martes, 29 de diciembre de 2015

Paseos en el lomo del Dragón de la Mañana







La marea sube y se detiene
un momento antes de tus huellas. La nieve
se entibia y los gusanos del día
se arremolinan, se agrandan,
se ejecutan a sí mismos
cortando el sexto anillo a contar desde la cola.
La nieve
recula y se arrastra, se marcha, regresa. La marea
es una bestia marrón, inmóvil
y recorres descalza el lomo
del dragón de la mañana,
cuando el mar ha subido hasta el límite de los cielos
y pretende empantanar tu sed
con una carga de sirenas muertas.

Ahora desciendes del lomo del dragón;
 el mediodía
te cubre con un manto azul
de inmensidad.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: _mg_2844_web_by_schia025

lunes, 28 de diciembre de 2015

Variación sobre mi paupérrimo corazón



Para que mi corazón se abra al símbolo
tuve que recurrir al cuchillo de carnicero
que mi abuelo guardara en maletas antiguas.

Una noche,
sobre el ara de piedra de mi pecho,
lo abrí a los  pájaros navegadores
que surcaban mis cielos de adentro.
Mi pobre corazón,
vapuleado, llevado, traído, de cerca,
de lejos
transitado por miles de plantas
cuando la tarde llenaba de té las margaritas.

Antes de clavar el cuchillo cubierto de óxido
me miró con sus ojos de siempre
aquellos que se abrieran una tarde
junto al mar, las gaviotas
y las sierpes del día.

Es por tu bien,
dije,
los símbolos
crean vida eterna en cualquier corazón.

El sacrificio
pareció funcionar. Mi corazón robusto,
pasea desde entonces sus atardeceres,
los cielos verdes y las corolas amarillas
 que ornan sus bestiarios.
Mi pobre corazón,
aterido en los remordimientos,
a pesar de los símbolos y de los sacrificios
no suelta las amarras que lo atan
a las bestias sin panes de esta tarde. 
Mi pobre corazón
babeante de amor,
teñido de la profunda tierra, 
espera que lo pisen tus desnudas plantas
 en el levante. 

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: "Corazón" por David Julián López

Dios es una ameba




El cuerpo de la amada
es un aullido de alegría
cuando descalza y lenta
 desciende las escalas de los cielos.

Danzará  cuando Venus asome sus uñas
y arrojará blandas aves en las primeras luces.
que treparán desde los pies,
enredando, 
                asfixiando, 
resucitando
en cada gemido, en cada paso
sobre los arreboles de la tierra 

...y tu amada desciende
arrastrando el atardecer con sus tobillos.
 Al verla gritarás:
¡Dios es una ameba
que trepa mi garganta cada noche!

Y añadirás en un susurro:
...Dios, es hora que despiertes,
que te inocules en las tardes 
a través de mis gotas de saliva, 
de los níveos flujos vaginales de la amada;
de las estrellas que se disuelven hora a hora
en tus blancos silencios;
en tu piel.

Ahora la amada está a tu lado,
descalza y blanda como un lecho nuevo; 
la luna se abalanza: 
es una enorme ameba sin resquicios, 
que camina hacia el sol
  

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Carrie Vielle

domingo, 27 de diciembre de 2015

Variaciones sobre una mañana de invierno




El amanecer,
despliega   tiendas en la lejanía.
Un pájaro blanco nos habla del invierno;
pero en esta jornada,
el cielo amamanta níveos tordos,
albos cuervos
y un fragmentado sol
que llega a cada uno de los que recorremos
el sendero de piedras.
El amanecer
me presta los brazos para tomarte
y el sendero se une a tus plantas
como un amante súbito, impetuoso
que anticipará los gritos de la noche
y el salado resonar
de las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: castaway_by_solus_photography

LOS OJOS DE LOS ANTIGUOS MUERTOS




Si miras a lo lejos
podrás ver en las estrellas rotas
los ojos de los antiguos muertos
aquellos que se abrían cuando el mundo danzaba
y los horizontes galopaban unos sobre otros
buscando dragones azabaches.
Si miras a lo lejos
podrás ver en el ombligo de la noche
la brecha que separa los mundos
los incontables mundos
que encierra una de tus lágrimas
al contemplar la flor que se desmaya
en el vaso olvidado;
al contemplar el pigmeo desnudo
que se aleja en el tiempo remoto
mientras arroja lanzas al vacío,
cierra sus muertos ojos
y sigue el cabalgar de los silencios
GOCHO VERSOLARI

Ilustración: dark_ritual_by_3dmanip

lunes, 14 de diciembre de 2015

Variaciones sobre el orgasmo que colgamos del cielo de las seis




Un pájaro primero,
después un grito; más tarde
todas las suavidades
atoradas en tu garganta;
 no te dejaban  respirar
y los largos segundos se llenaron de aves
que iban y venían
buscando el calor donde fuera
y algo se congelaba
en medio de los dolores del fuego,
y  las urracas de la noche
tejían los movimientos de tu boca,
las explosiones hacia adentro y hacia afuera
y ese campo caliente, 
          lloroso, 
                         apergaminado,
enredado en las sábanas,
colocando un vértice en tu corazón
y otro en mi sexo.

