miércoles, 21 de enero de 2015

En Marcha a Aldebarán



La luna
es una muchacha brillante y descalza 
trepando las laderas escarpadas de los cielos;
 las cumbres añosas, los peñascos.
Un dorado grito circular.
se abalanza sobre la tierra cuando la cima
conoce sus blandos pies . 

Llueve el silencio.
Se deshoja lenta la magnolia de las doce.
Aúlla un lobo y ese brillo en los troncos
 sólo puede fluir de tu sigiloso andar 
entre la fronda.

Cuando llegues al primer claro del bosque,
verás la luna enorme. Las luciérnagas 
callarán sus silentes bruñidos,
reventarán las estrellas como globos de luz
y  de tu pecho azul
emergerá el pan recién leudado de la noche.

Como la luna, llegas descalza al lago
y tus pies se adentran en la quietud del agua.
Mañana te regañará tu madre
al encontrar en tus plantas
 barro, 
hojas de pino 
y el cadáver feliz de una luciérnaga.

Ahora
el éxtasis de la tierra sube por tus piernas
y una estrella se cuela
 en tu seno derecho. El pan de la noche
tiene el perímetro de un buitre oscuro
 brillante,
 colosal 
sin forma,
como las huellas desnudas de la luna
que acaba de llegar a Aldebarán.  

GOCHO VERSOLARI 

Ilustración: Duong Quoc Dinh
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