera



En las tardes de verano
me escondo entre la fronda
y observo como te bañas en el río.

Más allá de los pájaros
que escapan de tus desnudas formas,
 hay cierta eternidad en tu figura.

Colibríes rosados
pueblan desde tu espalda
los tramos de la atmósfera

Luego recogerás tus ropas
y caminarás descalza por la hierba,
buscando la humedad del riego
No me has visto.
Ser invisible me produce  vértigo
Te lo arrojo
Se enreda en tu cintura,
resbala por tus nalgas
mientras escuchas los silbidos
que   lanza el jorobado cuando pasas.

Cuando llegues, tu madre te pedirá que te calces
con las sandalias rojas
Sonreirás en silencio 
y con tus pies desnudos
te acostarás bajo el sicomoro
que  protege la casa desde el norte.
Acariciarás tu vientre 
y el sol que ya declina
arrojará una semilla dentro de tu ombligo
La sombra de la muerte surgirá de la tierra,
te cubrirá  un instante y escapará hacia el río
En la ribera 
la muerte se quitará las ropas
y la veré enjuagar su carne oscura,
 sus ojos ateridos,
 sus redondas caderas,
su mirada de desgastado hueso,
y el áspero silencio que fluye de su espalda
y cae a la corriente 
y escapa
en busca del crepúsculo

GOCHO VERSOLARI
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