El cielo de las seis amansó potros
y las iguanas del día
desataron el agua de las nubes,
tu desnudez dormida
 y los glaucos  elixires
del sol.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Duong Cuoq Dinh

viernes, 11 de diciembre de 2015

Variaciones sobre la siesta desnuda que colgáramos del sueño de una mosca




En esta siesta,
que cuelga del sueño de una mosca azul,
 el alma presiona sus barrotes
y me murmura cosas al oído
y hay imágenes instantáneas de pájaros celestes,
y esa  bruma 
                           y ese atardecer
construidos con mi cuarta costilla
y un viajar
           y un regresar,
                          y un quedarse
y una danza súbita y una aurora que llega.

...y la mosca sueña
y los cientos de ojos
ven fantasías de ciruelos y de pasos lentos
que recorren el vuelo de la luz.

...y la mosca sueña,
 y la vida deja de fragmentarse y de rodar
como una enorme ameba
y se concentra en tu figura descalza
que acaba de llegar y trepa al lecho
para enfrentar la siesta de las cosas.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: kimberly_15_by_spawlphoto

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Himno al universo que yace en tus empeines.




Como un arca
tus arcos guardan gente, animales,
cielos y tierras. Los dedos
son timones que buscan el levante
Los talones,
la puerta al cielo verde
que se oculta en lo profundo de la tierra
Cuando pisas
tus plantas hacen que  griten coros de demonios.
La tibieza de tu empeine
eleva mundos al atardecer.

Ahora  llegas cansada;
te recuestas descalza
y apoyas el universo en mi regazo.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: after_the_dance_by_fox2006

domingo, 29 de noviembre de 2015

"La Loca" de "Cantigas Herejes"





Con la nada latiendo en tu espalda,
te descalzaste
y corriste colina abajo
por la grama, 
 las piedras 
y el alma. 
Desde entonces
te llamaron la loca
por tu costumbre
de coronarte con mirto y espinillas,
de odiar el calzado y el vestido
y tener sexo con hombres,
con mujeres, con bestias, con objetos;
con el aire de marzo y la luna de abril.

Ahora la noche se abalanza sobre el lago
y tu silueta suspendida
entre la tierra, el cielo y mi mirada.
recorta las estrellas,

Al entibiarse el aire con la primavera,
tu muerte
 empollará los huevos de la vida.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: aerie_by_ntnphoto




José Ignacio Restrepo Con nada latiendo al modo de otros, vigorosamente viva a sus suertes puesta y con la perenne vida como suceso principal, esta Afrodita tuya al oído cosas bellas nos musita....Agradecido Gocho Versolari Poeta, perennemente vivo gracias al cielo...
Ya no me gustaResponder21 horaEditado
Ricardo Iribarren Estimado hermano José Ignacio Restrepo: Tu comentario, que como siempre es un poema en sí mismo, cuestiona el origen de las musas: a veces una de ellas se presenta con el ropaje de Venus. Otras con la locura de Ofelia o con la crueldad de la Gorgona; aveces son las Sirenas, y como Ulises, ordenamos que nos amarren a nuestro esternón para escuchar esas voces que nos desgarran, que nos llaman, pero las ligaduras nos impiden ir hacia ellas. A veces, querido hermano, hay ausencia de musas. Silencio metálico, casi siempre en un amanecer plomizo donde el café sabe a cenizas. Sin embargo las musas nunca se marchan: se trata tan sólo de un repliegue luego del cual regresan con más fuerzas, en una suerte de tropel solitario, donde también nos preguntamos si es una con múltiples máscaras o si realmente forman una multitud.

Un abrazo, compañero de letras y de vida

jueves, 26 de noviembre de 2015

La simetría de este atardecer en las huellas de tus pies desnudos





Del día se han prendido
cuatro monstruos del tamaño
del ojo de una aguja.

No asombran,
no asustan,
pero rezuman una suerte de gelatina deforme
que estremece las cosas,
el viento, el frío;
la misma noche.

Toda la simetría del atardecer
se volcó hace unos segundos
en las huellas de tus pies desnudos,
en tu recorrer  frenético
el sendero de piedra que conduce
del aljibe a la puerta.

Después la noche helada
recordará el big ban con un dejo de nostalgia
mientras un ejército de mendigos
cuelgan de los amaneceres:
lentos; 
demorados,
como la propia muerte.

Gocho Versolari

Ilustración: Duong Cuoq Dihn

Un colibrí se desprende del cielo



Un colibrí se desprende del cielo
como el rasguido de una enorme guitarra
que  entre las nubes
trepa, se tiende, se eleva, se empina
y luego cae blanda,
pesada
sobre el lago en medio de la noche.

Es entonces
cuando escapas descalza de la tibieza de tu esposo
para buscar ensueños en la hierba
y el resplandor del rasguido que no cesa
juega con tus dedos blancos,
se trepa a tus tobillos
y se introduce en tu tendón de aquiles
como una oruga luminosa
que buscara los silencios de tu casa
cuando regresas rayando la alborada
y las constelaciones se hunden en tus huellas
y llora el tren azul del desconcierto
y un olvido centellante se tiende sobre el prado.

En el desayuno jugaremos a las cajas chinas
y veremos la lluvia que cae en la ribera
 mientras los cormoranes preparan lentamente
ese sabor a metal
que emerge de tu garganta
y se hunde en las nieblas del otoño.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: "Cosecha" por Markavgust

Variaciones sobre el recorrido del escabel de las plantas de un gigante




Duele el antro del cielo. Aquel
en que se juegan los antiguos
juegos del azar eterno; donde llueve desde la tierra
y amanece en el oeste. 

