lunes, 10 de noviembre de 2014

Reyes Magos


Por las azoteas pequeños reyes magos
buscan  en la luna
  el olvido lento como un vino bueno,
para flamear sueños y arterias;
 blasones de un consuelo azul
que ondeará en el entremundo,
  donde se vuelcan
los dolores cotidianos; aquellos que conjuras
con tu marcha   en la grama del fondo
en el momento exacto en que el crepúsculo
inyecta su violeta y colosal veneno
en los animales,
en los árboles
en los caracoles muertos; ellos atestiguan
 que el fondo del mar
estuvo alguna vez en tu jardín.

Y los pequeños reyes magos de las azoteas
hundirán sus dolores en los derivados del opio
vendidos por camellos taciturnos y ojerosos
en los callejones que ilumine 
el  nuevo cometa,
el que agita en su marcha indiferente  
 una cabellera de chispas y colores.
Ya nadie 
se degañita ni escucha
  las campanadas que anuncian el Apocalipsis. Ya nadie
pretende leer las señales ni entender
los grises mensajes  de los ángeles. 
Escondido en las constelaciones,
un nuevo Calígula se entrega a su caballo.

Los reyes,
minúsculos y desesperados,
se marchan en el lomo del sol 
a un oriente lejano y silencioso
donde la moneda es el polvo de los huesos  
Con ella compran el olvido,
el languidecer de la luz
y las últimas gotas del dolor
que esta noche estrujan las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Paul David Bond
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