martes, 30 de diciembre de 2014

Una lluvia anegada de sol




Todo cambia
noche tras noche,
día tras día. No hay rostros;
tan sólo máscaras. 
Lo que no muta
 es el gemido de dolor 
que llena las auroras y los atardeceres; 
lo que no cambia 
 es el llanto
ayer 
y  hoy; 
el hamacarse
en los azucarados besos de la noche
cuando   las azoteas cubiertas de guirnaldas
  se cuelan en cada estrella;
en cada rayo 
que pende en la tormenta.
Lo que no cambia es el suburbio
bajo las risas glaucas que llegan desde el norte. 
Lo que no cambia son tus pies desnudos
que recorren la cuarta nube gris
y desatan una lluvia tensa, luminosa;
lluvia rectangular, 
preñada de alhelíes
que flota y se impone a los lamentos. 

Una lluvia
anegada de sol. 

GOCHO VERSOLARI 

Ilustración: Champagne by Matthew Scherfenberg

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