Duele el antro del cielo,
aquel que  llevara tus amaneceres
a los vientos azules de una playa 
donde caen las cenizas de la tarde
cuando no escucha
tus  descalzos pasos,
el repicar de los cascabeles 
en tus tobillos;
cuando no emerges simultánea
de la tierra
y de la cuarta nube
para encontrarte con el contorno de ti misma
en el centro de la atmósfera
donde el vacío pretende llenar todos los centros;
donde los profetas se agolpan
y buscan entrar de a miles
en el tallo de una sola rosa. 

Duele el antro del cielo. Recorramos
el escabel de las plantas del gigante
que sueña un mundo gris y descarriado
que es el nuestro.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: dzen_by_advokatstudio

La engomadura de tu alma



Hoy es el primer baño
que las abejas dan a sus colmenas; oye:
prepara la engomadura de tu alma
corriendo descalza por la hierba,
engarbando el ciprés con tus tobillos
en esa costumbre desgarbada
de pisar el cielo
y hundir tu cabeza en los blandos infiernos.

Oye,
te sienten las avispas
como una corola gigantesca
y beben el néctar de los plenilunios
que escapa por los arroyos de tu aorta.

Adelanta tus pies desnudos
que sobre ellos se abalanzan 
las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Aleksandra 88

jueves, 19 de noviembre de 2015

La casa y la nada





La casa, agónica paloma
se pierde en la entresombra del crepúsculo
Lejos ya la mañana
en que adornamos sus paredes
con pendones de vida.
La noche se acerca
y deriva como una barco ciego
hacia los montículos monstruosos,
hacia las sombras ominosas de los mares lejanos.


La casa que construyéramos tan fuerte,
tan inmensa
es una anciana débil a punto de la muerte.
Como el viejo Thor cuando luchara
contra la propia vejez de todo hombre.
Como Hércules que no pudo
contra su propia angustia.


Ahora la casa
se pierde en las esquinas de la luna
se disuelve en los pájaros nocturnos
y la beben
las  luciérnagas 
leves de las tres.

Ya la llevan las sombras, la atenazan.
No importan las luces del cuarto de los niños
ni el humo de mi pipa ni la sonata a Kreuzer
que suena blandamente en los peldaños.
Todo se hundió en la sombra
con graznidos agónicos. Escucho
el ladrido gris del cancerbero;
crucemos la Estigia del insomnio;
crucemos la tormenta silenciosa
que siembra buitres en los arrabales.

La casa no es más que cuatro bloques
en los picos de un ave garuda gigantesca.

Me dices que espere la alborada. Te respondo:
está tan lejos
como el sueño de Nimbautar donde se hundieran tus responsos
como el alma de ese niño
que muriera en tu vientre
cuando la primavera lanzaba discos negros a tu útero.


La casa es sólida; suena la música de Mozart,
pero navegamos en el mar de la nada
oculto en el cantar de las cigarras,
en los insectos adoradores de la luz
que viven en la sombra más profunda
y que llevan los cimientos sobre sus alas
aunque sintamos inmóvil el piso que pisamos.

Entonces te desnudas invocando al sexo
pero mi llanto continúa
tenue, pertinaz: el cencerro de Moloch
y tu cuerpo se abalanza sobre el mío
y te digo que no podemos detener la nada
con los pesados pájaros que emergen de la carne,
con la sombra de Eurídice. No puedo
bajar al Hades porque en él estoy contigo. No comprendes
que es falso el bosque, el rumor del viento. Nos hundimos
en las profundidades de un abismo negro
y esta noche ya no tendrá alborada.

He logrado que llores. Ya no verás la luna,
sino el velo de una novia suicida.
No escucharás el canto de los pájaros,
sino el suspiro de tu niño agónico
y a eso de las cinco haremos un amor acuoso
amasado con sangre invisible que el viento nos aporte
y no habrá árboles redentores ni ángeles, ni cantos
de coros celestiales.

En este punto
surge el sol como una risa súbita
y yo me hundo en un cielo sin estrellas.

GOCHO VERSOLARI


Ilustración: raphaella_glow_by_passiontocreate

lunes, 16 de noviembre de 2015

Si Escucharas Cantar los Alhelíes, la Próxima sería la Noche de tu Muerte...




Sentada en la ribera, 
los pies en la corriente helada,
me dices:
Si escucharas cantar los alhelíes,
la próxima sería la noche de tu muerte...

El verano 
adelanta su piel sedosa. Los alhelíes 
blanquean la tarde y sus contornos  
y por grietas enanas
 se cuelan en los arabescos del tiempo.

Pareces olvidarte de tu profecía
y juegas con un tallo al que masticas.
Se queda una brizna en uno de tus dientes;
me sonríes
mientras ayudas a una hormiga a sostener su carga.

Si escucharas cantar los alhelíes,
la próxima sería la noche de tu muerte...

Quitas los pies del arroyo, te incorporas
y corres por los senderos del bosque;
con un leve gesto del cuello y las caderas,
me invitas a que te haga el amor 
cerca del cementerio del sur
donde tu madre supuestamente espera
el día de la resurrección. 

Te persigo con desgano. Tu silueta
flamea, se alborota
y se pierde en los recodos del sol.
Los alhelíes
se multiplican en los canteros azules;
llenan el aire
de una bestia dulzona que entra en las narices
y sale por los ojos. 

Mientras te persigo, 
lanzo una oración en que reclamo
 la mudez eterna
 de las flores todas. 

Desnuda en la arena húmeda de las cuatro,
te entregas durante una hora resbalosa
en que el tiempo se convierte
en   cachalote tibio y aceitado.

Cuando el sol da la vuelta,
te vistes lentamente; 
acaricio tu empeine derecho
y escucho la música lustral; las voces
que giran, se retuercen, forman espirales
para prenderse finalmente
del escorzo negro del verano; de la promesa
de una muerte con panes y con pieles. 

Me acaricias la cabeza.
y me dices:
no te preocupes,
yo también los escucho. Esta noche
dormiré a tu lado 
y llegaremos unidos a la aurora
en este mundo,
 en el otro...
y escapas  riendo enloquecida. 

Ha pasado un kalpa
con sus ciclos de fuego y de alegría
y aún sigo las huellas que dejaste
una vez,
otra
sobre las firmes arenas de la muerte. 

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: see_through_by_td_fotodesign

lunes, 9 de noviembre de 2015

Carta a la Locura (De "Cantigas Herejes")




Corazones de helio
atrancan sus voces en el aullante emparedado de las horas
ta ta ta ta taaaaaa
La metralla no se detiene en el neoprene de tu silencio.
Me dices
que el infierno es un animal que aúlla desesperado
por milenios.
ta ta ta ta taaaaaaaaaa
Me dices
que el sexto muelle dejó de gemir; que quizá haya muerto
mientras afuera estalla la rebelión de los linóleos
y se levanta el acero por sí mismo
sin una mano humana que lo mueva.
ta ta ta ta taaaaaaaaaaaaaaaaa
Me dices
que las llamas se acostumbraron a tu carne.
Que han dejado de abrasarlas
luego que milenios atrás
llegaran a tus huesos y te convirtieran en una papilla negra
que emite ronquidos azules cuando la evocas.
ta ta ta ta taaaaaaaaaaaaa
Observa.
Grita.
Revienta en los obuses, en los silencios que perviven
luego de cada muerte
y escribe una carta a la locura cuando el sol asome
en un campo de batalla sin campo,
pero con mucha muerte.
Escribe una carta cuando la alborada
taladre ojos ingrávidos
y prenda gusanos de luz en cada sombra.

(Una misiva a la locura
que quizá sea igual a este poema).

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Estudio con una sandía - Sergei Bizyaev

sábado, 7 de noviembre de 2015

Variaciones sobre el Otoño (De "Variaciones"



Junio se arrastró lentamente
y en uno de tus pasos desnudos
llegó noviembre con  cargas de carámbanos,
amaneceres luminosos,
 tardes breves y hojas amarillas.

La colina del día se llenó de cristales
y como cada tarde,
presenciamos el suicidio del gato del crepúsculo
cuando se arroja al lago.

Quiero verte descalza a lo largo de la orilla. Tus pies
machacarán la última grama; tus plantas
recogerán verdores del otoño. Las magnolias
serán ojos que te observen;
pájaros ateridos
se prenderán con sus picos
 de los pliegues del aire.

Sabes que tu andar abre calles en el cielo
y monta ciudades instantáneas
que se precipitan en abismos azules.
Sabes que tus plantas desnudas en la tierra
despiertan doncellas y dragones,
abren túneles ígneos,
pulen cráneos antiguos
y construyen aldeas de levadura y agua.

Ahora,
la  sonámbula bestia de la nieve
prepara sus aprontes y esperanzas
en las estrellas gélidas;

en el viejo mañana.

En tu silencio.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: "Otoño enamorado" por Artofdan

jueves, 5 de noviembre de 2015

Sopa de Ajos (A José Ignacio Restrepo)



No hay guerra más lenta que la interna

José Ignacio Restrepo



Prepara una sopa de ajos
contra los virus del invierno
para los soldados que llevan adelante
la guerra inmóvil, aquella
que los obliga a mantenerse incólumes
en las arcadas del día;
a seguir impertérritos mientras los roza el plumaje
de los furiosos buitres del crepúsculo.
Prepara una sopa de ajos
para la silente y demorada guerra
que deberemos emprender 
cuando las coyundas se adentren
en el núcleo redondo de hora tercera.

La noche se interna en la casa
como un ladrón sereno
que atravesara sin esfuerzo mis siete cerraduras. 
Te despierto
te susurro que es la hora,
que calces las botas azules y sin suelas
y que salgamos a luchar 
con la lentitud de marismas en celo;
que enfrentemos
la carne invisible de la estrella negra
sin movernos
ni un ápice
de los suelos arenosos que se tienden
detrás del esternón. 
("No hay guerra más lenta que la interna"
afirma mi hermano 
desde el muro de las lejanías).

En el primer brillo de la aurora,
camina siete pasos hacia el frente
y tiéndete desnuda
 en la sólida ciénaga
que cuelga del azul.

GOCHO VERSOLARI



Sólo esperamos el lejano abrazo.



No te rindas me dices
con tu nariz cerca de mi boca
y  tu cuerpo al calor de mi piel.

No te rindas, repites
mientras mi cuerpo se derrama
en la transpiración de junio y se convierte en arroyo,
en quebrada y en río murmurante
que arrastra troncos, lejanías y panes. 

Alego
que podríamos sentarnos
alrededor de la mesa familiar: abuelo, abuela
partiendo el pan de las doce. El sol
golpearía los bruñidos tenedores,
se detendría en tus rizos, en las huellas
que tus descalzos pies dejaran
en la humedad del patio.

En cambio,
permanecemos en este desencuentro,
mezclado con la eternidad
y con las hojas del otoño; 
sólo esperamos el lejano abrazo,
macerado en el hielo de los cielos
que para vivir sólo requiere
una pizca de calor y el sacrificio
de un sólo pájaro en la primavera

Siéntate a mi lado. Aguardemos
que aúllen las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Dúo - Alfred Georg

El Extraño Atractor de la Desesperanza




El extraño atractor de la desesperanza
vuela lento y silente mientras el calor irrumpe
y derrumba las celosías.
y bebe los vidrios como gelatina
y el extraño atractor de la desesperanza
 atraviesa las tenues cabezas de las cinco
y devora fantasmas que expele
por el vértice de sus cónicas alas  ,
y los sueños parecen intactos,
detenidos
en la plancha de hielo que sostiene el estío
y los sueños permanecen enhiestos,
como intensos cadáveres
sin ojos y sin pies.

El atractor picoteará apenas
 la desesperación y la tristeza,
para alejarse
hacia  unas nubes con forma de lobo
que colonizaran el cielo del oeste.

Ahora la noche se abalanza
con su carga de muñecos rotos
  panes vacíos,
  lunas quietas
y barriles de alcohol.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración A dream has started to work - Alfred Georg

sábado, 31 de octubre de 2015

Poema Lunar 2 - La Luna en tus Tobillos




Cuando en la noche
bajaste descalza por la suave ladera,
como un aterido animal de los antiguos cielos,
se enredó la luna en tus tobillos

Hasta la madrugada,
 apoyaste tus pies en mi regazo;
ambos bebimos  luna
y los insectos de la noche
revolotearon

Te marchaste cuando el sol resbalaba en los cardos marianos
y la luz entonaba sus himnos. Desde tus tobillos
se disolvió la luna como una amante lánguida
y se perdió en la mañana, en el cielo tan claro
como los ojos de una salamandra.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Aleksandra 88

domingo, 25 de octubre de 2015

Nueve (De "Poemas Anagógicos")



Un nueve grande como el sol
gravita desde un cielo verde.
Nos recuerda
el sentido cualtitativo de los números
por el cual todos somos nueve,
y no ocho
y no diez,
aunque el número celeste los encierra
por implicancia,
 por analogía;
y te digo:
déjame gozar el nueve
que brilla en un firmamento oscuro;
luna con rayos; recuerdo
de la época del pan;
y te digo:
déjame gozar el nueve;
deja que te vea 
cubierta de curvas y silencios,
trepando descalza los rulos de la cifra
que cerca de la aurora
preñará de seres lustrales y vacíos
las estrellas.

Gocho Versolari

Ilustración: wild_cat_by_alfred_georg

martes, 13 de octubre de 2015

La intimidad Vacía del Abismo (De "Poemas Anagógicos")




Los abismos me flanquean
como damas de honor. A cada paso
se abren pozos, claroscuros,
pájaros ávidos de mi cuerpo,
que  me llaman con sus cantos
desde el fondo de la tierra.

Los abismos me cuidan, se adelantan
a mis miradas insomnes,
a mis sigilos

Cuando el sueño se llena de amaranto
y los amaneceres
de silencios grávidos; 
de pies llenos de marchas,
los abismos entonan  lúgubres endechas.

Cuando la luna
cubre de panes blandos el silencio,
llegas desde la colina brillante
selladora de precipicios y de almíbares,
bebes con tu sangre enhiesta
los pájaros negros de la tierra y los cielos.

Luego me tomas de la mano y nos hundimos
en una noche repleta de alambiques
y de estrellas.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Arabella 11 - Dark Matter Zone

lunes, 12 de octubre de 2015

La Persistencia de una Alfombra de Piel de Cabra




Con la persistencia de una alfombra de piel de cabra,
 el pincel acrílico de la muerte
embadurna las tardes y llena de pan
las arcas vacías de la aurora.

Te acercas descalza;
danzas con la muerte; 
recoges en tu oído 
los susurros de la parca
y al regresar dices algo de mi futuro,
acaricias mi yugular
y con un gesto
haces que el crepúsculo descienda.


Luego serás una endecha tranquila
en el sueño de la madrugada; una chispa
que se cuela en la cabeza de una estrella,
un trazo aislado en un campo de trigo;
la sombra de un deseo
y la huella del sol.

 Mientras llegues día a día,
hollando con tus pies desnudos 
las flores del levante,
la muerte se limitará a observarme
desde los límites del huerto,
desde las alas de los cuervos,
desde la cuarta vela
del bergantín de la noche.

Ahora
el amanecer se descuelga
como un orangután recién nacido
y cae sobre las corolas de tus flores
con un sonido lento y duro
de dolor.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: 3953 por Aleksandra88

domingo, 4 de octubre de 2015

Breve y muy Carnal Disquisición sobre la Verdad (De "Cantigas herejes")





Mírate brillar,
descalza y nueva;
eres un sol  lento y tímido,
 una lengua azul
que emerge de la tierra llenando de humedad
los socavones.

Cuando observes la verdad
 volarán los peces y el silencio
soltará culebras doradas y chispeantes
en el vino que esta noche
beberán los ancianos
Cada sorbo,
traerá fuerza a los miembros,
brillo a los ojos
y explosiones de sal entre las piernas.


Mírate brillar,
descalza y tierna:
late tu pisada en mi costilla 
y estallan tres estrellas
guardadas en mi esternón desde milenios.


La verdad
espera tus pies desnudos en la noche
y atraviesa lejanos y azules remolinos
cuando abril se derrama
 sobre tumbas antiguas.

La verdad está en tu cuerpo
desnudo y aterido
luego de haber atravesado la laguna
desde el bosque lejano hasta mi umbral. 

La verdad es un azul renacuajo
que entona endechas de amor
en la tercera piedra contando desde el parque


La verdad
es esta mirada
que recoge una tarde 
cargada de batracios tibios
y de buitres de piedra.

Mírate brillar,
descalza y tibia
mientras agosto lanza pájaros de sal 
sobre la fronda.

GOCHO VERSOLARI

miércoles, 30 de septiembre de 2015

No dejes de llover sobre mi ombligo





Regresarás pasado el mediodía
cuando canten los gansos y la tarde
apronte su vuelo hacia sí misma.

Entonces nos acurrucaremos;
apoyarás tu sueño en mi cabeza
y tu mano en mi pan.

La tarde nos mojará con  cigüeñas azules
y enhebrará agosto
 cintas de luz en tus tobillos

En el crepúsculo mojaremos la masa
para reparar  las paredes del levante
que destrozaran los monstruos del poniente.

No dejes de llover sobre mi ombligo
desde las luces que vomita el norte;
desde el cielo que hiláramos.



Desde el grito del pan.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Crimson Night by Yayoi Matsunaga

domingo, 27 de septiembre de 2015

Siembro Caballos (De "Cantigas Herejes")


centaur_girl_by_stinq



"Yo no siembro caballos" - (Nietzche, en los primeros momentos de su locura)

Mi semen es un cubículo implacable
donde siembro caballos
que al llegar agosto pugnan por crecer,
levantar las cabezas,
desplegar las patas
y correr, correr
sobre la vulnerada alfombra
de los espermatozoides.

Sigo sembrando caballos
en los jugos de mi cuerpo,
a medida que  la canícula
avanza y trae tu rostro
alto como la levadura
de la que emerge el mundo.

Ahora  cabalgo tu labio inferior. Mi potro
bebe en tu boca,
se encarama en tus dientes de abajo y luego,
jinete y cabalgadura
derivan por tu lengua a tu garganta,
recorren tu tráquea
y terminan aguardando un nuevo amanecer
en los tenues caudales de tu estómago.

Agáchate.
Mira como cuelga la blanca luna
de los ojos del alazán.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: centaur_girl_by_stinq

jueves, 24 de septiembre de 2015

No podemos permanecer en el Sano Juicio en esta Noche de Setiembre (De "Poemas Anagógicos")



Permanecer en el sano juicio
como diría mi abuela, 
no es bueno en las noches de setiembre
donde en medio del llano 
se levantan montañas que luego se derrumban
y los pájaros transportan lagunas en las alas. 

Permanecer en el sano juicio
no es aconsejable 
cuando te acercas descalza y perfumada, 
haciendo sonar  las tablas del corredor
y crujen los fantasmas ante el balanceo de tus senos
y la soledad del sendero se deriva por canales
tiernos como  trompas de elefantes.
que obrarán a modo de caricias
en tu labio inferior.

Y el aire se llena de bazares
y de miradas de sabios ancianos y sabemos
que no estamos solos cuando hacemos el amor,
aunque tranquemos las puertas de la casa
y no haya fantasmas, insectos, amebas
que ronden por los cuadrados ángulos.

 Siempre estará la anciana
observando desde un rincón del aire
cada uno de los movimientos y los pelos que se escapan de los cuerpos
y se ocultan debajo de la cama
mientras la noche de setiembre cuelga de los tersos capullos del otoño
y la luna se extiende y se extiende 
como tu huella azul,
desnuda,
en las tablas del patio.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: José Manchado

La Luna se ha instalado en tu Empeine Desnudo (De "Cantigas Herejes")


Se abre el día
como el vestido de una novia;
el valle, las laderas, el viento
sueltan buitres invisibles
encargados de beber los enjambres de muertos 
que nos siguen en la mañana blanca.


La luna lejana
se ha instalado en tu empeine desnudo:
un silencio que brilla,
y cada huella que dejas en la calle
 mezcla la tierra con la luz
 entre azul y plateada.

Y en el día que se abre,
el sol juega a tus pies:
cachorro lento y tibio
escurriéndose en tus plantas y en tu sexo;

Ahora
te toma de la mano y te sumerge 
entre las  bestias violetas de la tarde.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Noon_resting_by_JunKarlo

viernes, 18 de septiembre de 2015

La Emisaria de la Civilización del Pan (De "Poemas Anagógicos")



Atravesando galápagos sin ojos
llegaste a este punto del silencio
donde el crepúsculo
 se derrama a través de la arboleda.
Ahora  caminas descalza hacia la noche
con un pez y un par de labios
en la mano derecha.

Rompe la luna el cascarón del cielo
y un ave de rapiña escapa
de su jaula de luz
cuando ensayas tu lustral desnudez
en la  orilla  del tiempo

En tu planta derecha grabaste un círculo
con un punto brillante. Recuerdo
de la lejana civilización del pan
a la que batieran los aullidos
y las noches heladas
y la muerte como un rey enfermo
en un trono de cemento azul.

Atravesando galápagos sin ojos
te marchas
luego de esta apasionada unión sin cuerpos;
luego del gemido
que aprisionara orugas  y danzara tu piel
como un grito del sol.

Que lejano está el mar. Atardece
sobre tus huellas claras 
y tus aves azules que se baten
en una brillante retirada. 

Arriba,
persisten las estrellas.

GOCHO VERSOLARI


Ilustración: Sergio Lopez 1983 - American Plein Air and Concept painter

jueves, 17 de septiembre de 2015

Lunar 1 (De Poemas desde el Tentáculo)



Me dices
que nunca probaste el almíbar de la luna
ni siquiera
cuando pasabas por la casa del cura
y te detenías en la réplica del cielo
que armaran los niños con cartón y piedra.

El regusto a madreselvas en tus labios 
es la gelatina espesa de la luna
que llega a tu boca desde las inmensidades.

Los pollinos del pueblo se alborotan
cuando agitas levemente las caderas
al pasar junto a ellos
Y sigues marchando,
 descalza por las piedras del camino,
llevando en tu espalda el  lago que dejaste
y que se escinde en un plateado par de alas.

Y tu marcha congela la aldea y la estalla
en medio de la prodigiosa siesta.
A eso de las cuatro,
una pequeña luna azul
llevará tu presencia
hacia el bosque del muerto
donde los dioses guardan
un cráneo repleto de monedas.

Has llegado hasta mí.
Te pido:
bebe un poco de pan tibio
que acaban de dejarme
 los últimos rescoldos de tu luna.

Gocho Versolari

missing_link_by_persephonestock

lunes, 14 de septiembre de 2015

Atractor 30 (De "Poemas Anagógicos"



...y heredarán tus hijos
la hermosura del monstruo
que aún recorre el horizonte
de arriba abajo
de abajo arriba. 

No mires pájaro. No mires el silencio,
porque lo deformas y las pausas se transforman en silentes gorgonas
envenenando nuestros espacios y los arañazos de tiempo
que trazáramos en las tumbas milenarias
cuando las amantes blancas nos visitaban en los sarcófagos
y se tendía la luna como una tenue línea alba,
recta
que atravesaba el mundo. 

No arañes, atractor, no mires, que tu ojo derecho
es una gota de locura atravesando mi cráneo,
es la madre de mis desparejos versos
y el padre del dolor
de tus huellas desnudas sobre las bisagras de la noche 
que no llegan a abrirse, 
que no permiten el paso de los monstruos 
que nos envían al cielo de las codornices,
donde las nubes aprietan inmerecidas garras;
no arañes, atractor, no te ensañes con las uñas de mi amada
con la sombra de su pie derecho que ha crecido
para recorrer el último horizonte de la luna;

 el primer canto

                        de la primera estrella. 



GOCHO VERSOLARI

viernes, 11 de septiembre de 2015

Bodhisattva (De "Poemas desde el Tentáculo")



Me lleno de una extraña compasión
cuando veo las nubes
en su ir y venir. La incertidumbre
 del viento me coloca un halo 
alrededor de la frente;
me transforma en  Bodhisattva, blanco y lánguido ;
la imagen
 del perro del vecino
que vacila entre árbol 
y árbol;
tu andar,
tu ir y venir,
tus pies descalzos entre la glorieta
y la tumba de tu madre,
ese acercarte a mi cama,
ese alejarte, 
ese morderte el labio inferior
y mirarme y apartar los ojos,
me cubren con el manto de la misericordia,
no sólo por ti,
no sólo por el perro,
sino por todos los seres y las cosas.

Prendido de la luna,
abril muere despacio
y el dolor del sufrimiento universal
se amarra a sí mismo y se engancha
una vez
y otra 
de la tenue cola de mi muerte.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: "Yoga" por Artofdan

sábado, 5 de septiembre de 2015

He caminado el atardecer (De "Poemas Anagógicos")





He caminado el atardecer
dejando huellas cargadas de pájaros.
Algunos envejecieron hacia la madrugada. Otros
se marcharon en busca de la isla
 del Preste Juan.

He caminado al atardecer
buscando tus propias huellas
cuando el día amasaba recodos y rostros lejanos
desde el cielo a la grama.

He caminado al atardecer
preguntando por ti a los viajeros. 
Me responden con leyendas antiguas
y voces que se disuelven 
en la llegada de la noche.

La tuya es la muchacha
que guardó una perla en su pezón derecho,
Un monstruo al devorarla,
 se ha convertido en un enorme aljófar
y aguarda su destino
entre un par de montañas. 
Encontrarás tu amada
  en un pliegue del estómago bestial.
Vive contemplando el bello rostro 
en un azul espejo de corales...

Otra vez he caminado descalzo 
los atardeceres. He recorrido
los planos inclinados de los cielos,
cuando abril arroja
praderas brillantes a la noche
y panes calientes a la espesura de los años. 

Ahora
la luna muere, 
                         calla
 y resucita. 

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Luis Royo

domingo, 30 de agosto de 2015

Solariano (De "Poemas desde el Tentáculo")



El grave silencio de las mariposas
se agita en el ombligo del sol,
 llega hasta tu bajo vientre,
lo olfatea lo anhela, cierra los ojos
y regresa al cielo
donde guarda el aspecto
 de gigante formal y mayestático.

Monstruo sutil;
ensalada de ajenjo;
atardecer de caracolas: el sol
repta por tu baja espalda
y pretende atrapar la tibieza
de todas tus colinas.

Ahora te quitas los zapatos
y te acercas a la alberca donde tu hermana se sumerge
y los panes del tiempo
 alistan un lecho ardiente,
un gemido de luz
que emerge de la grieta del sol
e invade tus estrellas.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: "Sol" por Fly 10

sábado, 15 de agosto de 2015

La luna Cuelga Galletas de Sal sobre tus Ojos (De "Poemas Anagógicos")



Llegas llorando
y me dices que Dios es una mosca
que te persigue y te acosa y te zumba en los oídos
y que quieres cazarla, pero es Dios,
deiforme en su deformidad,
manso en su ira,
ansioso en su paz...
... entonces te arrimas,
te tomas de mi brazo
señalas el crepúsculo y me dices
que esta noche habrá ballenas en el cielo,
que podremos montarnos en sus lomos resbalosos
y escapar lejos,
más allá de pendientes, de abismos,
de silencios y ruidos.

Lenta la luna,
cuelga galletas de sal
sobre tus ojos.

Gocho Versolari

Ilustración: "Aparición" por Anna Model

viernes, 14 de agosto de 2015

Variaciones sobre Isadora Duncan (De "Poemas Anagógicos")




 Isadora Duncan
baila descalza en el recodo de la medianoche,
cuando en tu fontanela
se abren cien puertas
por donde  dioses y espectros
entran y salen

 Isadora Duncan te sonríe,
te pica el ojo
y el silencio se cuela por tu pie derecho.
Te quitas las pantuflas de invierno. Bailas con ella;
acostado en mi "sillón ilustre",
observo la coreografía silente,
el tenderse,
el levantarse;
las caricias de los cuerpos sin un solo roce.

Nunca admitirás
que Isadora duncan es un fantasma de la medianoche
que su muerte sigue aconteciendo
cuando el sol se pone y arrastra un automóvil
la larga boa del crepúsculo

De puntillas,
el espectro de Isadora Duncan se detiene
un momento antes de tu rostro,
cuando las flores negras cierran las corolas
y las cien puertas de tu fontanela
golpean con un eco ilusorio
las nubes del invierno.

Déjame bailar a tu lado
la danza de los sueños. No te marches
hacia las profundidades de mi ser
con el pretexto de arreglar el sótano.
Las nubes heladas de diciembre
arrojan monstruos tremulantes
que se estrellan contra los muros de la casa.

Los espectros se licuan uno a uno
en el viejo linóleo;
Isadora Duncan y tú, 
se duermen mansamente
con la salamandra sin forma de mi voz,



GOCHO VERSOLARI

Ilustración: dancing_barefoot_II_by_wandeclayt

lunes, 10 de agosto de 2015

Me Deseaste la Paz (De "Poemas Anagógicos")



Cuando la tarde se guardaba a sí misma
como un enorme pájaro,
me deseaste la paz.
Tus labios
se cerraron en el borde del cielo
y la tierra vibró.

Luego llegó la paz que me auguraste,
mientras te marchabas descalza
por la ladera que desciende hacia el infierno glauco


Llegarás cuando el amanecer
haya degollado todas sus mariposas,
cuando te canses de los paisajes subterráneos
y de buscar la redención 
de mis dobles de abajo.

Encandila
la oscuridad que ganas día a día
para la luz. Encandila
el brillo de tus empeines desnudos
cuando te sugieres a ti misma 
en el borde azul del día,

Ahora,
sigues poniendo en mí palabras
de otros relatos cenicientos, 
          brillantes, 
                 nacarados
relatos que se mezclan con tus huellas desnudas
y tu silencio.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: blue_afternoon_by_mweiler

miércoles, 5 de agosto de 2015

El Trago (De "Poemas Anagógicos")







El cielo nublado de las seis
se apronta a deslucir el trago 
que aún no he bebido; el que late
en corazones de cantinas oscuras,
donde gritaré reclamando un aguardiente
diez veces destilada,
de modo que una gota
me muestre la entretela del mundo,
el volcar de la luna en las costuras del planeta
y el aliento 
de las iguanas silenciosas que se arrastran
detrás de los colchones de almejas
que nunca llegarán 
a la costa del ser. 

Explico todo esto
para ambientar mi llegada a los muelles
donde beberé mi trago 
en uno de los viejos cabarets,
rodeado de marinos borrachos 
y  prostitutas de neón. 
No creo
que esta noche brumosa
se abra la montaña de los cielos
y desciendas con tus coronas, tus túnicas,
tus cetros, tus manzanas, tus cabellos que flamean
tan suavemente 
que parecen latir. No creo
que veré tus pies desnudos 
hollar la montaña del cielo; no creo
que en esta medianoche salga el sol.

De modo
que intoxicaré por un momento 
a este dios que insiste en salir de mi pecho
para respirar la noche de diciembre
y trepar  los carámbanos del aire. Le diré que otro día
tal vez mañana
o la semana entrante,
se dedique a llegar a las estrellas
y que hoy goce 
de la vieja locura de la tierra. 

GOCHO VERSOLARI